El periodista platense Rubén Domínguez, radicado en Nueva York, participó de una entrevista en el programa “Despertate”, conducido por Gustavo Tinetti, a través de Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, donde ofreció una mirada desde Estados Unidos sobre el escenario político, institucional y social que atraviesa ese país.
Durante la conversación, Domínguez analizó los resultados electorales y el impacto que generan en el funcionamiento del sistema político norteamericano. En particular, se refirió al avance demócrata en el Congreso y a las posibilidades de que se abran nuevas instancias de investigación y control sobre las decisiones y actuaciones de Donald Trump.
“Fue una sorpresa, un shock”, expresó al describir las primeras reacciones ante los resultados. Según explicó, hubo cambios electorales en territorios que tradicionalmente habían sido considerados bastiones republicanos, una señal del descontento de sectores de la sociedad con el rumbo político del país.
Para el periodista, el nuevo escenario legislativo representa un límite institucional y abre una etapa de mayor control sobre el Poder Ejecutivo. Sin embargo, advirtió que el desafío no termina con el resultado electoral: también será necesario observar cómo se desarrollan las relaciones entre los poderes del Estado y cuál será la respuesta de Trump frente a un Congreso con mayor capacidad de fiscalización.
La democracia y el respeto por las instituciones, en el centro del debate
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la preocupación por el deterioro de la convivencia democrática y el respeto por las instituciones estadounidenses.
Domínguez recordó que Estados Unidos construyó históricamente una fuerte tradición de continuidad institucional, con reglas constitucionales y mecanismos de control que permitieron sostener la estabilidad política a lo largo de generaciones.
En ese contexto, consideró especialmente grave el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, ocurrido luego de que Trump desconociera el resultado de las elecciones presidenciales de 2020.
Para el entrevistado, aquel episodio significó un quiebre en la historia institucional del país, al poner en cuestión la aceptación de los resultados electorales y la transferencia pacífica del poder.
También manifestó su preocupación por el debilitamiento de los mecanismos de control, los cuestionamientos a las decisiones judiciales y el enfrentamiento político y social que, según describió, se profundizó durante los últimos años.
“Lo que siente la gente es la desestabilización”, sostuvo, al señalar que el malestar no se limita a la política interna, sino que también alcanza la relación de Estados Unidos con sus aliados tradicionales, Europa, Canadá y otros países.
El bolsillo de los ciudadanos, una de las claves del resultado
Más allá de las discusiones institucionales, Domínguez puso especial énfasis en el impacto económico sobre las familias estadounidenses.
Explicó que el aumento del costo de vida, los combustibles, los alimentos y los servicios comenzó a modificar la vida cotidiana de amplios sectores de la población.
Como ejemplo, recordó que una compra de supermercado que anteriormente podía representar un gasto de entre 200 y 300 dólares pasó a ubicarse, en muchos casos, entre los 400 y 500 dólares.
También mencionó las dificultades que enfrentan productores y familias rurales, con mayores costos de funcionamiento, endeudamiento y problemas para sostener sus actividades.
En ese sentido, cuestionó el impacto de la política arancelaria y sostuvo que las medidas presentadas como una herramienta para favorecer la producción nacional terminaron generando consecuencias sobre los consumidores y distintos sectores económicos.
Otro aspecto que destacó fue la particular organización de la economía estadounidense. Allí los salarios suelen calcularse anualmente, pero los pagos se realizan semanalmente, lo que lleva a las familias a administrar sus ingresos y obligaciones en períodos más cortos.
A diferencia de lo que ocurre en Argentina, explicó, la población estadounidense estaba acostumbrada a una mayor previsibilidad económica. Por eso, los aumentos y las modificaciones repentinas del presupuesto familiar generaron un fuerte malestar.
“Estados Unidos entró en una atmósfera argentina”, sintetizó, al comparar la incertidumbre económica que hoy experimentan muchas familias norteamericanas con los vaivenes que históricamente caracterizaron a la economía argentina.
Trump, las investigaciones y el funcionamiento del poder
Durante la entrevista también se abordaron las posibles consecuencias políticas de las investigaciones que podrían impulsarse desde el Congreso.
Domínguez sostuvo que existe una preocupación creciente por las decisiones presidenciales, el manejo de determinados organismos públicos y los posibles conflictos de intereses vinculados con los negocios de integrantes de la familia Trump.
Mencionó, entre otros puntos, la necesidad de examinar contratos, vínculos empresariales, decisiones administrativas y el uso de recursos públicos.
En su mirada, el nuevo escenario legislativo puede representar una oportunidad para recuperar los mecanismos de fiscalización y exigir explicaciones a quienes ejercen responsabilidades institucionales.
También cuestionó determinadas actuaciones de organismos de seguridad y los procedimientos de agentes migratorios, particularmente cuando intervienen personas con el rostro cubierto o sin una identificación claramente visible.
Para Domínguez, el funcionamiento de las fuerzas de seguridad debe estar acompañado por protocolos, identificación y controles que permitan garantizar los derechos de los ciudadanos.
