
Hay historias que parecen pequeñas, pero con el paso del tiempo adquieren otra dimensión.
La de Antonio Carrizo es una de ellas.
Este 15 de septiembre se cumplen 100 años de su nacimiento. Nacido en General Villegas en 1926, como Antonio Carrozzi y luego de modificar sy apellido en Carrizo llegó a convertirse en una de las voces más reconocidas de la radio y la televisión argentina. Pero mucho antes de los grandes estudios, de los micrófonos y de las entrevistas con personalidades de la cultura, hubo un joven que recorría caminos y pueblos en busca de su destino.
Y en ese recorrido aparece Facundo Quiroga.
Un joven viajante que llegaba en tren
En aquellos años, Carrizo se desempeñaba como viajante y se trasladaba en tren. Así llegaba a distintas localidades, en una época en la que el ferrocarril era mucho más que un medio de transporte: era un verdadero vínculo entre los pueblos y sus habitantes.
Uno de esos destinos era Facundo Quiroga.
Al arribar a la localidad, Carrizo encontraba alojamiento en el Hotel Molteni, un establecimiento que se encontraba frente a la Estación de Trenes. Su dueño era Nilo Molteni, quien luego llevo adelante la cantina del Club Atlético Liberal Argentino.
El edificio todavía forma parte de la memoria del pueblo. Hoy es la vivienda de la familia Unanua, pero en aquellas décadas era un lugar de paso para quienes llegaban a Quiroga, entre ellos aquel joven viajante que, con el tiempo, tendría una trayectoria extraordinaria.
La escena resulta casi cinematográfica: el tren llegando a la estación, el movimiento de pasajeros, el joven Carrizo bajando con sus pertenencias y cruzando hacia el hotel.
Todavía no era el hombre cuya voz se convertiría en referencia de la radio argentina.
Era un joven que procuraba desarrollarse en la vida, trabajando, viajando y buscando oportunidades.
El camino hacia una voz propia
Ese espíritu de búsqueda sería parte de su historia. Su voz vendedora, lo llevaría a destacarse en la radio y TV.
En 1948 llegó a Radio Mitre y comenzó una carrera que rápidamente lo llevó a ocupar un lugar destacado. Más tarde, en Radio Rivadavia, condujo durante décadas La vida y el canto, un programa que quedó ligado a la historia de la radiofonía nacional.
Su carrera se extendió también a la televisión y al cine. Participó en distintos programas y fue protagonista de momentos importantes de la televisión argentina. Incluso fue el primer rostro en aparecer cuando Canal 13 inició sus emisiones, el 1 de octubre de 1960.
Pero Carrizo nunca quedó encerrado en una sola actividad.
Fue periodista, locutor, conductor, actor, bibliófilo y amante del ajedrez. Su vínculo con la literatura lo llevó a convertirse en uno de los grandes conocedores de la obra de Jorge Luis Borges y a reunir sus conversaciones con el escritor en Borges, el memorioso.
En 1981 recibió el Premio Konex a la defensa de la cultura y en 1992 fue designado Agregado Cultural en la Embajada Argentina en España.
De los pueblos a la historia
A un siglo de aquel nacimiento, recuperar sus primeros pasos permite descubrir una faceta distinta de la figura pública.
Porque antes de ser famoso, Antonio Carrizo fue un hombre que salió a recorrer el país para ganarse la vida.
Y entre esos recorridos estuvo Facundo Quiroga.
La estación, el tren y el Hotel Molteni fueron parte de una etapa que hoy adquiere un valor especial. Son lugares concretos que permiten imaginar al joven Carrizo en sus años iniciales, cuando todavía estaba construyendo el camino que lo llevaría a convertirse en una figura de alcance nacional.
La radio le daría luego una voz.
La televisión, un rostro.
La cultura, un lugar en la historia.
Pero hubo un tiempo anterior en el que todo comenzaba en los pueblos, en los viajes y en los trenes.
Una voz que todavía permanece
Carrizo murió el 1 de enero de 2016, a los 89 años. Sin embargo, su legado permanece. Fue considerado maestro por importantes referentes de la radiofonía argentina. Cacho Fontana destacó la influencia que tuvo en su propia carrera y Héctor Larrea resumió su importancia con una frase que quedó para siempre: “Carrizo es la radio”.
Hoy, cuando se cumplen 100 años de su nacimiento, también vale la pena recordarlo desde aquellos lugares pequeños que alguna vez fueron parte de su vida.
En Facundo Quiroga, la historia tiene un escenario particular.
La estación donde llegaba el tren.
El hotel frente a las vías.
El viejo Hotel Molteni, hoy convertido en hogar de la familia Unanua.
Y la memoria de aquel joven viajante que alguna vez llegó al pueblo sin imaginar que, décadas después, su nombre quedaría inscripto entre los grandes de la comunicación argentina.
Quizás allí, entre el ruido de un tren y la sencillez de un hotel de pueblo, comenzó a escribirse una historia que terminaría escuchándose en todo el país.


