lunes, octubre 25, 2021

Carta para mi Pedro

Lectores en Cadena

Sr. Director
Cadena Nueve

Me dirijo a ese medio a los fines de hacer público un mensaje de despedida ante el momento particular que estoy viviendo. Carta pata mi Pedro:

Te has ido y con tu partida nos has dejado a todos incrédulos ante el hecho de que no volveremos a verte más.

Creo que nunca se está preparada para dejar ir a alguien a quien amas tanto, alguien que es parte de tu vida, de tus días, de tu ser.

Te has ido y con ello te has llevado infinidad de sonrisas, en su lugar has dejado un mar de lágrimas, lagrimas que no cesan, lagrimas que duelen.

Me gustaría decirte que he estado bien, que no te preocupes por mí, que he vuelto a sonreír.

Lamentablemente no es así.

Me sigues doliendo en lo más profundo de mí y es que sin mentir te he necesitado demasiado.

Te he echado mucho de menos y no ha sido fácil asimilar que ya no vuelvas a estar nunca más a mi lado, al menos no físicamente.

Me sigue haciendo mal ver nuestras fotografías.

Quisiera no llorarte más, porque sé que no te dejo descansar, a veces sueño que has regresado y me siento tan feliz como no lo soy desde que en aquel frío ataúd tuve que darte un último beso y decirte adiós.

Me dices tantas cosas y yo me encuentro tan curiosa e intrigada que no dejo de poner atención a cada palabra.

Reímos a carcajadas y el tiempo transcurre muy a prisa, deseo detenerlo, pero entre más lo deseo parece avanzar con más rapidez y deseo con todas mis fuerzas pedir cinco minutos más de sueño o que simplemente nadie me despierte, pero entonces sucede, vuelvo a la realidad, una triste realidad en la que ya no estás.

Es cierto que sigues presente en cada recuerdo.

Sigues presente en mi mente, en mi corazón y a ti dedico cada pensamiento.

Sigues presente en fotografías, en ciertos lugares, en la gente, en algunos objetos.

En el aire, en los días, en las risas y en los sueños de los que no quisiera despertar y es que en ellos junto contigo vuelvo a sentir y tener paz.

Te has ido tan inesperadamente que ni siquiera he tenido tiempo de decirte todo lo que te quiero.

Lo mucho que han significado para mi todos los años que me regalaste tu compañía.

El sin fin de aprendizajes que obtuve de ti y tus experiencias de vida.

Lo mucho que ahora aprecio cada regaño, cada consejo, cada palabra de aliento.

Los aplausos que me dedicaste en mis victorias y aquellos impulsos que me diste para levantarme de cada derrota.

Guardo con recelo todos los momentos a tu lado en mi corazón. Quiero pensar que ahora te encuentras en un lugar mucho mejor.

Que te has ido con tranquilidad, teniendo en mente que nada te faltó hacer, que nada te faltó dar y es que siempre nos diste de más sin importar con cuanto te quedases tú, siempre fuiste un ser lleno de luz y de amor. Un ser que al menos yo he de llevar en mi corazón.

Te he de seguir recordando, como ese ser divino que siempre tenía una sonrisa en los labios. Prometo ser más fuerte y con mis lágrimas ya no retenerte.

Prometo no romperme más al recordarte y no desear con tanta intensidad tu presencia para que finalmente puedas descansar.

Prometo aceptar la voluntad del Cielo y no esperar más tu llegada.

Aunque la esperanza de volverte a ver seguirá aquí, conmigo.

Prometo no hacer más rabietas comportándome como un niño por el deseo de tenerte conmigo.

Prometo ser tan fuerte como me enseñaste un día. Y esperar con paciencia el día de nuestro reencuentro”

Atte.

Patricia Brusse
Dni 17528490

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