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La Capilla San Bernardo en Guanano revive un legado familiar que hoy impulsa la fe y el turismo

Este 20 de agosto cumplió 113 años de historia ligada a la familia Garat, donde un nuevo proyecto busca poner en valor ese legado: Casa de María, impulsada por el descendiente de la familia, el Dr. Pedro Etcheverry, que transformó el antiguo espacio en un centro de espiritualidad, encuentro, gastronomía y hospedaje

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Hay lugares donde la historia no está solamente escrita en los libros. Está en las paredes, en una capilla, en una imagen religiosa, en una familia que durante generaciones sostuvo un compromiso con la comunidad y en un proyecto que busca darle nuevo sentido a ese legado.

En Guanaco, partido de Pehuajó, ese recorrido tiene un nombre: Capilla San Bernardo.

El templo fue inaugurado el 20 de agosto de 1913, construido por iniciativa de los hijos de Bernardo Garat y María Osquiguil de Garat en memoria de sus padres. Hoy, a 113 años de aquella construcción, el lugar vuelve a proyectarse hacia la comunidad y la región a través de Casa de María, un emprendimiento que conjuga espiritualidad, patrimonio, gastronomía, alojamiento, cultura y turismo de cercanía.

El proyecto fue impulsado por el Dr. Pedro Etcheverry, abogado ya retirado y descendiente de aquella familia, quien decidió recuperar y poner en valor el emprendimiento familiar de sus abuelos para transformarlo en una propuesta abierta al encuentro.

Una capilla nacida de una historia familiar

La historia de la Capilla San Bernardo comienza antes de su construcción.

María Osquiguil de Garat falleció el 5 de agosto de 1900. Diez años después, el 14 de octubre de 1910, murió Bernardo Garat.

En 1913, sus hijos —Rosa Martina Garat de Irrazábal, María Marcelina Garat de Etcheberry, María Eduarda Garat de Mesa, Sebastiana Garat de Etcheberry, Bernardo Garat, Pedro Garat, Ramona M. Garat de Espain y la religiosa Rvda. Hna. Victoria del Carmen Garat— decidieron levantar un templo en memoria de sus padres y dedicado a San Bernardo.

La inauguración se realizó el 20 de agosto de 1913.

El constructor fue Carlos Scandrolglio, quien posteriormente participaría también en la construcción del templo de Pehuajó dedicado a San Anselmo.

La historia de la capilla quedó así ligada definitivamente a la identidad de Guanaco y a la familia que había sido parte de los primeros años de desarrollo de la zona.

Los restos de Bernardo y María, en el templo

En 1921, con autorización de la Santa Sede y permiso municipal, los restos mortales de Bernardo Garat y María Osquiguil fueron depositados dentro del templo San Bernardo de Guanaco, al pie de una imagen del Calvario.

Allí permanecen hasta hoy.

La autorización de la Santa Sede estuvo acompañada además por una recomendación: que el legado religioso se expresara también en una obra de carácter docente en beneficio de la comunidad.

A partir de esa orientación se concretó, durante los primeros años de la década de 1950, otro capítulo de esta historia. Marcelina Garat de Etcheberry, hija de Bernardo, hizo construir un edificio donde funcionó el Pre Seminario Santa María, fundado por Monseñor Serafini, entonces Obispo de Mercedes.

La historia de la familia, entonces, no quedó limitada a una construcción religiosa. También se vinculó con la educación, la formación y el servicio a la comunidad.

Guanaco y el nacimiento de una localidad alrededor del ferrocarril

La historia de la capilla se entiende también desde la propia historia de Guanaco.

La localidad nació alrededor de la estación ferroviaria, habilitada en julio de 1889 por el Ferrocarril del Oeste, posteriormente denominado Ferrocarril Sarmiento.

El nombre San Bernardo recuerda justamente a Bernardo Garat, quien donó terrenos vinculados con la estación.

En aquellos primeros tiempos, el ferrocarril fue determinante para el crecimiento de las poblaciones rurales bonaerenses. Guanaco no fue la excepción y alrededor de esa estación comenzó a desarrollarse la comunidad que con el paso de los años construiría su propia identidad.

Incluso antes de que existiera la capilla, la vida religiosa y social de la zona encontraba otros espacios.

El primer matrimonio registrado en la región data del 16 de abril de 1893. La ceremonia se realizó en la estancia El Porvenir, porque todavía no existía una iglesia.

Los contrayentes fueron María Marcelina Garat y Pedro F. Etcheberry, un vínculo matrimonial que, visto desde el presente, adquiere particular significado porque sería el punto de partida de una de las ramas familiares que décadas después continuaría vinculada con este patrimonio.

