La situación de la Ruta Nacional 5, los reclamos de los usuarios por el costo de los peajes, las obras hidráulicas que necesita la región y la falta de diálogo entre los distintos sectores políticos fueron algunos de los temas abordados por Orlando Costa, exintendente de Bragado y exsenador de la provincia de Buenos Aires, durante una entrevista en el programa Despertate.
Con una mirada puesta en la experiencia de gestión y en los problemas que atraviesan los municipios del corredor, Costa sostuvo que la falta de inversiones en infraestructura vial constituye una preocupación creciente y consideró que la construcción de la autovía sobre la Ruta 5 resulta inevitable ante el incremento del tránsito y los riesgos que implica circular por una traza que no reúne las condiciones necesarias para el volumen de vehículos que soporta.
Ruta 5: promesas que se acumulan y obras que no llegan
Al analizar los reclamos que se multiplican en distintos puntos del corredor, Costa recordó que durante su gestión como intendente participó de reuniones con otros jefes comunales para impulsar la transformación de la Ruta 5.
En ese sentido, mencionó que durante el gobierno de Néstor Kirchner llegó a proyectarse una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares para construir una autovía hasta Bragado. También recordó la iniciativa de una denominada Ruta Segura, que contemplaba dos laterales de circulación hasta Carlos Casares y continuaba hacia Santa Rosa.
Sin embargo, esas iniciativas no lograron concretarse en la dimensión prevista. Para el exjefe comunal, la situación actual refleja una decisión del Gobierno nacional de no avanzar con nuevas obras de infraestructura.
“Lo de ahora es inconcebible. Es la ausencia del Estado, la manifestación explícita del Gobierno Nacional de no querer hacer obras”, expresó.
Costa cuestionó particularmente que los recursos provenientes de los impuestos a los combustibles, que tienen como destino financiar infraestructura, no se traduzcan en inversiones viales. También criticó que las concesiones contemplen el mantenimiento de las rutas sin incorporar exigencias de obras nuevas.
“Más impuestos, más peaje, menos obras. Una ecuación que no resulta”, resumió.
El dirigente advirtió, además, que el tránsito pesado incrementa los riesgos y deteriora la calzada. En particular, hizo referencia al movimiento de camiones vinculados con la actividad de Vaca Muerta y al transporte de arena proveniente de Entre Ríos.
Como ejemplo, contó que en uno de sus recientes viajes a Buenos Aires, entre Mercedes y Luján, se cruzó con diez camiones areneros.
A su entender, el volumen de circulación y el desgaste que genera sobre la infraestructura hacen cada vez más necesaria la transformación de la ruta en autovía.
Peajes: el reclamo de Beruti y la necesidad de intervención estatal
Otro de los puntos abordados fue el conflicto generado por el costo de los peajes y la acción de amparo presentada por vecinos de Beruti ante la Justicia Federal de Trenque Lauquen.
El reclamo está relacionado con el valor de la tarifa, que alcanza los $8.600, y con la pérdida de beneficios que tenían usuarios frecuentes, quienes realizan varios viajes diarios y contaban con un esquema de descuentos.
Costa consideró que estas situaciones pueden extenderse a otros sectores de la traza, especialmente ante la posible habilitación de nuevas estaciones de peaje, como la de Gorostiaga.
No obstante, planteó que el debate no debe limitarse al valor que pagan los automovilistas, sino que debe incluir la responsabilidad del Estado en el financiamiento de la infraestructura.
Explicó que la recaudación de los peajes no siempre resulta suficiente para afrontar obras de gran magnitud y recordó que precisamente por esa razón existen fondos específicos provenientes de los impuestos a los combustibles.
“La infraestructura vial y todo tipo de obras son necesarias para el desarrollo del país. No solamente para la seguridad y la buena circulación de los ciudadanos, sino también para el desarrollo”, señaló.
En esa línea, sostuvo que la inversión privada puede participar del sistema, pero no debe reemplazar completamente la responsabilidad estatal en materia de infraestructura.
El Nodo Bragado y la preocupación por las inundaciones
La entrevista también puso el foco en la situación hídrica de la región y en las obras pendientes para el Nodo Bragado, en un contexto de preocupación por los pronósticos climáticos y la posibilidad de un fenómeno de El Niño de mayor intensidad.
Costa recordó que Bragado recibe aportes de agua provenientes del noroeste bonaerense a través de tres vías y rememoró la inundación de 2001, que calificó como la más importante del siglo.
“El 80% del partido de Bragado estaba inundado en ese momento”, recordó.
