El abigeato constituye uno de los delitos que más preocupa al sector agropecuario, especialmente en distritos como 9 de Julio, donde la producción ganadera forma parte central de la actividad económica y de la identidad productiva de la comunidad.
En una nueva edición de Derecho Preventivo, el ciclo que Leandro Arman desarrolla los lunes a las 9.30 por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus, se abordaron las características legales del delito, las distintas situaciones que pueden agravarlo y las herramientas que tienen los productores para prevenirlo.
Arman explicó que el abigeato está contemplado en el Código Penal y consiste, básicamente, en el apoderamiento ilegítimo de una o más cabezas de ganado.
La figura simple contempla una escala penal que puede ir de dos a seis años de prisión. Sin embargo, la situación cambia cuando se presentan determinadas circunstancias previstas por la legislación.
Uno de los agravantes aparece cuando se sustraen cinco o más cabezas de ganado, caso en el que la pena puede elevarse de tres a ocho años.
Pero no es la única situación que puede agravar el delito. También adquiere especial importancia la modalidad utilizada para sustraer y trasladar los animales.
El traslado de los animales y la utilización de vehículos
Durante la charla se explicó que el traslado del ganado mediante vehículos puede configurar una circunstancia agravante. Camiones, camionetas u otros medios pueden ser utilizados para sacar los animales del establecimiento rural.
A esto se suma la posibilidad de que intervengan tres o más personas, circunstancia que también tiene relevancia dentro de las figuras agravadas.
El análisis jurídico adquiere mayor complejidad cuando detrás del hecho existe una organización destinada a cometer delitos de manera reiterada. En esos casos puede entrar en consideración, según las circunstancias concretas, la figura de asociación ilícita contemplada por el Código Penal.
La marca y la identificación: herramientas fundamentales
Uno de los aspectos centrales de la prevención es la correcta identificación de los animales.
La marca funciona como un distintivo que permite establecer la pertenencia del ganado y constituye una herramienta fundamental para acreditar su titularidad.
Por eso, desde el programa se remarcó la importancia de que los productores mantengan actualizado un inventario de los animales existentes en cada establecimiento.
La incorporación de tecnología también facilita esta tarea.
El control individual electrónico y los sistemas de identificación mediante dispositivos o chips permiten conocer con mayor rapidez la titularidad y trazabilidad de cada animal. De esta manera, el productor puede detectar que falta una cabeza de ganado sin necesidad de realizar permanentemente un conteo físico de todos los animales.
La tecnología, además, puede aportar información relevante al momento de una investigación judicial.
Si un animal aparece en poder de otra persona y su identificación permite establecer que pertenece a determinado establecimiento, puede constituirse una evidencia importante para reconstruir cómo llegó hasta allí.
Cuando la marca o la documentación son falsificadas
Otro de los aspectos abordados fue la falsificación de marcas y documentación.
La adulteración de los elementos destinados a acreditar la propiedad o procedencia de los animales puede agravar la situación y convertirse en una herramienta utilizada para intentar introducir en el circuito comercial ganado obtenido de manera ilícita.
También pueden presentarse situaciones relacionadas con documentación apócrifa destinada a aparentar una adquisición legítima.
Por eso, la trazabilidad y el control de la documentación resultan fundamentales tanto para el productor como para quienes intervienen posteriormente en la comercialización.
La participación de funcionarios públicos
La legislación también contempla situaciones particularmente graves cuando en el hecho interviene un funcionario público.
Arman explicó que la participación de una persona que ejerce una función pública puede generar consecuencias adicionales, incluyendo sanciones económicas e inhabilitación para ejercer cargos públicos, además de las consecuencias penales correspondientes.
El objetivo es evitar que quienes tienen responsabilidades dentro del Estado utilicen su posición para facilitar la comisión, encubrimiento o comercialización de animales provenientes de un ilícito.
El rol de las cámaras de seguridad
La prevención fue uno de los puntos centrales de la conversación.
En los establecimientos rurales, las grandes distancias y el aislamiento hacen que el control permanente sea difícil. Un productor puede concurrir al campo, realizar sus tareas y retirarse sin posibilidad de vigilar durante las 24 horas todo lo que ocurre en el establecimiento.
Por eso, las cámaras de seguridad aparecen como una herramienta cada vez más importante.
Arman destacó que, cuando las condiciones lo permiten, no resulta conveniente pensar únicamente en una cámara aislada, sino en una instalación estratégica que permita cubrir distintos ángulos.
