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9 de Julio celebró sus 163 años con un homenaje a su fundador, la visita de sus descendientes y la recuperación de un valioso legado histórico

La ciudad conmemoró un nuevo aniversario de su fundación, ocurrida el 27 de octubre de 1863, en una jornada atravesada por la memoria, la identidad y el reconocimiento a las generaciones que construyeron su historia. En el año del bicentenario del nacimiento del general Julio de Vedia, sus tataranietos fueron declarados huéspedes de honor y entregaron al Municipio las borlas del bastón de mando que utilizó en la batalla de Tuyutí. La intendenta María José Gentile y el historiador Héctor Iaconis destacaron el valor de la historia, la educación y el compromiso comunitario

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La ciudad de 9 de Julio celebró este martes 27 de octubre su 163 aniversario con un acto conmemorativo que tuvo como eje la figura de su fundador, el general Julio de Vedia, en coincidencia con el bicentenario de su nacimiento, ocurrido el 20 de enero de 1826. Aquella fundación tambien fue un martes.

La ceremonia reunió a autoridades municipales, representantes de instituciones educativas y sociales, fuerzas de seguridad, bomberos voluntarios, vecinos y familiares del fundador, quienes llegaron a la ciudad para participar de una jornada especialmente significativa para la memoria local.

Estuvieron presentes la intendenta municipal, doctora María José Gentile; el presidente del Honorable Concejo Deliberante, doctor Esteban Naudín; el exintendente Óscar Ormachea; funcionarios municipales, autoridades educativas y descendientes de Julio de Vedia, entre ellos Joaquín de Vedia, Julio Lazcano y Bedia, Pablo de Vedia, Emilio de Vedia y Mitre y José María de Vedia.

Uno de los momentos centrales fue el reconocimiento a los descendientes del fundador, la entrega de un objeto histórico perteneciente a su legado familiar y el descubrimiento de una placa conmemorativa. La jornada también incluyó reflexiones sobre la identidad nuevejuliense, el papel de las instituciones y la importancia de mantener viva la memoria de quienes dieron origen a la comunidad.

El humanismo detrás de la figura militar

El historiador Héctor Iaconis fue el encargado de evocar la trayectoria de Julio de Vedia y propuso una mirada que trascendió su conocida carrera militar para poner el acento en su formación intelectual, su interés por la educación y su sensibilidad humanista.

“Hace 200 años nacía un hombre. Hace 163 años ese hombre enclavaba en esta llanura todavía sin nombre ni caminos la primera estaca de un porvenir”, expresó al comienzo de su intervención.

Iaconis señaló que, aunque la figura del fundador suele quedar asociada a su uniforme y a su trayectoria en el campo de batalla, su legado también debe comprenderse a partir de sus inquietudes culturales y educativas.

En ese sentido, recordó su vínculo epistolar con Domingo Faustino Sarmiento y destacó que, a lo largo de su recorrido por la frontera, Julio de Vedia impulsó la fundación de pueblos, la instalación de bibliotecas y la apertura de escuelas.

“La espada abre el camino, pero es la escuela la que vuelve a ese camino habitable”, sostuvo el historiador, en una de las frases más significativas de su discurso.

También repasó su interés por los autores clásicos, su dominio del francés, su trabajo como traductor y su participación en iniciativas culturales, entre ellas la promoción de la Sociedad del Cuarteto de Buenos Aires y de exposiciones de horticultura.

El expositor recordó, además, las dificultades personales que atravesó el militar, las pérdidas familiares y la austeridad que caracterizó su vida. Su trayectoria, marcada por numerosas campañas militares, encontró para Iaconis su expresión más profunda en la integridad con la que afrontó las adversidades.

En el cierre, planteó que el bicentenario no debía limitarse a una evocación del pasado, sino convertirse en una oportunidad para renovar los valores que representó el fundador: la fidelidad al deber, el respeto por el conocimiento y la convicción de construir para las generaciones futuras.

