El Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica (FFIH), creado mediante el Decreto 1381/01, fue concebido como una herramienta central para financiar obras destinadas a prevenir inundaciones, mejorar el saneamiento y recuperar tierras productivas afectadas por eventos hídricos.
El mecanismo se sostiene con el 4,31% del impuesto a los combustibles y, por su finalidad específica, constituye uno de los principales instrumentos con los que cuenta el Estado nacional para intervenir frente a situaciones de emergencia y vulnerabilidad hídrica.
Sin embargo, un relevamiento elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) pone el foco en el bajo nivel de ejecución de las obras financiadas mediante este fondo y en la cantidad de proyectos que quedaron paralizados o fueron cancelados.
15 obras canceladas o suspendidas
Según el informe, de un total de 24 obras iniciadas con financiamiento del FFIH, 15 fueron canceladas o suspendidas.
De ese universo, 13 cuentan con convenios rescindidos y otras dos fueron neutralizadas, mientras que ocho obras continúan formalmente en ejecución y solamente una aparece registrada como finalizada.
Las obras que fueron paralizadas representan contratos por aproximadamente $144.818 millones, equivalente al 39,7% del monto total de la cartera analizada.
El dato adquiere especial relevancia por la distribución territorial de los proyectos. De las obras que quedaron detenidas, siete corresponden al conurbano bonaerense, una de las regiones del país que históricamente presenta una elevada exposición frente a inundaciones y problemas de infraestructura hídrica.
Obras en marcha, pero con escaso avance
El escenario tampoco resulta alentador entre los proyectos que continúan formalmente activos.
Las ocho obras que permanecen en ejecución concentran contratos por alrededor de $219.573 millones. Sin embargo, el nivel de avance físico registrado es reducido: ninguna supera el 36% de ejecución.
Esto implica que, aun cuando los proyectos no fueron formalmente cancelados, una parte importante de la infraestructura prevista permanece pendiente de realización.
El contraste entre los recursos involucrados y el grado de avance se convierte así en uno de los principales puntos señalados por el relevamiento.
El desafío frente a un escenario de El Niño
La situación cobra mayor importancia ante las previsiones climáticas para los próximos meses.
El informe de CEPA advierte que el Servicio Meteorológico Nacional anticipa un fenómeno de El Niño fuerte y en intensificación hacia el último trimestre de 2026.
El fenómeno de El Niño puede generar modificaciones significativas en los patrones de precipitaciones y aumentar el riesgo de eventos extremos en distintas regiones del país. En ese contexto, contar con obras de prevención, drenaje, saneamiento y protección contra inundaciones adquiere un carácter estratégico.
La existencia de proyectos paralizados o con bajos porcentajes de ejecución plantea, por lo tanto, un interrogante sobre la capacidad de respuesta de la infraestructura existente frente a un eventual incremento de las lluvias y de los episodios de anegamiento.
Recursos del Fondo y obras pendientes
El FFIH tiene un objetivo específico: transformar parte de los recursos provenientes del impuesto a los combustibles en infraestructura para reducir el impacto de las inundaciones y mejorar las condiciones hídricas de zonas urbanas y productivas.
El relevamiento pone en discusión qué nivel de ejecución efectiva están teniendo esos recursos.
La cantidad de contratos rescindidos o suspendidos y el bajo avance de los proyectos que continúan activos muestran una cartera en la que una proporción significativa de las obras previstas todavía no se encuentra terminada.
En números, el escenario relevado es contundente: 15 de las 24 obras analizadas fueron canceladas o suspendidas; ocho permanecen en ejecución y solo una fue concluida.
A esto se suma que las obras paralizadas representan cerca de cuatro de cada diez pesos correspondientes al monto total de la cartera, mientras que los proyectos que continúan en ejecución avanzan, en todos los casos, por debajo del 36%.
Una infraestructura que llega con tareas pendientes
El estado de las obras adquiere una dimensión particular cuando se lo vincula con la prevención de emergencias.
Las inundaciones no solo generan daños sobre viviendas y bienes personales. También pueden afectar rutas, caminos rurales, redes de servicios, establecimientos productivos, infraestructura urbana y tierras destinadas a la actividad agropecuaria.
Por ese motivo, las obras hídricas tienen una función preventiva: su eficacia no se mide únicamente cuando ocurre una emergencia, sino también por la capacidad de reducir sus consecuencias antes de que el fenómeno climático se produzca.
El informe de CEPA advierte así sobre una situación que combina obras paralizadas, proyectos con bajo nivel de ejecución y un escenario climático que podría incrementar las exigencias sobre la infraestructura existente.
Con el último trimestre de 2026 en el horizonte y las previsiones de un fenómeno de El Niño fuerte, el estado de las obras financiadas por el Fondo Hídrico vuelve a quedar bajo la lupa.
La discusión ya no se limita al avance administrativo de los contratos: el interrogante central pasa por cuánto de la infraestructura proyectada estará efectivamente disponible cuando las lluvias extraordinarias vuelvan a poner a prueba la capacidad de prevención y respuesta.
Fuente: Centro de Economía Política Argentina (CEPA).