Un legado familiar que vuelve a cobrar vida

Más de un siglo después, ese patrimonio vuelve a tener una nueva etapa.

El Dr. Pedro Etcheverry, abogado retirado y descendiente de la familia, tomó la decisión de recuperar el espacio y poner en valor el emprendimiento familiar.

Así nació una nueva concepción de Casa de María, pensada no solamente como un lugar vinculado a la espiritualidad sino como un espacio abierto a la comunidad.

La propuesta actual integra distintos pilares: religioso, cultural, social y deportivo, con espacios destinados a retiros, encuentros, actividades comunitarias, celebraciones, eventos y propuestas de formación.

La recuperación del lugar significó también renovar instalaciones y dotarlas de servicios capaces de recibir visitantes de Guanaco, Pehuajó y distintas localidades de la región. Todo el impulso arquitectónico fue de un nuevejuliense.

Gastronomía, alojamiento y una nueva mirada sobre el turismo de cercanía

Uno de los aspectos centrales de esta nueva etapa es la incorporación de una propuesta gastronómica y de hospedaje.

En Casa de María funciona Rose Pâtisserie – tambien nuevejuliense-, un espacio gastronómico que ofrece desayunos, almuerzos y meriendas, además de tartas, empanadas, viandas, dulces artesanales y pastelería. La propuesta también contempla comidas por encargo y eventos.

La idea es sencilla y, a la vez, potente: que una familia pueda salir un fin de semana, recorrer una localidad cercana, encontrarse con un lugar cargado de historia, disfrutar de buena gastronomía y regresar o quedarse a descansar.

Para quienes buscan una alternativa de mini-turismo, Guanaco suma así una propuesta diferente.

No se trata solamente de visitar una iglesia antigua.

Se trata de conocer una historia familiar, caminar por un espacio recuperado, disfrutar del entorno rural, comer bien y encontrar un lugar donde el tiempo parece transcurrir de otra manera.

Casa de María cuenta además con capacidad de alojamiento para 30 personas, distribuidas en habitaciones individuales y dobles, todas con baño privado. También dispone de un salón de usos múltiples con capacidad para 130 personas y servicio de catering.

Espiritualidad y comunidad

La renovación no busca separar la nueva actividad gastronómica y turística de la identidad religiosa del lugar.

Por el contrario, Casa de María se plantea como un espacio donde ambas dimensiones pueden convivir.

La propuesta incluye retiros espirituales, encuentros religiosos y actividades vinculadas con la diócesis, pero también eventos culturales, talleres, celebraciones familiares, propuestas deportivas y encuentros comunitarios. Es decir, es un espacio abierto ideal para grtupos que quieran conocer el lugar y disfritar de momentos únicos.

En noviembre de 2025, la renovación del complejo tuvo una instancia especialmente significativa: las nuevas instalaciones fueron bendecidas por el Obispo de Nueve de Julio, Monseñor Ariel Torrado Mosconi, en una jornada que incluyó una misa de acción de gracias, la inauguración del centro gastronómico y un recorrido por los espacios renovados.

El proyecto fue presentado entonces como una forma de fortalecer el sentido de pertenencia y generar un lugar de encuentro para la comunidad y la región.

Una historia que no quedó detenida en 1913

La Capilla San Bernardo cumple 113 años y continúa siendo el corazón histórico de este emprendimiento.

La diferencia es que aquel templo que una familia construyó en 1913 para recordar a sus padres hoy forma parte de una propuesta que busca mirar hacia el futuro sin desprenderse de sus raíces.

La historia de los Garat, el recuerdo de Bernardo y María, la antigua estación de Guanaco, el paso de generaciones y la vocación de servicio se encuentran ahora en un mismo espacio.

Y en ese recorrido aparece la figura de Pedro Etcheverry, descendiente de aquella familia, que decidió recuperar el patrimonio y convertirlo en una oportunidad para que otros puedan conocerlo y disfrutarlo.

Casa de María propone, en definitiva, transformar memoria en presente.

Un lugar donde la espiritualidad convive con la gastronomía, donde la historia familiar se abre a la comunidad y donde Guanaco encuentra una nueva posibilidad de ser destino para quienes buscan una salida diferente, cercana y accesible.

Porque a veces el turismo no necesita grandes distancias.

Alcanza con descubrir lo que estaba allí desde hace más de un siglo.

Y en Guanaco, detrás de la Capilla San Bernardo, hay una historia que todavía tiene mucho para contar, conocerla y disfrutar.

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