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Nueva gobernanza en un cambio de época

Escribe para Cadena Nueve, Gustavo Tinetti*

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Recientemente el ex-intendente de Bragado, Orlando Costa puso en debate en el distrito de Nueve de Julio la mirada hacia una ‘nueva gobernanza’ al hacer referencia a los cambios que se viven en la politia vgente y en particular las necesidades de transformar los municiios de la provincia.

El territorio boanerense es el que más posiblidades de desarrollo tiene por sus potenciaiades, sin embargo es el más atrasado en la evolución municipal.

El desafío de repensar los municipios bonaerenses para construir desarrollo, comunidad y futuro

Hay momentos históricos en los que los cambios dejan de ser graduales y se convierten en verdaderos puntos de inflexión. Estamos atravesando uno de ellos. Las transformaciones tecnológicas, económicas, sociales, culturales y políticas están modificando profundamente la manera en que vivimos, producimos, trabajamos y nos relacionamos. En este escenario, también está cambiando la forma en que debemos pensar y ejercer el gobierno.

Los municipios bonaerenses se encuentran frente a un desafío decisivo: seguir administrando las estructuras tradicionales o animarse a construir una nueva gobernanza capaz de interpretar el tiempo que vivimos y anticipar el futuro.

No alcanza con gestionar mejor lo existente. Es necesario repensar el Estado local, sus capacidades, sus responsabilidades y, fundamentalmente, su relación con la sociedad.

La nueva gobernanza no es solamente una nueva manera de administrar. Es una nueva manera de ejercer el poder, construir acuerdos y generar condiciones para el desarrollo.

Del municipio administrador al municipio promotor del desarrollo

Durante décadas, buena parte de los gobiernos municipales concentraron sus esfuerzos en la prestación de servicios básicos, el mantenimiento urbano, la administración de los recursos y la atención de las demandas cotidianas.

Ese papel sigue siendo indispensable, pero resulta claramente insuficiente frente a las nuevas demandas.

Hoy, un municipio también debe ser promotor del desarrollo económico, articulador de las capacidades productivas, impulsor de la innovación, ordenador del territorio, facilitador de inversiones, generador de oportunidades laborales y constructor de cohesión social.

El gobierno local debe dejar de ser concebido exclusivamente como una estructura administrativa para convertirse en un actor estratégico del desarrollo territorial.

Esto supone comprender que el futuro de una comunidad no depende únicamente de las decisiones del Estado, sino también de su capacidad para movilizar y articular los recursos que existen en su territorio: empresarios, productores, comerciantes, trabajadores, instituciones educativas, universidades, cooperativas, organizaciones sociales y ciudadanía.

El desarrollo no se decreta. Se construye mediante acuerdos, planificación, inversión, conocimiento y una visión compartida.

Una gobernanza basada en la articulación y la inteligencia colectiva

Uno de los grandes cambios de época es que ningún gobierno, por más capacidad política o técnica que tenga, puede resolver por sí solo la complejidad de los problemas actuales.

La gestión pública necesita abrirse a nuevas formas de cooperación.

La gobernanza implica reconocer que el Estado municipal debe conducir, convocar, coordinar y generar condiciones para que los distintos actores de la comunidad participen en la construcción de soluciones.

Esto requiere superar la lógica de los compartimentos estancos, tanto dentro del propio municipio como en la relación con las instituciones y los sectores de la sociedad.

Es necesario construir espacios permanentes de diálogo y concertación: consejos de desarrollo local, mesas de articulación productiva, acuerdos educativos, ámbitos de planificación territorial y mecanismos de participación ciudadana.

No se trata de reemplazar la responsabilidad de los gobiernos elegidos democráticamente ni de diluir las responsabilidades políticas. Se trata de enriquecer las decisiones públicas, incorporar conocimiento social y generar compromisos colectivos.

La autoridad política no pierde legitimidad cuando comparte el proceso de construcción de las políticas públicas. Por el contrario, puede fortalecerla.

Planificar en lugar de improvisar

Una nueva gobernanza necesita recuperar una herramienta fundamental: la planificación estratégica.

Los municipios no pueden quedar atrapados en la urgencia permanente, respondiendo exclusivamente a los problemas que aparecen cada día.

Es indispensable construir una mirada de mediano y largo plazo que permita identificar oportunidades, anticipar transformaciones y establecer prioridades.

Cada distrito bonaerense tiene una identidad, una estructura productiva, una historia y una geografía que lo hacen diferente. No existe un modelo único de desarrollo que pueda aplicarse indistintamente a los 135 municipios.

Los municipios del interior productivo tienen desafíos vinculados a la transformación agroindustrial, la logística, la infraestructura, el agregado de valor, el empleo y la radicación de nuevas actividades económicas.

Otros enfrentan problemáticas vinculadas a la expansión urbana, la desigualdad, la movilidad, el acceso a la vivienda y la integración territorial.

Pero todos necesitan definir una estrategia propia, con objetivos verificables, indicadores de cumplimiento y participación de los actores locales.

La planificación debe trascender los períodos de gobierno. Una comunidad necesita políticas de Estado que sobrevivan a los cambios electorales.

La transformación digital y un Estado municipal inteligente

La revolución tecnológica está modificando las relaciones económicas y sociales a una velocidad inédita. La inteligencia artificial, la digitalización, la automatización y el acceso a la información abren posibilidades extraordinarias para transformar la gestión pública.

Pero la modernización municipal no debe limitarse a digitalizar trámites.

El verdadero desafío es construir gobiernos locales inteligentes, capaces de utilizar información para tomar mejores decisiones, simplificar procedimientos, mejorar los servicios, transparentar la administración y anticiparse a las necesidades de la población.

