
El Salón Blanco Municipal fue escenario, el domingo, de una tarde atravesada por la emoción, los recuerdos y la palabra. Allí, Delfina Labriola presentó “En la sangre”, el libro en el que reconstruye una experiencia que cambió su vida y que, con el paso de los años, encontró en la escritura una nueva manera de ser contada.
Escritora y médica, Labriola tenía 27 años cuando una infección provocada por la bacteria Neisseria meningitidis, conocida como meningococo, desencadenó un shock séptico que la llevó a permanecer más de diez días en coma.
Fueron jornadas de extrema complejidad, atravesadas por diálisis, graves complicaciones y amputaciones periféricas en las cuatro extremidades.
Aquella experiencia marcó una ruptura. De un momento a otro, la vida que conocía cambió y también lo hizo la relación con su propio cuerpo, con la medicina y con la manera de mirar el futuro.
Ese recorrido es el que hoy aparece transformado en palabras en “En la sangre”, una obra autobiográfica que recupera no solamente los hechos, sino también las emociones, los vínculos y las distintas voces que acompañaron aquel proceso.
Durante la presentación, Labriola habló ante el público sobre cómo comenzó aquella experiencia y sobre el camino que debió atravesar posteriormente. Su relato permitió acercarse a una historia personal que, lejos de quedar detenida en aquel momento de la enfermedad, continuó transformándose con el tiempo.
Imágenes de una historia
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la proyección de un video que recorrió distintas etapas de la vida de la autora.
A través de fotografías y registros audiovisuales, los presentes pudieron observar parte de aquel recorrido: desde la internación y los momentos más difíciles de la enfermedad hasta la actualidad y la llegada de “En la sangre”.
Las imágenes funcionaron como un puente entre aquel pasado y este presente. Un modo de volver sobre lo ocurrido, pero también de mostrar todo lo que sucedió después.
Porque el libro no nace solamente de una experiencia médica. Nace de las consecuencias de esa experiencia y de la necesidad de contar cómo se reconstruye una vida cuando muchas de las certezas que existían hasta entonces cambian de manera abrupta.
Poesía, memoria y salud
Publicado en 2026 por Ediciones Hespérides, de La Plata, “En la sangre” combina distintos registros para contar esta historia.
El testimonio autobiográfico se encuentra con la prosa poética y con una mirada vinculada al universo de la salud. Cada capítulo comienza con un poema escrito por Labriola y luego abre paso al relato de lo vivido.
A esa voz se suman también las voces de familiares y personas cercanas que estuvieron presentes durante el proceso.
De esta manera, la obra construye una memoria colectiva alrededor de una experiencia profundamente personal.
En sus páginas aparece también una de las grandes transformaciones que atravesó la autora: el paso de ejercer la medicina a experimentar en primera persona lo que significa habitar un cuerpo transformado por la enfermedad.
Ese contraste atraviesa buena parte del relato y permite abordar cuestiones como el duelo, las pérdidas, los vínculos y la necesidad de encontrar nuevas formas de relacionarse con uno mismo y con los demás.
Pero también aparece la reconstrucción.
La posibilidad de volver a empezar.
De encontrar otros caminos.
De transformar una experiencia dolorosa en una historia que pueda ser compartida.
Una presentación atravesada por la emoción
La presentación de “En la sangre” fue, en ese sentido, mucho más que la llegada de un nuevo libro.
Fue el encuentro entre una historia personal y quienes se acercaron a escucharla.
Fue también la posibilidad de poner en palabras aquello que durante mucho tiempo estuvo ligado al silencio, a la enfermedad y a la incertidumbre.
Labriola pudo compartir parte de ese camino desde un lugar diferente: no desde la habitación de un hospital ni desde el rol de paciente, sino como autora de una obra que toma aquella experiencia y la convierte en relato.
Luego de la presentación y de la proyección del video, la actividad continuó en el Salón de las Américas, donde los presentes compartieron un sencillo ágape.
En ese espacio, más distendido, Labriola dedicó parte de la jornada a firmar ejemplares de su libro y a conversar con quienes se acercaron para acompañarla.
Así concluyó una tarde que dejó como protagonista a una historia de vida marcada por una enfermedad inesperada, pero también por la capacidad de transformar el dolor en memoria y la memoria en palabras.
“En la sangre” queda, de esta manera, como el testimonio de una mujer que debió aprender a habitar una nueva realidad y que encontró en la literatura una forma de mirar hacia atrás, comprender lo vivido y seguir escribiendo hacia adelante.



