
La Catedral de La Plata acaba de conseguir un título que, aunque surgió de un particular certamen en redes sociales, vuelve a poner en el centro de la escena a uno de los grandes símbolos arquitectónicos de la provincia de Buenos Aires: fue elegida la mejor catedral del mundo.
En la gran final del denominado “Mundial de Catedrales”, organizado por la cuenta internacional de Instagram @documentales_de_bolsillo, el templo platense se enfrentó a la Catedral de Santa María del Fiore, de Florencia, y obtuvo una victoria contundente: el 93% de los votos.
Más de 54 mil usuarios participaron de la definición y la Catedral de La Plata terminó imponiéndose sobre uno de los monumentos religiosos más reconocidos de Italia. El resultado provocó una verdadera ola de orgullo entre los platenses y volvió a poner en valor la monumentalidad de un edificio que durante décadas fue considerado una obra inconclusa.
Y justamente allí aparece una historia que une a La Plata con Nueve de Julio.
El nuevejuliense que soñó con completar la Catedral
Cuando se habla de la Catedral de La Plata terminada tal como había sido concebida originalmente, resulta inevitable recordar a monseñor Carlos Walter Galán, sacerdote nacido en Nueve de Julio el 31 de mayo de 1925 y sexto arzobispo de La Plata.
Galán llegó a la sede platense en 1991 y permaneció al frente de la arquidiócesis hasta 2000. Durante esos años impulsó decididamente la terminación de la Catedral. Distintas fuentes históricas coinciden en señalar su protagonismo en el completamiento del templo, especialmente en la construcción de las torres que durante décadas habían quedado pendientes.
Pero había además una cuestión personal que explica buena parte de su entusiasmo.
Monseñor Galán era un admirador de la Catedral de Colonia, en Alemania, una de las grandes obras maestras del estilo gótico europeo. La visitaba cuando viajaba a Roma y conocía de cerca la magnitud de ese templo. Para él, la Catedral de La Plata, inspirada precisamente en modelos europeos como Colonia y Amiens, no debía quedar a la zaga.
La idea de Galán era que la monumental iglesia platense debía recuperar todo su esplendor y completar el proyecto original de Pedro Benoit.
Y trabajó para conseguirlo.
Una obra que quedó inconclusa durante décadas
La historia había comenzado mucho antes. La construcción de la Catedral se inició en 1884, apenas dos años después de la fundación de La Plata, siguiendo los planos y diseños de Pedro Benoit y con una fuerte inspiración en las grandes catedrales neogóticas europeas.
El proyecto original contemplaba un edificio monumental, con dos grandes torres que alcanzarían los 112 metros de altura.
Pero la Catedral fue inaugurada en 1932 sin estar completamente terminada. Los problemas estructurales y las dificultades para sostener las torres previstas obligaron a postergar durante décadas la concreción definitiva del proyecto. La iglesia quedó así con una imagen diferente de la que había imaginado Benoit.
Pasaron generaciones hasta que volvió a plantearse seriamente la posibilidad de completar el templo.
En la década de 1990, durante el arzobispado de Carlos Galán, ese viejo proyecto comenzó a transformarse nuevamente en una realidad.
El completamiento implicó una enorme tarea de recuperación y refuerzo. Fue necesario trabajar sobre los cimientos para que pudieran soportar el peso de las nuevas estructuras y avanzar con la construcción de las dos grandes torres del frente.
La culminación de esa etapa llegó en 1999, cuando se inauguró la nueva fachada de la Catedral ante una multitud. La ceremonia del 19 de noviembre de aquel año reunió a unas 150.000 personas y tuvo como protagonista al propio Galán, quien bendijo las obras.
Fue, en definitiva, la concreción de un sueño que había atravesado buena parte de la historia de La Plata.
“La de La Plata no le iba en zaga” a Colonia
La admiración de Galán por la Catedral de Colonia adquiere ahora un significado especial.
La Catedral platense nació precisamente mirando hacia las grandes obras del gótico europeo. La Catedral de Colonia fue una de sus principales referencias arquitectónicas y, para el arzobispo nacido en Nueve de Julio, aquella comparación no implicaba necesariamente que el templo alemán estuviera por encima del platense.
Por el contrario, Galán entendía que la Catedral de La Plata no le iba en zaga y que debía estar terminada y presentada en toda su dimensión para poder apreciar verdaderamente la grandeza del proyecto original.
La historia parece cerrar un círculo casi perfecto.
La Catedral de La Plata fue diseñada inspirándose en grandes templos europeos. Uno de ellos, la Catedral de Colonia, terminó enfrentándola casi un siglo después en el “Mundial de Catedrales”. Y en el camino entre aquella obra proyectada en el siglo XIX y el edificio que hoy deslumbra a miles de visitantes hubo un arzobispo nacido en Nueve de Julio que se propuso completar aquello que durante décadas había quedado pendiente.
Del sueño de Galán al título mundial
El resultado del certamen en redes sociales vuelve a darle una dimensión inesperada a aquella historia.
Antes de llegar a la final contra Florencia, la Catedral de La Plata había eliminado a algunos de los templos más famosos del mundo. Venció a Notre Dame de París con el 63% de los votos, al Duomo de Milán con el 82% y a la Catedral de Colonia con el 93%.
Es decir que, en una de las instancias decisivas, la Catedral platense terminó derrotando justamente a uno de los edificios que habían inspirado su arquitectura y que tanto admiraba monseñor Galán.
Y lo hizo con una diferencia contundente.
En la final, el resultado volvió a ser abrumador: 93% de los votos para La Plata frente a la Catedral de Santa María del Fiore.
Más allá de que se trate de una competencia nacida en las redes sociales, la repercusión demuestra el enorme atractivo que sigue despertando el templo platense. Miles de personas destacaron su arquitectura neogótica, sus vitrales, sus torres, su monumentalidad y la particular ubicación frente a Plaza Moreno, en el corazón del trazado fundacional de la ciudad.
Una catedral que también pertenece a Nueve de Julio
La historia de Carlos Galán agrega ahora otro motivo de orgullo para Nueve de Julio.
El sacerdote que nació en nuestra ciudad, que llegó a convertirse en arzobispo de La Plata y que tuvo una extensa trayectoria dentro de la Iglesia argentina, dejó una huella concreta en uno de los edificios religiosos más importantes del país.
Galán impulsó la terminación de una Catedral que admiraba profundamente y que quería ver completa. Sus restos, además, descansan desde 2007 en el propio templo platense, cuya culminación ayudó a concretar.
Hoy, aquella Catedral que durante décadas pareció incompleta es reconocida mundialmente por los usuarios que participaron del certamen.
Y hay una coincidencia que resulta imposible pasar por alto: la Catedral de La Plata acaba de derrotar en el “Mundial” a la Catedral de Colonia, la misma que admiraba monseñor Carlos Galán, el nuevejuliense que trabajó para que el templo platense finalmente pudiera mostrar toda su grandeza.
La obra que Galán ayudó a completar ahora celebra un título mundial.
Y, para Nueve de Julio, también es una manera de volver a recordar a uno de sus hijos más ilustres.



