

A las 7 de la mañana de este sabado, comenzarón las oraciones, que marcó el 290° Rosario en la Catedral de Santo Domingo de Guzmán, de Nueve de Julio, de la corriente de vida ‘Madrugadores del 9’. Este rezo, iniciado el 27 de septiembre de 2014, es una de las tradiciones más esperadas en la Diócesis de Nueve de Julio, reuniendo a un grupo de varones que, con fe y esperanza, se congregan cada madrugada para meditar y orar.
Los 35 asistentes, entre los que se encontraba el ex-intendente Mariano Barroso, rezaron por diversas intenciones, entre ellas por el eterno descanso de Sandra, Héctor, Elsa, Nora. Juan Pedro y Javier, por la salud de Lujan, y por la paz en el mundo. Las oraciones fueron intercaladas con momentos de reflexión, en los que se pidió por el perdón y la misericordia divina.
El rezo, que incluyó varias letanías y meditaciones, tocó temas de profunda reflexión espiritual. El guia, destacó cómo en los misterios del Rosario se medita sobre el triunfo de la vida sobre el pecado, la importancia de la esperanza en medio del dolor y la confianza en las promesas de Dios.
Los momentos de devoción fueron acompañados por cánticos y oraciones repetidas, como la invocación a la Virgen María: “Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo”. Este rezo, repetido de manera reverente por los asistentes, es uno de los pilares de la espiritualidad mariana que caracteriza la jornada de los “Madrugadores del 9”.
Con la meditación sobre la ascensión de Cristo, los Madrugadores recordaron cómo Jesús ascendió a los Cielos, marcando el triunfo de la vida sobre la muerte y ofreciendo una promesa de salvación para todos los creyentes.
Al finalizar el Rosario, los asistentes renovaron su fe y su esperanza en la intercesión de la Virgen María, confiando en que, así como ella fue llevada al Cielo, también los fieles serán resucitados para entrar en la Jerusalén prometida por Dios.
Esta tradición, que continúa creciendo cada año, no solo es un acto de devoción, sino también una oportunidad para la comunidad de Nueve de Julio para unirse en oración y meditación, profundizando en su relación con Dios y fortaleciendo la fe en su promesa de vida eterna.