También describió las dificultades que atravesó la población durante aquella emergencia, cuando cuatro localidades quedaron completamente aisladas y los accesos debían realizarse con vehículos que circulaban por encima de las vías ferroviarias.
Al observar la situación actual de distritos como 9 de Julio y Carlos Casares, manifestó su preocupación porque los excedentes hídricos de esos sectores tienen como destino Bragado.
En ese contexto, destacó la importancia del Plan Maestro de la Cuenca del Salado, cuyos estudios comenzaron en 1998, y señaló que las obras avanzaron lentamente hasta llegar a las proximidades del distrito.
Sin embargo, volvió a cuestionar la falta de financiamiento nacional para completar las intervenciones previstas.
Respecto del Nodo Bragado, explicó que forma parte de ese mismo esquema de planificación hídrica y que la Provincia anunció la posibilidad de financiar las obras pendientes mediante recursos propios y un eventual préstamo externo.
Según indicó, para avanzar también será necesaria la intervención de Nación, cuya autorización constituye un punto pendiente.
Costa remarcó que la ubicación geográfica de Bragado convierte al distrito en un punto estratégico para el escurrimiento de las aguas provenientes del noroeste hacia el río Salado.
Por eso, consideró indispensable que las obras se concreten y que exista coordinación entre los distintos niveles del Estado.
“Hace falta diálogo y construcción conjunta”
Más allá de las cuestiones de infraestructura, Costa hizo una reflexión sobre el funcionamiento de la política argentina y la dificultad para alcanzar acuerdos entre oficialismo y oposición.
Sostuvo que los problemas estructurales de la región, como las inundaciones y la falta de obras viales, requieren consensos que trasciendan las diferencias partidarias.
También planteó que los productores rurales y el sector privado deben participar de las discusiones, especialmente en materia hídrica, por su vínculo directo con la producción agropecuaria.
Al ser consultado sobre la falta de convocatorias institucionales para debatir políticas de Estado, atribuyó esa situación a un estilo de conducción basado en la confrontación permanente.
“Con la confrontación permanente, los mensajes de odio hacia sectores de la política, del periodismo, con la negación al diálogo, no vamos a llegar muy lejos”, afirmó.
Para el exsenador, la política necesita reconocer las ideas del otro, aceptar diferencias y encontrar puntos de coincidencia.
“No existe la política sin la posibilidad de reconocer al otro sus ideas, de enriquecernos y de negociar para, cediendo un poco cada parte, encontrar las soluciones”, expresó.
Y agregó que la lógica del “todo o nada” no contribuye al desarrollo de un país.
Costa aclaró que actualmente no está militando políticamente y que observa el escenario desde una posición más distante, aunque manifestó su preocupación por el rumbo institucional.
“Un país no puede progresar con liderazgos de este tipo, que destruyen en vez de construir, que tienen la verdad absoluta sobre todo y no admiten una mínima diferencia, que justamente es lo que enriquece la democracia”, sostuvo.
Una alternativa política y un modelo que, según Costa, genera exclusión
En el tramo final de la entrevista, el exintendente se refirió al escenario económico y social del país y a las posibilidades de que surja una alternativa política capaz de ofrecer otra perspectiva de desarrollo.
Consideró que el actual modelo concentra sus oportunidades en actividades como la minería, la energía, el campo, los bancos y las operaciones financieras, mientras que otros sectores enfrentan mayores dificultades.
En particular, mencionó a la industria y al comercio, donde advirtió sobre las consecuencias del desempleo y la exclusión social.
“Estamos hablando del desarrollo de la minería, la energía, el campo, con la suerte que tenga, los bancos, la operación financiera y, en algún caso, las tecnológicas. Pero el resto, la industria para abajo, el comercio, es desempleo, es exclusión social sin una atención del Estado”, manifestó.
En ese marco, anticipó que la oposición política deberá organizarse para construir una propuesta que resulte creíble y confiable para la sociedad.
Incluso consideró que esa alternativa podría tomar como punto de partida uno de los aspectos que reconoce como un logro de la actual gestión nacional: el equilibrio fiscal.
La entrevista dejó planteados varios temas centrales para Bragado y toda la región: la transformación de la Ruta 5, el costo de los peajes, las obras hidráulicas pendientes y la necesidad de recuperar espacios de diálogo institucional.
Para Costa, son cuestiones que requieren decisiones políticas, planificación y acuerdos. Problemas que exceden las diferencias partidarias y que, por su impacto sobre la seguridad, la producción y la vida cotidiana de la población, necesitan respuestas concretas.



