
El tatami vuelve a ser protagonista cada 28 de octubre con la celebración del Día Mundial del Judo, una jornada impulsada por la Federación Internacional de Judo (IJF) que busca poner en valor la historia, la filosofía y la dimensión educativa de una de las disciplinas marciales más practicadas en el mundo.
La fecha fue elegida en homenaje al nacimiento de Jigoro Kano, fundador del judo. La IJF estableció en 2011 la celebración del Día Mundial del Judo, que desde entonces se convirtió en una cita anual para toda la comunidad judoca.
Jigoro Kano, el hombre detrás del judo
Jigoro Kano nació el 28 de octubre de 1860 en Japón y es considerado el creador del judo moderno. En 1882 fundó el Kodokan, institución desde la cual comenzó a desarrollar y difundir su método.
Kano no concibió el judo únicamente como una técnica de combate. Su propuesta tenía una fuerte dimensión educativa y buscaba utilizar la práctica física como una herramienta para formar personas capaces de desenvolverse en sociedad.
Su filosofía se apoyó especialmente en dos principios: “Seiryoku Zenyo”, entendido como el uso eficiente de la energía, y “Jita Kyoei”, que refiere al beneficio y bienestar mutuo. Estos conceptos continúan formando parte de los fundamentos filosóficos del judo.
Además de su aporte al desarrollo de las artes marciales, Kano tuvo un papel destacado en la expansión de la educación física y el movimiento olímpico. Fue el primer miembro asiático del Comité Olímpico Internacional.
Mucho más que un deporte
Una de las características que distingue al judo es que la formación del deportista no se limita a las técnicas realizadas sobre el tatami.
La disciplina promueve valores que acompañan al judoca dentro y fuera del dojo. El código moral del judo reconoce ocho valores fundamentales: cortesía, coraje, sinceridad, honor, modestia, respeto, autocontrol y amistad.
Cada entrenamiento representa, de esta manera, una oportunidad de aprendizaje. Saber caer y volver a levantarse, respetar al rival, controlar las emociones, aceptar una derrota y continuar trabajando son enseñanzas que trascienden el resultado de una competencia.
Por eso, para millones de practicantes, el judo representa también una forma de vida y una herramienta de formación personal.
Una disciplina que se convirtió en olímpica
El crecimiento internacional del judo llevó a la disciplina a convertirse en uno de los grandes deportes del movimiento olímpico.
El judo ingresó oficialmente al programa de los Juegos Olímpicos en Tokio 1964. Posteriormente, el judo femenino fue incorporándose al programa olímpico hasta alcanzar la participación plena de hombres y mujeres a partir de Barcelona 1992.
Desde entonces, el judo se consolidó como una de las disciplinas más importantes de los Juegos Olímpicos y como un deporte practicado en numerosos países de los cinco continentes.
Un día para compartir y transmitir valores
El Día Mundial del Judo no se limita a recordar la figura de su fundador. La jornada busca también acercar la disciplina a nuevas generaciones y mostrar el potencial educativo y social del deporte.
A lo largo de los años, la IJF ha elegido diferentes temáticas para esta celebración. El primer Día Mundial del Judo, en 2011, tuvo como eje el respeto; posteriormente aparecieron conceptos como perseverancia, honor, unidad, coraje, amistad y cuidado del planeta.
En 2023, por ejemplo, la propuesta fue “Bring a Friend” (“Traé a un amigo”), con la intención de invitar a personas que nunca habían practicado judo a conocer el tatami y compartir la experiencia.
En 2025, el eje de la celebración fue la paz, destacando al judo como una herramienta para promover el diálogo, la empatía, la unidad y el entendimiento entre las personas. La IJF señaló que cerca de 70 países participaron de distintas maneras en aquella celebración.
El mensaje detrás del tatami
En tiempos en los que el deporte suele quedar asociado exclusivamente a resultados, medallas y competencias, el Día Mundial del Judo propone recuperar una mirada más amplia.
El judo enseña que ganar no es el único objetivo. También importa aprender, mejorar, respetar al adversario y ayudar al compañero. En cada saludo antes y después del combate existe un reconocimiento hacia el otro y hacia la disciplina.
La caída, además, adquiere un significado particular: forma parte del aprendizaje. El judoca aprende a caer, pero sobre todo aprende a levantarse y volver a intentarlo.
Una celebración que atraviesa generaciones
Desde los más pequeños que dan sus primeros pasos sobre el tatami hasta los atletas de alto rendimiento, entrenadores, árbitros, dirigentes y veteranos, el Día Mundial del Judo alcanza a toda la comunidad.
La celebración permite reconocer el trabajo cotidiano de los clubes y dojos, donde se transmiten técnicas, pero también hábitos, responsabilidades y valores que pueden acompañar a una persona durante toda su vida.
Por eso, cada 28 de octubre no solamente se recuerda el nacimiento de Jigoro Kano. También se celebra una filosofía que, más de un siglo después de su creación, continúa extendiéndose por el mundo.
El Día Mundial del Judo es, en definitiva, una invitación a volver al origen: aprender a utilizar la fuerza con inteligencia, respetar al otro, superarse a uno mismo y entender que el verdadero crecimiento no se mide solamente por las victorias, sino también por la capacidad de levantarse después de cada caída.
La fecha oficial es 28 de octubre y el Día Mundial del Judo se celebra anualmente desde 2011.


