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Sofía Guaragna: ‘Cuando los padres discuten, los hijos también reciben el impacto’

En 'Escuela para Padres' la psicóloga destacó que si bien las discusiones familiares forman parte de la vida cotidiana, la manera en que los adultos atraviesan esos momentos puede dejar aprendizajes en los niños, al reconocer el enojo, evitar escalar el conflicto y enseñar también desde el error son claves para cuidar los vínculos dentro del hogar

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En una nueva edición de “Escuela para Padres”, el espacio que cada martes a las 9 la psicóloga Sofía Guaragna enrqieuce en Despertate, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Vision Plus TV, la conversación giró en torno a el impacto de las discusiones de los padres delante de sus hijos y ¿qué hacemos cuando estamos muy enojados?

La profesional puso el foco en la manera en que los adultos gestionan los conflictos frente a sus hijos y recuperó una enseñanza atribuida a Buda: frente al enojo, no se trata de arrojar más combustible al incendio, sino de encontrar la templanza necesaria para detenerlo.

Las discusiones dentro de una familia forman parte de la vida cotidiana. Sin embargo, cuando los conflictos entre adultos ocurren delante de los hijos, el modo en que se desarrolla esa situación puede convertirse también en una enseñanza para ellos.

Ese fue uno de los ejes centrales de una nueva edición de “Escuela para Padres”, el espacio de reflexión de Sofía Guaragna en Despertate, donde se abordó la importancia de reconocer el enojo antes de reaccionar y, especialmente, de comprender que los niños aprenden observando las conductas de los adultos.

Sofía Guaragna planteó que cuando una persona está profundamente enojada pierde algo: capacidad de escucha, claridad para pensar y posibilidades de comunicarse de una manera constructiva. Por eso, antes de continuar una discusión, una de las primeras decisiones saludables puede ser tomar distancia.

Retirarse del fuego

Para explicar esa situación, la especialista propuso una imagen concreta: ¿quién dejaría voluntariamente la mano sobre una hornalla encendida?

La respuesta parece obvia: nadie. Cuando el cuerpo percibe el fuego, retira la mano porque sabe que se está quemando.

Con el enojo sucede algo similar. Cuando una discusión alcanza un nivel de intensidad en el que las palabras comienzan a lastimar, continuar puede significar seguir manteniendo la mano en el fuego.

La primera alternativa, entonces, es retirarse de la situación hasta que disminuya la intensidad emocional.

Pero allí apareció una referencia que atravesó especialmente la reflexión: Buda y la idea de la templanza frente al conflicto.

Guaragna planteó que, si una persona tiene el temple suficiente para permanecer en la discusión sin quedar dominada por la ira, puede intentar apagar el incendio. Pero si no cuenta con esa calma, lo más saludable es retirarse antes de empeorar la situación.

La clave está en no “tirarle nafta” al conflicto.

Apagar el incendio en lugar de alimentarlo

En una discusión familiar, especialmente delante de los hijos, las palabras pueden aumentar rápidamente la intensidad del enfrentamiento.

Frente a esto, la propuesta es cambiar la lógica: en lugar de responder desde la agresión, escuchar; en lugar de devolver el golpe verbal, reconocer; en lugar de insistir, saber cuándo detenerse.

Incluso una frase sencilla como “entiendo que lo que te hice te molestó” o un pedido de disculpas puede modificar el rumbo de una conversación.

No significa negar el conflicto ni darle siempre la razón al otro. Significa comprender que resolver una diferencia no requiere necesariamente lastimar al otro en el proceso.

¿Qué aprenden los hijos cuando ven discutir a sus padres?

La escena familiar no termina cuando los adultos dejan de discutir. Para los niños, lo sucedido también puede transformarse en un aprendizaje.

Guaragna destacó que los niños aprenden por repetición y observación. Por eso, si ven que frente al enojo los adultos gritan, insultan o reaccionan impulsivamente, pueden incorporar esas conductas como formas posibles de enfrentar los conflictos.

Pero también pueden aprender algo diferente.

Un padre o una madre puede equivocarse, perder la paciencia y posteriormente reconocerlo delante de sus hijos. Explicar que determinada reacción no fue correcta y que existe otra manera de actuar también constituye una enseñanza.

No se trata de construir familias sin conflictos, sino de mostrar que los conflictos pueden atravesarse de otra manera.

El cuadernito y la pausa necesaria

Entre las herramientas planteadas durante la columna apareció también el recurso de escribir.

Un cuaderno puede convertirse en un espacio para poner afuera el enojo, los pensamientos, las dudas y aquello que en ese momento se quisiera decir. Después de escribir, con la emoción un poco más ordenada, es posible revisar cuál sería la mejor manera de comunicar lo que realmente se siente.

La propuesta recupera una práctica sencilla: hacer una pausa entre lo que sentimos y lo que hacemos.

También se mencionó la posibilidad de salir a caminar, realizar actividad física o simplemente hacer una “vueltita manzana”. Cambiar de escenario, respirar otro aire y permitir que el cuerpo se mueva puede ayudar a reducir la intensidad de la emoción.

La transformación también es posible

Hacia el final de la conversación, Guaragna adelantó el tema de la próxima columna: la manera en que las experiencias de crianza y las historias familiares pueden influir en nuestras formas actuales de reaccionar.

Muchas veces las personas se preguntan por qué se enojan de determinada manera o por qué repiten comportamientos que ellas mismas no desean repetir. Al revisar la historia familiar pueden aparecer modelos aprendidos de padres, madres y abuelos.

Pero conocer ese origen no significa quedar atrapado en él.

La psicóloga sostuvo una idea fundamental: las formas de reaccionar pueden modificarse. Así como la tecnología permitió transformar los vehículos tradicionales en modelos híbridos y eléctricos, acó desde la conducción del ciclo radial, Gustavo Tinetti, la profesional acotó que ‘las personas también pueden transformar sus propias maneras de responder’.

En definitiva, la propuesta de “Escuela para Padres” fue mirar el conflicto familiar desde otro lugar: cuando aparece el fuego, primero hay que evitar quemarse; después, si es posible, encontrar la templanza para apagarlo.

Y en esa tarea, los hijos también están aprendiendo.

“Escuela para Padres”, todos los martes a las 9, en Despertate por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Vision Plus TV.

Sofìa Guaragna- Escuela para Padres

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