En una sociedad donde el mensaje dominante parece ser “todo ya, todo ahora”, la psicóloga Sofía Guaragna planteó la necesidad de recuperar una crianza basada en la austeridad, el tiempo compartido y el desarrollo de valores que permitan construir una salud emocional sólida tanto para niños como para adultos.
Durante una nueva edición de Escuela para Padres, que nse emite desde el programa ‘Despertate’ por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, la profesional explicó que el exceso de estímulos materiales termina debilitando uno de los pilares del bienestar: la capacidad de agradecer.
“Cuando un niño recibe todo de inmediato, el cerebro deja de valorar lo que tiene. La gratitud desaparece y siempre necesita una nueva recompensa para sentirse satisfecho”, explicó.
El desafío de criar en tiempos de consumo permanente
La psicóloga, con la claridad que la caratcteriza, sostuvo que las redes sociales, la publicidad y las nuevas tecnologías alimentan un modelo de vida donde el éxito parece medirse por la cantidad de bienes que se poseen.
Sin embargo, advirtió que ese camino genera consecuencias emocionales profundas.
“Vivimos bombardeados por mensajes que nos dicen que necesitamos el último celular, la última ropa o el último juguete. Pero el sistema de recompensa del cerebro se acostumbra rápidamente y cada vez necesita más para sentir satisfacción”, señaló.
Para la psicóloga Sofía Guaragna, esta dinámica afecta tanto a niños como a adultos y termina deteriorando la tolerancia a la frustración.
Más amor y menos objetos
Uno de los conceptos centrales de la charla fue que la presencia de los padres vale mucho más que cualquier regalo.
Guaragna remarcó que los recuerdos más importantes de la infancia no suelen estar vinculados a objetos materiales sino a los momentos compartidos.
“Si le preguntamos a un niño qué disfruta más, un juguete nuevo o un paseo con sus padres, cuando existe un vínculo sano va a elegir compartir tiempo con su familia.”
En ese sentido, propuso recuperar actividades sencillas como caminar, jugar al aire libre, mirar las estrellas, hacer una huerta familiar o simplemente conversar.
Educar también es enseñar a administrar el dinero
La especialista también puso el foco en la educación financiera dentro del hogar.
Consideró que muchas familias viven bajo un estrés permanente porque gastan más de lo que realmente pueden sostener.
“Gastar más de lo que uno tiene significa vivir bajo un estado constante de preocupación. El dinero también se paga con tiempo de vida, porque obliga a trabajar cada vez más para mantener un nivel de consumo”, explicó.
Además, destacó que enseñar a ahorrar desde pequeños constituye una herramienta fundamental para la autonomía futura.
Entre las recomendaciones mencionó:
- Explicar cuánto cuestan realmente las cosas.
- Enseñar a esperar antes de comprar.
- Ahorrar para cumplir objetivos.
- Evitar compras impulsivas.
- Diferenciar necesidades de deseos.
Crianza austera, beneficios para el desarrollo emocional
Según Guaragna, educar con austeridad no significa privar a los hijos, sino brindarles herramientas para afrontar la vida.
Entre los beneficios destacó:
- Mayor tolerancia a la frustración.
- Desarrollo del autocontrol.
- Consumo responsable.
- Capacidad de cuidar los objetos.
- Flexibilidad para resolver problemas.
- Gratitud por lo que se posee.
- Menor dependencia del consumo para sentirse feliz.
También sugirió evitar abrir numerosos regalos al mismo tiempo, rotar juguetes para mantener el interés y promover la donación de aquellos que ya no se utilizan.
Messi como ejemplo de sencillez
Durante la entrevista surgió el ejemplo del futbolista Lionel Messi, a quien definieron como un modelo de austeridad a pesar de su enorme patrimonio.
Guaragna destacó que el capitán argentino mantiene hábitos sencillos, prioriza a su familia y realiza importantes acciones solidarias sin necesidad de exhibirlas públicamente.
“Lo importante no es el tener, sino el ser. Nuestra identidad no depende de las cosas que acumulamos sino de los valores que construimos”, afirmó.
Ser antes que tener
En el cierre de la columna, la psicóloga retomó las enseñanzas de los filósofos estoicos para reflexionar sobre la verdadera riqueza.
Explicó que la austeridad no debe confundirse con mediocridad, sino entenderse como una forma de alcanzar libertad emocional y financiera.
“Cuando aprendemos a vivir con menos cosas y más conciencia, ganamos tranquilidad, libertad y tiempo para compartir con quienes realmente amamos.”
Con una invitación a volver a valorar el tiempo en familia por encima del consumo, Escuela para Padres volvió a dejar un mensaje claro: educar no consiste en dar más objetos, sino en formar personas capaces de agradecer, esforzarse y encontrar felicidad en los vínculos antes que en las posesiones.



