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Derecho Preventivo: cuando no actuar también puede generar responsabilidad penal

Leandro Arman explicó en el ciclo de Derecho Preventivo de Cadena Nueve las consecuencias jurídicas que puede tener la falta de cuidado de los propietarios cuando un perro lesiona o mata a una persona, ante la denominada “omisión impropia” y la posición de garante del dueño fueron los ejes de la columna

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En una nueva emisión del ciclo Derecho Preventivo, que se desarrolla los lunes a las 9.30 por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus, Leandro Arman abordó un tema de especial interés para propietarios de mascotas, estudiantes de Derecho y la comunidad en general: la responsabilidad penal que puede derivarse de la falta de control del amo un perro cuando este ataca a una persona.

El especialista centró la explicación en un concepto propio del Derecho Penal: la omisión impropia o comisión por omisión.

A diferencia de los delitos que se producen mediante una acción concreta, la comisión por omisión aparece cuando una persona que tiene el deber jurídico de actuar no lo hace y, como consecuencia de esa inacción, se produce un resultado lesivo.

La posición de garante

Arman explicó que, en estos casos, el propietario del animal puede encontrarse en una posición de garante, es decir, tiene el deber de adoptar las medidas necesarias para proteger determinados bienes jurídicos, entre ellos la vida y la integridad física de terceros.

En el caso de los perros, esa obligación se traduce en adoptar las medidas de seguridad correspondientes para evitar que el animal pueda escapar, atacar, lesionar o poner en peligro a otra persona.

“Hay comisión por omisión”, explicó durante la columna, al señalar que el propietario no realiza directamente la agresión, pero puede responder por no haber impedido un resultado que estaba obligado a evitar.

Por eso, entre las medidas preventivas mencionadas aparecen el uso de correa, bozal cuando corresponda, vigilancia permanente y condiciones adecuadas de seguridad, especialmente cuando se trata de animales de gran porte o con antecedentes de conductas agresivas.

¿Qué es la omisión impropia?

El concepto puede resultar complejo para quienes no tienen formación jurídica. Por eso, durante el programa se buscó explicarlo de manera sencilla.

En términos generales, la omisión propia aparece cuando la ley establece expresamente el deber de realizar determinada conducta y sanciona su incumplimiento.

La omisión impropia, en cambio, requiere analizar la situación concreta y la obligación especial que tenía determinada persona de evitar el resultado.

Arman explicó que no existe un único artículo del Código Penal que enumere todas las posibles situaciones de omisión impropia. La responsabilidad se analiza en función del contexto y del delito que finalmente se produce.

Así, si como consecuencia de la falta de control de un animal se produce una lesión o una muerte, el análisis jurídico deberá determinar qué obligación tenía el propietario, qué medidas debía adoptar, qué sabía o podía conocer sobre el riesgo y cuál fue su relación con el resultado producido.

Un antecedente ocurrido en Córdoba

Durante la conversación también se hizo referencia a casos registrados en Córdoba en los que ataques de perros provocaron consecuencias fatales.

Uno de ellos involucró a un perro de raza dogo que atacó y provocó la muerte de una niña. Según se explicó durante la columna, el propietario recibió una condena de ocho años de prisión por homicidio simple con dolo eventual.

El caso permitió poner sobre la mesa una cuestión central: qué responsabilidad puede tener una persona cuando conoce o debe conocer el riesgo que representa un animal y, aun así, no adopta las medidas necesarias para impedir que ese riesgo se concrete.

La discusión jurídica también alcanza a la diferencia entre dolo y culpa. El propietario, en principio, no busca que su perro ataque a otra persona. Sin embargo, la valoración jurídica puede cambiar de acuerdo con las circunstancias concretas del caso, el conocimiento del riesgo y las conductas desplegadas —o omitidas— por quien tenía a su cargo al animal.

Por eso, no todos los casos tienen necesariamente la misma consecuencia penal. Cada situación debe ser analizada de acuerdo con sus circunstancias particulares.

La prevención como herramienta fundamental

Desde el enfoque de Derecho Preventivo, el objetivo no es generar temor entre quienes tienen mascotas, sino precisamente promover conductas que permitan evitar que se produzcan hechos graves.

Tener un perro implica una responsabilidad que alcanza tanto al bienestar del propio animal como a la seguridad de las demás personas.

Un animal que en el ámbito familiar puede mostrarse dócil y afectuoso puede reaccionar de manera inesperada frente a determinadas circunstancias. Incluso pueden producirse episodios dentro del propio hogar, con integrantes de la familia o personas que se encuentran ocasionalmente allí.

Por ese motivo, conocer el comportamiento del animal, adoptar medidas de seguridad y evitar situaciones de riesgo forman parte de una tenencia responsable.

Una responsabilidad que también alcanza a la vida cotidiana

Durante la columna se destacó que los perros forman parte de la vida cotidiana de millones de familias y que, en la enorme mayoría de los casos, la convivencia transcurre normalmente.

También existen perros que viven en espacios públicos y que forman parte de la comunidad, acostumbrados a la presencia de vecinos y a distintos ámbitos de la ciudad.

Precisamente por esa convivencia cotidiana, el mensaje desde el Derecho Preventivo apunta a que los propietarios y responsables de animales conozcan sus obligaciones y actúen antes de que ocurra un hecho que pueda tener consecuencias irreparables.

La prevención adquiere especial importancia cuando se trata de animales de gran tamaño, fuertes o que hayan demostrado conductas que puedan representar un riesgo.

La discusión sobre una legislación nacional

Durante el programa también se mencionó el debate existente en torno a una posible legislación de alcance nacional sobre la tenencia y responsabilidad vinculada con perros potencialmente peligrosos.

La cuestión requiere distinguir entre las normas provinciales y municipales que regulan la tenencia de animales y las eventuales modificaciones que puedan discutirse a nivel nacional.

En cualquier caso, el eje planteado desde Derecho Preventivo es anterior a cualquier sanción legislativa: adoptar las medidas de seguridad necesarias para impedir que un animal pueda causar un daño.

Prevenir antes que lamentar

“Prevenir las conductas del perro que puedan generar un daño, controlarlo y buscarle un lugar seguro tanto para el animal como para terceros” fue uno de los principales conceptos planteados durante la emisión.

La enseñanza para propietarios y responsables de mascotas es concreta: conocer al animal, no subestimar su fuerza o sus posibles reacciones y cumplir con las medidas de seguridad correspondientes.

Porque cuando se produce una lesión grave o una muerte, el análisis deja de ser solamente una cuestión de tenencia responsable y puede ingresar en el terreno de la responsabilidad civil y penal.

Ese es precisamente el objetivo de Derecho Preventivo: acercar conceptos jurídicos a la comunidad, explicar las obligaciones que existen en situaciones de la vida cotidiana y, fundamentalmente, brindar herramientas para evitar que un descuido termine convirtiéndose en una tragedia.

Dr. Leandro Arman- Derecho Preventivo

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