
Por 31° mes consecutivo, sin ajuste por inflación ni contemplar el carácter irrisorio de su medida, el gobierno nacional autorizó el bono de 70 mil pesos extraordinarios no remunerativos para jubilaciones y pensiones.
De esta manera, la suma congelada desde marzo de 2024 elevará en octubre próximo el haber mínimo de 435.748,51 pesos a 505.748,51 pesos.
Ese monto es menos de la mitad del costo de la canasta de pobreza (1.605.497,35 pesos) y ni siquiera supera la canasta de indigencia (726 mil pesos) establecida por los propios cálculos oficiales.
La medida confirmada en el decreto 1108/2026 publicado hoy en el Boletín Oficial alcanzará también a las prestaciones previsionales no contributivas que otorga el Estado.
Tal como lo hace cada mes, el texto firmado por el presidente Javier Milei dice que ese bono -que nunca se agregó al monto formal de los haberes para no atarlos a un incremento mayor- corrige de alguna manera (inexplicable) la vieja fórmula de movilidad jubilatoria.
Aduce que ese cálculo “presentaba graves y serios inconvenientes” y “no resguardaba el riesgo inflacionario que afectaba los beneficios de los adultos mayores”, pero no explica por qué ese bono jamás fue ajustado a la inflación de estos últimos dos años y medio.
Como sea, los 70 mil pesos extra alcanzarán también a las siguientes personas:
- Jubilados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
- Beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM).
- Titulares de Pensiones No Contributivas (PNC) por vejez e invalidez.
- Madres de siete hijos (o más) que cobran pensión no contributiva.
- Beneficiarios de pensiones graciables pagadas por la ANSES.
Quienes cobren un haber mínimo previsional o cualquiera de esas prestaciones recibirán el bono completo de 70 mil pesos. En cambio, aquellos que superen el haber mínimo cobrarán un monto proporcional y equivalente a la diferencia necesaria para alcanzar el tope formado por el haber mínimo más los 70 mil del bono.