Un municipio inteligente es aquel que conoce su territorio, dispone de información confiable, mide sus resultados y utiliza la tecnología para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Esto también exige invertir en capacitación, profesionalización de los equipos técnicos y desarrollo de nuevas capacidades institucionales.

La tecnología debe estar al servicio de las personas y no convertirse en una nueva barrera de exclusión.

La cooperación entre municipios como estrategia de desarrollo

Los problemas y las oportunidades del desarrollo no siempre coinciden con los límites administrativos de cada distrito.

La infraestructura, los corredores productivos, el transporte, el ambiente, la gestión de residuos, el turismo y las cadenas de valor requieren muchas veces respuestas regionales.

Por eso, la nueva gobernanza también debe incorporar una dimensión asociativa e intermunicipal.

Los municipios bonaerenses necesitan construir alianzas, compartir recursos, desarrollar proyectos conjuntos y generar espacios de cooperación que les permitan ganar escala y capacidad de negociación.

La articulación con la Provincia y la Nación también resulta indispensable, pero debe construirse desde una relación de cooperación institucional, con responsabilidades claras y recursos acordes a las competencias asignadas.

No puede haber descentralización efectiva si se transfieren responsabilidades sin financiamiento.

Tampoco puede hablarse de federalismo real si los gobiernos locales carecen de herramientas suficientes para decidir sobre su propio desarrollo.

Autonomía, responsabilidad y calidad institucional

La discusión sobre una nueva gobernanza conduce necesariamente a repensar la institucionalidad municipal bonaerense.

La autonomía municipal no debe entenderse como una reivindicación exclusivamente política o administrativa. Es, ante todo, una condición para que cada comunidad pueda definir mejor su organización, sus prioridades y sus estrategias de desarrollo.

Pero mayor autonomía también significa mayor responsabilidad.

Implica fortalecer la transparencia, los mecanismos de control, la rendición de cuentas, la participación ciudadana y la profesionalización de la administración pública.

Un Estado local más autónomo debe ser también más eficiente, más abierto y más responsable frente a sus ciudadanos.

La legitimidad de los gobiernos del futuro no se construirá solamente a partir de los resultados electorales, sino también de la calidad de sus decisiones, la capacidad de resolver problemas y la confianza que logren generar en la sociedad.

Una nueva cultura política para un nuevo tiempo

Quizás el cambio más profundo que requiere esta nueva gobernanza no sea tecnológico ni administrativo, sino cultural.

Necesitamos una política que recupere la capacidad de construir proyectos colectivos, que pueda superar las disputas coyunturales y que comprenda que el desarrollo de una comunidad es una tarea que excede cualquier mandato de gobierno.

Los intendentes y los equipos municipales tienen un papel central en esta transformación. Deben ser capaces de ejercer liderazgo territorial, construir consensos, convocar a los sectores productivos y sociales, promover innovación y generar una visión de futuro.

Gobernar ya no puede significar solamente administrar demandas. Significa crear oportunidades, anticipar escenarios y conducir procesos de transformación.

La nueva gobernanza requiere menos aislamiento institucional y más cooperación; menos improvisación y más planificación; menos burocracia y más capacidad de respuesta; menos decisiones encerradas en los despachos y más inteligencia colectiva.

El desafío de los municipios bonaerenses

La provincia de Buenos Aires tiene una enorme diversidad territorial, económica y social. Esa diversidad constituye una riqueza, pero también exige abandonar las respuestas uniformes y construir estrategias diferenciadas.

El futuro de la provincia se juega, en buena medida, en la capacidad de sus municipios para convertirse en protagonistas del desarrollo.

No alcanza con municipios que funcionen. Necesitamos municipios que transformen.

No alcanza con gobiernos que administren el presente. Necesitamos gobiernos que construyan futuro.

El cambio de época nos obliga a revisar nuestras categorías, nuestras instituciones y nuestras prácticas políticas. También nos ofrece una oportunidad histórica para pensar un nuevo contrato entre el Estado local y la sociedad.

La nueva gobernanza es, en definitiva, pasar de un municipio que gestiona lo que tiene a un municipio que moviliza todo lo que su comunidad puede ser y hacer.

Porque el desarrollo no es solamente crecimiento económico, infraestructura o equilibrio fiscal. Es, fundamentalmente, la capacidad de una sociedad para construir mejores condiciones de vida, generar oportunidades, reducir desigualdades y proyectar un futuro compartido.

Y esa tarea tiene un escenario privilegiado: nuestros municipios.

El desafío está planteado. No se trata de administrar un tiempo que ya cambió. Se trata de tener la visión, el coraje y la capacidad política para construir el tiempo que viene.

Algunas consideraciones estratégicas detrás del artículo

Hay cinco ideas que considero especialmente importantes para darle profundidad política:

1. Gobernanza no es sinónimo de gestión. Gestionar es administrar recursos y ejecutar políticas; gobernar también es construir acuerdos, orientar procesos y movilizar capacidades sociales.

2. El desarrollo debe ser el objetivo ordenador. La estructura municipal debe organizarse alrededor de una estrategia de desarrollo y no solamente de sus rutinas administrativas.

3. El territorio es el punto de partida. No se puede pensar igual un municipio agroindustrial del interior que uno metropolitano o turístico.

4. La autonomía debe ir acompañada de capacidades. Más facultades, recursos, profesionalización y controles.

5. El liderazgo político debe evolucionar. El intendente del futuro tendrá que ser mucho más que un administrador: deberá actuar como articulador, estratega y conductor de un proyecto colectivo.

Hay además un debate institucional que merece atención: la autonomía municipal y la necesidad de actualizar el régimen de los gobiernos locales bonaerenses.

 

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