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El precio de los granos vuelve a subir y Argentina mira una oportunidad en el mercado internacional

Maíz, soja y trigo registran fuertes subas en Chicago por problemas climáticos, una demanda sostenida y las dificultades para exportar desde Rusia y Ucrania. El trigo aparece como el cultivo con mayor potencial de aumento si continúa el bloqueo del mar Negro

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Los precios internacionales de los principales granos recuperaron protagonismo en las últimas semanas y vuelven a ofrecer un escenario favorable para los productores argentinos.

El maíz, la soja y el trigo registraron importantes avances en el mercado de Chicago, impulsados por una combinación de factores que van desde problemas climáticos y menores perspectivas de producción hasta una demanda internacional que continúa firme.

El escenario es seguido de cerca por el sector agropecuario argentino, ya que una mejora sostenida de las cotizaciones internacionales puede traducirse en mayores valores para la producción local.

El analista Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, señaló que, aunque los tres cultivos presentan fundamentos alcistas, el maíz es actualmente el que cuenta con las señales más claras.

El maíz concentra las mayores preocupaciones

En Estados Unidos, el clima seco durante julio afectó el desarrollo del maíz en un momento determinante para definir los rindes.

El USDA ubicó en 57% la proporción de cultivos en condición buena a excelente, por debajo de las expectativas del mercado. A su vez, el Crop Tour de Pro Farmer proyectó una producción casi 17 millones de toneladas inferior a la estimación oficial de agosto.

La menor oferta estadounidense se combina con una demanda que permanece firme, tanto por las exportaciones como por el consumo interno.

Europa también aporta presión al mercado. La ola de calor redujo los rindes del maíz y Francia enfrenta una de las peores campañas de las últimas décadas.

En este contexto, los fondos especulativos incrementaron sus posiciones compradas hasta alcanzar unas 24,9 millones de toneladas, una señal de confianza en la posibilidad de que los precios continúen firmes, aunque también representa un factor de cautela porque parte de la expectativa alcista ya podría estar reflejada en las cotizaciones.

Qué ocurre con el maíz en Argentina

En Argentina, la campaña mantiene un ritmo de cosecha más lento que el del año pasado.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima una siembra de 8,4 millones de hectáreas, prácticamente en línea con la campaña anterior.

La cosecha alcanzó el 88%, aunque permanece nueve puntos por debajo del avance registrado a igual fecha del año pasado.

La demora es particularmente importante en el sur de Buenos Aires, donde alcanza casi 30 puntos porcentuales, mientras que en el norte llega a unos 10 puntos.

La mejora de los precios, sin embargo, comenzó a generar una mayor respuesta de los productores.

Durante una semana se registraron alrededor de 950.000 toneladas de ventas de maíz, mientras que los valores cercanos a los US$200 por tonelada aceleraron la comercialización.

“Cuando el precio del maíz supera determinados niveles, el productor encuentra un incentivo muy concreto para vender”, explicó Romano.

China sostiene la demanda de soja

El mercado de soja presenta un panorama diferente.

Las lluvias de agosto en Estados Unidos podrían favorecer el llenado de los granos y compensar parte del daño provocado por las altas temperaturas de julio.

Sin embargo, la condición de los cultivos se mantiene por debajo de los registros históricos. El USDA ubicó el estado bueno a excelente en 60%, nueve puntos menos que el año pasado.

El principal motor de la demanda continúa siendo China.

Las compras del gigante asiático y otros destinos impulsaron las ventas estadounidenses de la nueva campaña hasta 2,47 millones de toneladas. Estados Unidos ya tiene comprometido alrededor del 33% de su saldo exportable.

La demanda vinculada al biodiésel también aporta sostén al precio del aceite de soja.

Argentina acelera sus ventas

En el mercado argentino, el aumento de los precios comenzó a generar una mayor oferta.

El ritmo de comercialización llegó a unas 312.000 toneladas diarias, prácticamente el doble del registrado previamente.

“Cuando aparecen picos de precio, la oferta finalmente aparece. Eso es lo que estamos viendo ahora en el mercado argentino de soja”, sostuvo Romano.

La industria aceitera también mantiene una actividad elevada. Durante julio se procesaron 4,1 millones de toneladas de soja, un 9,2% más que en el mismo mes del año anterior.

Además, el ingreso de soja paraguaya continúa siendo importante para sostener la actividad de las plantas procesadoras argentinas.

El trigo, el gran interrogante

El mercado que concentra ahora buena parte de la atención es el del trigo.

La dificultad para sacar granos desde los puertos de Rusia y Ucrania está modificando el mapa internacional de abastecimiento.

Según el análisis de Romano, la paralización logística afecta a más del 97% de la capacidad de exportación de granos de las principales terminales del mar Negro.

Los grandes compradores comienzan a buscar alternativas y Francia aparece entre los principales proveedores disponibles.

Egipto y Sudán ya realizaron operaciones con trigo francés para reemplazar parte del cereal que no puede salir normalmente de la región del mar Negro.

Pero Francia tampoco cuenta con una oferta ilimitada. La menor producción europea de maíz aumenta el uso de trigo para alimentación animal y reduce el volumen disponible para exportación.

El país podría limitar sus exportaciones a unos 6 millones de toneladas.

Si el bloqueo continúa, el precio puede subir todavía más

El principal interrogante para el mercado es cuánto tiempo continuará la interrupción de las exportaciones desde Rusia y Ucrania.

Hasta el momento, los compradores todavía no trasladaron de manera masiva su demanda hacia Estados Unidos o Argentina.

Pero si el bloqueo se prolonga, esa situación podría cambiar.

Los importadores que actualmente dependen del trigo del mar Negro tendrán que buscar nuevos proveedores, y esa competencia podría llevar a una fuerte suba de los precios internacionales.

El problema del trigo es que el mercado todavía está esperando una solución para el mar Negro que no llega. Mientras pasa el tiempo, los compradores buscan otros orígenes y eso empieza a generar presión sobre los precios”, explicó Romano.

El movimiento ya comenzó a sentirse en Argentina, donde el trigo de la nueva campaña alcanzó un nuevo máximo de precio.

Un escenario que puede favorecer al campo argentino

El mercado internacional atraviesa una combinación poco habitual de factores: menores perspectivas productivas en algunas regiones, problemas climáticos, restricciones logísticas y una demanda que permanece firme.

Para Argentina, el escenario puede representar una oportunidad comercial.

El trigo aparece como el principal foco de atención, aunque el maíz y la soja también muestran señales favorables.

La evolución del clima en Estados Unidos y Sudamérica, las compras de China y, sobre todo, la situación de los puertos del mar Negro serán determinantes para saber si la recuperación de los precios puede sostenerse.

Por ahora, el mensaje para el productor argentino es claro: el mercado internacional volvió a ofrecer valores atractivos y las decisiones de venta adquieren cada vez mayor importancia en un contexto de alta volatilidad.

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