La colocación de dos o más cámaras enfrentadas puede reducir los puntos ciegos y evitar que un delincuente simplemente se acerque desde el sector que no queda registrado.
Además, las imágenes pueden permitir reconstruir el recorrido posterior de un vehículo utilizado para cometer un ilícito y relacionarlo con otras cámaras instaladas en caminos, accesos y zonas urbanas.
Tecnología también en el campo
Aunque la instalación de sistemas de vigilancia en zonas rurales presenta mayores dificultades que en las ciudades, el avance de las comunicaciones y de las tecnologías satelitales abre nuevas posibilidades.
La conectividad permite pensar en cámaras que transmitan imágenes a distancia y sistemas que puedan ser monitoreados sin que el productor tenga que permanecer físicamente en el establecimiento.
Así, la tecnología se suma a otros mecanismos preventivos como la identificación electrónica del ganado, el control de marcas y la actualización permanente de los inventarios.
La comunicación entre productores también previene
Otro aspecto señalado durante el programa fue la importancia de generar canales de comunicación entre los productores y la comunidad.
La circulación de información puede permitir detectar rápidamente vehículos desconocidos, movimientos extraños o personas que realizan tareas de vigilancia sobre establecimientos rurales.
Una camioneta que circula reiteradamente por una zona, movimientos inusuales alrededor de un campo o personas que observan los establecimientos pueden constituir señales que, sin significar necesariamente la comisión de un delito, justifican estar atentos y comunicar la situación a las autoridades cuando corresponda.
En este punto, las redes sociales y los grupos de comunicación se transformaron en herramientas de rápida difusión.
La prevención, explicó Arman, no depende únicamente de la actuación posterior de la Policía o de la Justicia. También requiere una comunidad atenta y organizada.
El papel de la Patrulla Rural
La tarea preventiva de las fuerzas de seguridad también ocupa un lugar central.
La extensión territorial de los distritos rurales hace que resulte imposible mantener una vigilancia permanente en cada establecimiento. Por eso, la presencia de la Patrulla Rural, los controles y la comunicación con los productores adquieren especial importancia.
La combinación de patrullaje, tecnología, cámaras, identificación electrónica y comunicación entre vecinos puede mejorar la capacidad de respuesta frente a situaciones sospechosas.
Cuando el animal ya fue sustraído
La detección temprana resulta fundamental.
Si un productor descubre que le faltan animales, debe realizar rápidamente la denuncia correspondiente para activar los mecanismos de investigación y búsqueda.
El problema se vuelve todavía más complejo cuando los animales son trasladados, faenados clandestinamente o directamente sacrificados en el campo.
En algunos casos, los delincuentes pueden retirar únicamente la carne y dejar restos del animal en el establecimiento, lo que genera una pérdida económica importante para el productor.
El abigeato no implica solamente la desaparición de un animal. Detrás de cada cabeza de ganado existe una inversión en alimentación, sanidad, manejo y reproducción.
Por eso, la pérdida puede tener un impacto considerable sobre la economía del establecimiento.
9 de Julio y una actividad estrechamente vinculada al campo
Durante la entrevista también se destacó la particular importancia que tiene el sector agropecuario para 9 de Julio.
La producción ganadera y agrícola constituye uno de los principales motores económicos del distrito y forma parte de su identidad.
La actividad rural también tiene una fuerte expresión institucional y productiva a través de la Sociedad Rural y de las exposiciones que cada año muestran el potencial del distrito.
En ese contexto, la prevención del abigeato no es un tema menor: significa proteger una actividad que genera trabajo, producción e ingresos para buena parte de la comunidad.
La prevención como primera herramienta
La conclusión del encuentro fue clara: frente al abigeato, la prevención resulta fundamental.
Identificar correctamente los animales, mantener actualizado un inventario, controlar marcas y documentación, incorporar sistemas electrónicos de identificación, instalar cámaras estratégicamente y mantener una comunicación fluida con otros productores y con las fuerzas de seguridad son medidas que pueden contribuir a reducir los riesgos.
También resulta importante informar rápidamente cualquier movimiento sospechoso.
La recomendación es no esperar a que ocurra el delito para actuar.
La seguridad rural se construye con prevención, tecnología, organización y comunicación.
En un distrito donde el campo ocupa un lugar central, cuidar el ganado significa también proteger una parte fundamental de la economía y de la identidad de 9 de Julio.