Los descendientes reivindicaron el legado de Julio de Vedia

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue la participación del embajador Julio Lazcano y Vedia, descendiente del fundador, quien compartió algunas reflexiones sobre el significado histórico de la figura de Julio de Vedia y su relación con los orígenes de la ciudad.

El diplomático invitó a mirar más allá de la dimensión militar y destacó la voluntad de construir una comunidad organizada, capaz de convivir de manera política, social y armónica.

Según expresó, fundar 9 de Julio no significó únicamente establecer un campamento en la llanura bonaerense, sino impulsar un proyecto de comunidad vinculado con la construcción de una nueva nación.

Lazcano y Vedia también recordó los antecedentes familiares relacionados con la Revolución de Mayo y la participación de Nicolás de Vedia en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810.

Otro de los ejes de su exposición fue la actuación diplomática de Julio de Vedia durante la Guerra de la Triple Alianza y las negociaciones posteriores al conflicto. En particular, destacó el principio de que la victoria militar no otorga derechos para apropiarse de territorios, una posición vinculada con la tradición diplomática argentina y con el desarrollo posterior de los principios de no intervención y pacificación.

De esta manera, el descendiente del fundador puso en perspectiva una faceta menos conocida de su antepasado y remarcó la trascendencia de su pensamiento en la historia nacional e internacional.

Huéspedes de honor y una donación de valor histórico

En el marco del aniversario, la Municipalidad declaró huéspedes de honor del partido de 9 de Julio a los tataranietos del general Julio de Vedia, mediante el Decreto N.º 1329, fechado el 26 de octubre de 2026.

La distinción reconoció la visita de los familiares, su participación en las actividades conmemorativas y, especialmente, su aporte al patrimonio histórico-cultural de la ciudad.

El decreto incluyó a Joaquín de Vedia, Julio Lazcano y Bedia, Pablo Cristián de Vedia, Emilio de Vedia y Mitre, Horacio Vidal y Bedia, José María de Vedia, Guillermina de Vedia y Soledad de Vedia.

La entrega de la distinción estuvo estrechamente vinculada con uno de los acontecimientos más importantes de la jornada: la incorporación al patrimonio municipal de las borlas del bastón de mando que perteneció al general Julio de Vedia y que, según la tradición familiar y la documentación presentada durante el acto, utilizó en la batalla de Tuyutí, el 24 de mayo de 1866.

Joaquín de Vedia fue el encargado de hacer entrega de la pieza a la intendenta María José Gentile, en representación de la familia.

Al explicar el origen del objeto, señaló que había logrado rescatarlo del acervo de un familiar dedicado a la genealogía de la familia de Vedia. También manifestó su intención de regresar en el futuro para completar el aporte con la entrega del bastón.

“Me comprometo que voy a traer el bastón”, expresó, generando una reacción de entusiasmo entre los presentes.

La entrega quedó formalizada mediante la firma de un acta de recepción, en la que se dejó constancia del valor histórico y simbólico de la pieza y de su incorporación a la colección municipal destinada a preservar y difundir el legado del fundador.

El documento fue firmado por Gentile y Joaquín de Vedia, con la participación de testigos. Posteriormente, la intendenta entregó a los familiares un ejemplar del acta y una copia del decreto que los declaró huéspedes de honor.

María José Gentile: “Nuestro origen no es solo una fecha escrita en los libros”

Al dirigirse a los presentes, la intendenta María José Gentile destacó el significado del aniversario y la oportunidad de recibir a los descendientes de Julio de Vedia en una fecha que coincidió con los 200 años de su nacimiento.

La jefa comunal propuso imaginar el paisaje de 1863, cuando el fundador avanzó con su tropa por la llanura y estableció el campamento que daría origen a la ciudad.

Agradeció especialmente a los familiares que acompañaron la celebración y remarcó el valor de ese encuentro entre el pasado y el presente.