“Si hubo un delito, que se investigue, que intervenga la Justicia y que se determine la responsabilidad. Pero no se puede castigar a toda la población”, planteó al referirse a las decisiones gubernamentales que afectan a sectores vulnerables.
El funcionario público es un empleado del pueblo
Uno de los conceptos más fuertes que dejó la charla surgió al comparar la cultura institucional estadounidense con la argentina.
Domínguez insistió en que el poder no pertenece a los funcionarios, sino a los ciudadanos que, mediante el voto, les delegan temporalmente la responsabilidad de gobernar y representar sus intereses.
“El presidente es el empleado de la gente. El poder es del ciudadano”, afirmó.
A partir de esa definición, propuso revisar incluso el lenguaje con el que se denomina a quienes integran los cuerpos legislativos. Consideró que hablar de representantes, en lugar de limitarse a la denominación de diputados, permite recuperar una noción fundamental: esas personas ocupan sus cargos en nombre de la sociedad.
En ese sentido, sostuvo que los ciudadanos deben asumir un papel más activo en el control de sus representantes, exigir rendición de cuentas y reclamar que los recursos provenientes de los impuestos se traduzcan en servicios y respuestas concretas.
También cuestionó el gasto político y la estructura de asesores de los legisladores argentinos. Como referencia, mencionó los modelos de funcionamiento de Estados Unidos y Japón, donde existen estructuras técnicas y profesionales que permiten asistir a los representantes y reducir gastos innecesarios.
Para el periodista, la eficiencia del Estado debe medirse por su capacidad de resolver las necesidades de la sociedad y no por la cantidad de cargos o recursos que administra.
La relación con Argentina y el gobierno de Javier Milei
Otro tramo de la entrevista estuvo dedicado a las repercusiones que el cambio del escenario político estadounidense puede tener sobre América Latina y, particularmente, sobre Argentina.
Domínguez advirtió que la relación entre ambos países no debería confundirse con un vínculo personal entre Donald Trump y Javier Milei.
En ese sentido, consideró que los acuerdos políticos construidos alrededor de los liderazgos individuales pueden quedar expuestos a modificaciones cuando cambian las mayorías legislativas o las condiciones internas de Estados Unidos.
También señaló que las decisiones de política exterior, la asistencia internacional y los compromisos asumidos por Washington podrían quedar sujetos a nuevas revisiones y controles.
Al analizar la realidad argentina, planteó la necesidad de abandonar la costumbre de atribuir permanentemente las dificultades a factores externos y comenzar a revisar las responsabilidades propias.
Asimismo, cuestionó el trato hacia los jubilados, las personas con discapacidad, los sectores vulnerables y los trabajadores, y remarcó que ninguna política de ajuste puede justificar la vulneración de derechos.
En su opinión, las irregularidades deben investigarse con pruebas y a través de los organismos correspondientes, sin convertir a toda una población en responsable de posibles delitos individuales.
El peligro de la intolerancia y la pérdida del diálogo
Hacia el final del intercambio, la conversación se concentró en el clima social y en la creciente dificultad para convivir con quienes piensan diferente.
Domínguez manifestó su preocupación por la expansión del odio político, la descalificación personal y la ruptura de vínculos familiares y comunitarios.
Recordó que en Estados Unidos existía una tradición de reuniones comunitarias, conocidas como town halls, en las que autoridades y vecinos podían debatir, discutir y plantear diferencias sin que eso significara necesariamente una agresión personal.
“Estados Unidos estaba acostumbrado al diálogo”, recordó.
Para el periodista, esa cultura democrática se encuentra hoy bajo presión y necesita ser reconstruida mediante la participación ciudadana, el respeto por las diferencias y el fortalecimiento de las instituciones.
En uno de los pasajes más sensibles de la entrevista, también hizo referencia a la memoria histórica argentina y a la gravedad de utilizar acusaciones de terrorismo o desaparición de personas sin pruebas ni garantías judiciales.
Sostuvo que las sociedades deben conservar viva la memoria de los períodos más oscuros de su historia para evitar que vuelvan a repetirse prácticas de persecución, estigmatización y violencia.
Una reflexión que trasciende las fronteras
La entrevista con Rubén Domínguez dejó una reflexión que excede el resultado de una elección o la disputa entre dos fuerzas políticas.
Desde su experiencia en Nueva York, el periodista planteó que la fortaleza de una democracia no depende solamente de sus dirigentes, sino también de una ciudadanía dispuesta a conocer sus derechos, controlar a sus representantes y defender las reglas de convivencia.
En el cierre, Gustavo Tinetti coincidió en la importancia de recuperar el sentido de la representación política y de comprender que quienes ocupan cargos públicos deben responder ante la sociedad.
“Tenemos que recuperar esos valores”, fue una de las conclusiones compartidas durante el intercambio.
La mirada de Domínguez dejó así un mensaje central: la democracia no consiste únicamente en votar, sino también en exigir respeto, transparencia, responsabilidad y límites al ejercicio del poder.
Una reflexión que, desde Estados Unidos y con una inevitable proyección sobre la Argentina, invita a pensar qué tipo de instituciones y de convivencia social se quiere construir.



