
La localidad de Morea vivió una jornada cargada de emoción con la visita de veteranos de la Guerra de Malvinas, quienes compartieron sus experiencias con alumnos de las escuelas primarias y secundarias. Entre ellos estuvo Guillermo Cristobal, quien participó de la recuperación de las islas en 1982 y que, junto a Edgardo Gastambide y Sergio Brangeri, se acercó para dialogar con los estudiantes.
El encuentro estuvo marcado por las preguntas de los chicos, el respeto y una fuerte emoción. Los alumnos se mostraron interesados en conocer de primera mano cómo fue aquella experiencia y qué significó para quienes tenían apenas 18 o 19 años cuando fueron enviados al conflicto.
“Estamos contentos por el recibimiento acá en Morea, por el respeto de los chicos y de los docentes. La verdad que los chicos son genuinos, preguntan lo que sienten, así que nos gusta mucho cuando podemos dar alguna charla o nos hacen preguntas en algún lugar”, expresó Cristoabl.
El veterano contó además que durante muchos años le resultó difícil hablar sobre Malvinas y que recién en los últimos tiempos comenzó a participar activamente de encuentros en escuelas. Para él, transmitir esas vivencias tiene un objetivo central: mantener presente la causa y, fundamentalmente, recordar a quienes no pudieron regresar.
“La idea es malvinizar, que no se olvide. Por sobre todo, lo más importante es que no se olviden de los chicos que quedaron en Malvinas y los que quedaron en el fondo del Atlántico Sur”, señaló.
En ese sentido, destacó también la necesidad de mantener viva la memoria de los héroes locales y de todos aquellos que perdieron la vida durante y después de la guerra.

“Si pudiera volver, iría yo”
Uno de los momentos más conmovedores de la charla fue cuando Cristoabl respondió qué le diría hoy a aquel joven Guillermo que, con apenas 18 o 19 años, tuvo que ir a la guerra.
“Que se quede, que voy yo”, respondió.
La frase resume una mirada atravesada por más de cuatro décadas de recuerdos y consecuencias. El veterano explicó que no hubiera querido que aquel joven tuviera que atravesar una experiencia semejante.
“La guerra es un infierno, tanto para los que ganan como para los que pierden. Si surgiera algo así, no me gustaría que fuera él, me gustaría ir yo”, sostuvo.
Y agregó: “Guillermo fue, volvió, no volvió el mismo, no es la misma persona. A todos nos cambió la vida de un día para otro”.
“Como un simple ciudadano que fue a servir a la patria”
Ante la pregunta sobre cómo le gustaría ser recordado cuando ya no estén los veteranos que hoy cuentan sus historias, Cristoabl eligió una respuesta alejada de cualquier reconocimiento personal.
“Como un simple ciudadano que le tocó participar en ese momento por cuestiones de la vida, de las casualidades. Me tocó ese año hacer el servicio militar, me tocó el sorteo y estar dentro de las Fuerzas Armadas”, explicó.
“Participé en la recuperación de las islas que son nuestras y que fueron usurpadas. Tratamos de hacer lo mejor posible y no alcanzó, pero bueno, vimos todo lo que teníamos. Como un simple ciudadano que fue a servir a la patria, nada más que eso”, manifestó.
Aunque durante la jornada los alumnos lo reconocieron como un “héroe”, Cristoabl volvió a poner el foco en quienes no pudieron regresar y en aquellos veteranos que, después de la guerra, no lograron superar las consecuencias del conflicto.
“Nosotros, los que estuvimos en Malvinas, decimos que los héroes son los que quedaron y los que volvieron y no pudieron superar el estrés de la guerra y se quitaron la vida”, afirmó.
También remarcó que, a más de 40 años del conflicto, muchos veteranos continúan atravesando problemas de salud derivados de aquella experiencia.
“Por los que no están es lo que estamos haciendo nosotros ahora, dando charlas y tratando de malvinizar. Ellos son los verdaderos héroes para nosotros. Nosotros volvimos y estamos, gracias a Dios, caminando”, expresó.
Un reconocimiento de los estudiantes
La jornada también tuvo espacio para los homenajes. Los alumnos de primaria prepararon un mate como obsequio, acompañado por un código QR que reúne parte del trabajo realizado en torno al proyecto.
Por su parte, los estudiantes de secundaria entregaron una placa realizada en 3D junto al docente que acompañó el proyecto a cada uno, Eduardo Salgao, Sergio Brangeri, Edgardo Gastambide y Guillermo Cristobal.
Los regalos fueron recibidos con emoción por los veteranos, en una jornada que permitió acercar a los más jóvenes una parte de la historia argentina contada por sus propios protagonistas.
La visita dejó, además, un mensaje que Cristoabl repite en cada escuela: hablar de Malvinas, recordar a quienes quedaron y transmitir la historia para que las nuevas generaciones mantengan viva la memoria.
En Morea, esa “semillita” quedó plantada entre preguntas, fotos, abrazos y el reconocimiento de los chicos hacia quienes, más de cuatro décadas después, continúan contando lo que vivieron.