“Saber que hoy nos visitan y nos acompañan nos recuerda que nuestro origen no es solo una fecha escrita en libros, sino un lazo humano, vivo, que nos une, nos trasciende y nos compromete”, expresó.

Gentile también recuperó la denominación ancestral del lugar, Tlalauken, asociada al paraje de las Tres Lagunas, y evocó la leyenda que vincula esas aguas con la identidad del territorio.

En su mensaje, relacionó los elementos presentes en el escudo local con una identidad construida alrededor del agua, la tierra productiva y el sol que ilumina el futuro.

La intendenta destacó, además, el papel de las instituciones en el desarrollo de la ciudad. Clubes, bomberos, cooperativas, escuelas, sociedades de fomento, entidades agrícolas, centros culturales y centros de jubilados fueron parte fundamental de una construcción colectiva que, sostuvo, no puede explicarse únicamente desde las decisiones del Estado.

Al abordar el significado de elegir 9 de Julio, Gentile puso el acento en los recuerdos compartidos y en aquellas experiencias cotidianas que forman parte de la memoria de los vecinos: los juegos en las plazas, las celebraciones populares, el deporte, las costumbres y los lugares que identifican a la comunidad.

“9 de Julio, yo te elijo”: una declaración de pertenencia

La intendenta también vinculó el aniversario con el lema de su gestión, “9 de Julio, yo te elijo”, al que definió como una expresión de pertenencia y compromiso con la tierra.

En su mensaje, sostuvo que una ciudad no es solamente una suma de recuerdos, sino también el resultado de las decisiones que se toman en el presente.

Por eso, planteó la necesidad de recuperar los espacios de encuentro, fortalecer los vínculos entre vecinos y renovar el compromiso con la comunidad, tanto en la planta urbana como en las localidades del partido.

En ese marco, defendió la organización del Desfile del Pueblo como una oportunidad para reunir a escuelas, clubes, bomberos, instituciones, agrupaciones criollas, centros de jubilados y vecinos en una celebración compartida.

Reconoció que este tipo de iniciativas puede generar opiniones diferentes, pero insistió en que el objetivo principal era recuperar la posibilidad de encontrarse, escucharse y reconocerse como parte de una misma historia.

La jefa comunal convocó a honrar el pasado, cuidar el presente y continuar construyendo el futuro de manera conjunta, con la convicción de que el crecimiento de la ciudad también depende de la fortaleza de sus lazos sociales.

Una ciudad construida por generaciones

El acto permitió recuperar distintas dimensiones de la historia nuevejuliense: el origen militar del asentamiento, el pensamiento humanista de su fundador, su proyección diplomática y el trabajo cotidiano de las generaciones que consolidaron la comunidad.

La presencia de los descendientes de Julio de Vedia aportó un componente especialmente significativo a la celebración. El encuentro no solo permitió recordar a quien fundó la ciudad el 27 de octubre de 1863, sino también incorporar una pieza histórica que permanecerá bajo resguardo municipal para su conservación y difusión.

La ceremonia incluyó asimismo el descubrimiento de una placa conmemorativa por el bicentenario del natalicio del fundador y una ofrenda floral en su homenaje.

La propuesta cultural continuó con la participación del Coro Infanto Juvenil Santa Cecilia, una agrupación fundada en 2004 por Ana Sanfilippo y municipalizada en 2008. Actualmente cuenta con alrededor de 40 integrantes de entre 6 y 30 años y está dirigida por David Macagnani, quien asumió esa responsabilidad en 2008.

La actividad musical se sumó así a una celebración que buscó integrar la historia, la cultura y la participación ciudadana.

A 163 años de su fundación, 9 de Julio volvió a reunirse para celebrar sus orígenes y reafirmar una identidad construida a lo largo del tiempo. En el año del bicentenario de Julio de Vedia, el homenaje tuvo un significado que trascendió la evocación histórica: la oportunidad de reconocer el legado de quienes imaginaron una comunidad y renovar el compromiso de seguir construyéndola entre todos.

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