En el marco del homenaje a Jesús Abel Blanco, que se realizará este jueves en Nueve de Julio con motivo de los 100 años de su natalicio, Julián Domínguez compartió una profunda reflexión sobre el legado del dirigente y sobre los desafíos que atraviesa actualmente la Argentina.
Durante una entrevista en Despertate, con Gustavo Tinetti, el programa de Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, el dirigente de Chacabuco destacó que el homenaje a Blanco trasciende cualquier pertenencia partidaria y constituye una oportunidad para recuperar valores que considera fundamentales para la vida pública.
“Blanco no es del peronismo. Blanco es patrimonio de los hombres de buena voluntad que habitaron esta tierra”, afirmó, al remarcar que su figura pertenece a la historia de la comunidad de Nueve de Julio y que su paso por la vida pública dejó una huella vinculada al desarrollo y al crecimiento de la ciudad.
En ese sentido, recordó el perfil de una localidad que supo ser reconocida como “la perla del oeste”, vinculada a la actividad industrial, la obra pública y la planificación. También destacó particularmente la capacidad de anticipación frente a problemáticas como las inundaciones.
Para Domínguez, esas experiencias constituyen ejemplos que deben ser recuperados en el presente. “Me parece muy bueno poner en valor las cosas positivas en una Argentina donde nadie se reconoce a nadie”, sostuvo.
Un llamado a superar el antagonismo
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la necesidad de recuperar la capacidad de diálogo y construcción colectiva.
Domínguez consideró que el país necesita superar los enfrentamientos y volver a pensar en función del interés general y del bien común. “No es tiempo de sectarismo ni de particularismo, es tiempo de cómo fortalecemos la decisión nacional para que Argentina pueda tener su propia identidad y su propio destino”, señaló.
En esa línea, sostuvo que el camino no está definido por un esquema rígido, sino que debe construirse a partir del encuentro con quienes piensan diferente.
“Los pasos son los pasos de salir a los encuentros otros. No hay un camino dogmático que nos indique el vademécum del camino a recorrer”, expresó.
Y agregó que ese camino debe construirse “en la gestión de las diferencias, en escuchar al otro, en valorar, en abrazar al otro y saber que en el otro, más allá de las diferencias, hay un hermano con el cual estamos bajo el mismo cielo”.
Recuperar un proyecto de país
El ex titular de la Cámara de Diputados también planteó la necesidad de que la Argentina vuelva a transitar un camino de desarrollo, ciencia, tecnología y distribución del ingreso.
“Hay que volver a andar ese camino”, manifestó, aunque advirtió que el desafío actual está atravesado por un cambio tecnológico de enorme magnitud que ya está modificando la organización social, el trabajo y hasta la construcción del sentido de la vida.
Frente a ese escenario, consideró que el país necesita dirigentes preparados para conducir una etapa de profundas transformaciones.
“Necesitamos dirigentes que tengan la actitud moral, intelectual y espiritual para conducir esta etapa”, afirmó, y advirtió que, de lo contrario, será muy difícil superar la situación de estancamiento que atraviesa el país.
Domínguez también mencionó las experiencias de Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile como ejemplos de países de la región que, desde su perspectiva, lograron convivir con sus diferencias y sostener un proyecto nacional.
El legado de Jesús Abel Blanco
Al referirse específicamente a Blanco, Domínguez destacó no solamente sus realizaciones, sino también su conducta frente a los momentos más complejos de la historia local.
Recordó que, aun después de atravesar situaciones críticas, Blanco volvió a asumir responsabilidades y mantuvo como horizonte la posibilidad de contribuir a la comunidad.
“Siempre tuvo presente ser una prenda de unidad, ser un instrumento de unidad para cambiar la realidad y lo logró”, sostuvo.
Para Domínguez, esa actitud constituye una enseñanza especialmente significativa para la política actual: poner el interés colectivo por encima de las diferencias y reconocer en las experiencias del pasado herramientas para afrontar los desafíos del presente.
“Ninguna patria, ninguna nación, ningún pueblo crece si no reencuentra en sus tradiciones y en sus antepasados razones en las cuales hacerse fuerte”, expresó.
El homenaje en Nueve de Julio
Domínguez confirmó además su intención de participar de las actividades previstas, que alcanza a una placa y ofrenda florarl en el cementerio, una Misa a las 17 hs., en la Catedral Santo Domingo y un acto central a las 19 en el Sindicato de Luz y Fuerza.
El ex diputado nacional agradeció la invitación y consideró que la responsabilidad de homenajear a Blanco es una tarea que trasciende su propia persona.
“Yo simplemente soy una voz más de un montón de hombres y mujeres que estuvieron cerca de Jesús, que fueron contemporáneos, que vivieron los sueños, que vivieron las realizaciones y que también vivieron los dolores”, explicó.
En esa perspectiva, definió el homenaje como una oportunidad para transmitir las enseñanzas de una generación y rescatar valores que, a su entender, continúan siendo necesarios.
La jornada contará con la participación de distintas instituciones y vecinos de la comunidad, y tendrá transmisión en vivo a través de los medios que acompañarán el homenaje.
El mensaje de Julián Domínguez dejó así una mirada que fue más allá de la figura de Jesús Abel Blanco: recuperar la memoria, reconocer las buenas experiencias, valorar al otro y reconstruir la capacidad de alcanzar acuerdos aparecen, en su planteo, como condiciones indispensables para que Nueve de Julio y la Argentina puedan volver a pensar en términos de desarrollo, unidad y futuro.

Ejes centrales de la palabra de Julián Domínguez
- Unidad y superación de las diferencias: Domínguez sostiene que la Argentina necesita recuperar la capacidad de encontrarse con el otro, escuchar, valorar y construir desde las diferencias. Advierte que no es tiempo de “sectarismos ni particularismos”.
- Un proyecto nacional: Plantea que Argentina debe recuperar una decisión nacional que permita construir una identidad y un destino propios, tomando como referencia a países vecinos como Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile, que —según su mirada— lograron convivir con sus diferencias y sostener proyectos de país.
- Desarrollo, ciencia y tecnología: Propone recuperar un camino asociado al progreso, la distribución del ingreso y el desarrollo científico-tecnológico, pero adaptándolo al profundo cambio tecnológico que ya está transformando el trabajo y la organización social.
- Una nueva dirigencia: Destaca la necesidad de dirigentes con “actitud moral, intelectual y espiritual” para conducir esta nueva etapa histórica.
- Jesús Abel Blanco como patrimonio de Nueve de Julio: Uno de los conceptos más fuertes de la entrevista es que Blanco “no es del peronismo”, sino que pertenece al patrimonio de los hombres de buena voluntad que dejaron una huella en la comunidad. Lo presenta como una figura vinculada al desarrollo, la obra pública, la planificación y la capacidad de anticiparse a problemas como las inundaciones.
- Blanco como ejemplo de unidad: Domínguez rescata especialmente su capacidad para asumir momentos críticos y volver a comprometerse con la conducción municipal sin quedar atrapado en su pasado, buscando ser “una prenda de unidad” e instrumento para transformar la realidad.
- La memoria como herramienta de futuro: Finalmente, plantea que una sociedad necesita reencontrarse con sus tradiciones y sus referentes para fortalecerse. En ese sentido, el homenaje a Blanco aparece no solamente como una mirada hacia el pasado, sino como una reflexión sobre los valores y la dirigencia que necesita la Argentina actual.
La idea que atraviesa toda la entrevista podría sintetizarse así: poner en valor las buenas experiencias del pasado, reconocer los valores del otro y recuperar la capacidad de construir un proyecto colectivo por encima de las diferencias.


