
Cada 25 de septiembre, miles de peregrinos llegan a San Nicolás de los Arroyos para celebrar a María del Rosario de San Nicolás, una de las expresiones de devoción mariana más importantes de la Argentina. Este viernes se cumplen 43 años de la primera aparición que, según el testimonio de Gladys Herminia Quiroga de Motta, tuvo lugar el 25 de septiembre de 1983.
La jornada de 2026 vuelve a reunir a fieles provenientes de distintos puntos del país y de países vecinos. El Santuario es escenario de misas, momentos de oración, confesiones, adoración eucarística, catequesis, procesiones y el tradicional saludo a María del Rosario.
El comienzo de una historia que marcó a San Nicolás
El 25 de septiembre de 1983, mientras rezaba el Rosario en su casa, Gladys Quiroga de Motta manifestó haber visto a la Virgen María. Según su testimonio, la imagen llevaba al Niño Jesús en brazos y un Rosario en su mano.
En los meses siguientes, Gladys relató nuevos encuentros y mensajes. La devoción comenzó a extenderse entre los habitantes de San Nicolás y posteriormente entre peregrinos de diferentes lugares de la Argentina.
Uno de los pedidos centrales asociados a esos primeros mensajes fue la construcción de un lugar destinado a recibir a los fieles. El sitio señalado se convirtió posteriormente en el denominado Campito, donde se levantaría el Santuario.
De 1983 al Santuario
El acontecimiento fue acompañado progresivamente por la Iglesia local. En 1984, el entonces obispo de San Nicolás, monseñor Salvador Castagna, tomó contacto con Gladys. Al año siguiente se conformó una comisión para estudiar los hechos.
En 1985 se concretó la donación del terreno conocido como El Campito. Allí comenzó el camino que llevaría a la construcción del actual Santuario, convertido con el paso de los años en un importante centro de peregrinación.
Durante décadas, el 25 de septiembre se transformó en una fecha particularmente significativa. Los peregrinos comenzaron a llegar caminando, en grupos, familias y comunidades parroquiales, haciendo del viaje a San Nicolás una expresión de oración y agradecimiento.
2016: el reconocimiento de la Iglesia
Uno de los momentos decisivos de esta historia ocurrió el 22 de mayo de 2016, cuando monseñor Héctor Cardelli, entonces obispo de San Nicolás, promulgó el decreto mediante el cual la Iglesia reconoció oficialmente el carácter sobrenatural de los acontecimientos vinculados a las apariciones y los declaró dignos de fe.
Este reconocimiento llegó después de años de estudios y análisis realizados por organismos eclesiales. Desde entonces, la devoción a María del Rosario de San Nicolás quedó integrada de manera oficial a la vida pastoral de la diócesis.
2026: 43 años después
La celebración de este 25 de septiembre de 2026 vuelve a mostrar la dimensión popular de esta devoción.
Durante la madrugada, los peregrinos participaron del tradicional saludo a María del Rosario y de la primera misa del día. La programación incluye además numerosas celebraciones eucarísticas, espacios de oración y confesiones, catequesis mariana y adoración eucarística.
A las 15 horas está prevista la procesión, el rezo del Santo Rosario y la Misa Central, presidida por monseñor Hugo Santiago, obispo de la Diócesis de San Nicolás.
El lema elegido para este 43° aniversario es “Madre, tu mirada nos sostiene”, una expresión que pone el acento en la confianza de los peregrinos y en la presencia maternal de María en medio de las dificultades y esperanzas de la vida cotidiana.
¿Qué significa la Virgen de San Nicolás para la fe?
Para los creyentes, la devoción a María del Rosario de San Nicolás no se reduce a recordar un acontecimiento ocurrido en 1983. El centro de la celebración está en la oración, el Rosario, la Eucaristía, la conversión y la confianza en Dios.
María ocupa en la fe católica un lugar particular como madre de Jesús y, por eso, los fieles acuden a ella buscando consuelo, protección e intercesión. La peregrinación puede convertirse así en un momento para agradecer, pedir por la familia, encomendar a los enfermos, recordar a quienes ya no están y renovar la propia fe.
El Rosario tiene un papel central. Su repetición de las oraciones y la meditación de los misterios de la vida de Cristo buscan llevar al creyente hacia Jesús a través de María.
Por eso, para muchos peregrinos, llegar a San Nicolás significa caminar físicamente hacia el Santuario, pero también realizar un camino interior: dejar preocupaciones, agradecer, pedir perdón, recuperar esperanza y volver a poner la vida en manos de Dios.
Una tradición que continúa
Desde aquel septiembre de 1983 hasta este 25 de septiembre de 2026 transcurrieron 43 años. En ese tiempo, San Nicolás pasó a formar parte del mapa de las grandes peregrinaciones religiosas de la Argentina.
Las imágenes de miles de personas caminando hacia el Santuario, rezando el Rosario, participando de la Misa y encendiendo una vela reflejan una tradición que se transmite entre generaciones.
Más allá de las circunstancias de cada época, el mensaje que muchos peregrinos llevan consigo permanece sencillo: rezar, agradecer, pedir y confiar.
Este 25 de septiembre, una vez más, San Nicolás se convierte en un punto de encuentro para quienes buscan renovar su fe y acercarse a Dios de la mano de María del Rosario.


