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Día del Bailarín Folklórico: homenaje a Santiago Ayala, «El Chúcaro», una figura que hizo de la danza una identidad

Cada 13 de septiembre se celebra en la Argentina el Día del Bailarín Folklórico, una fecha que recuerda la vida y el legado de Santiago Ayala, uno de los grandes referentes de las danzas nativas y maestro fundador del Ballet Folklórico Nacional. Su obra permanece vigente en cada escenario donde el folklore argentino vuelve a cobrar vida

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Cada 13 de septiembre, el país vuelve la mirada hacia sus raíces para celebrar a quienes, a través del movimiento, la música y la expresión corporal, mantienen viva una de las manifestaciones más profundas de la cultura argentina: la danza folklórica.

La fecha tiene un nombre propio: Santiago Ayala, «El Chúcaro», bailarín, coreógrafo, actor y dibujante cordobés, considerado una de las figuras fundamentales en la historia de las danzas tradicionales argentinas.

Ayala nació el 16 de octubre de 1918 en el barrio San Vicente de la ciudad de Córdoba. Desde joven encontró en la danza una vocación que con el paso de los años se transformaría en una verdadera misión artística: llevar las expresiones populares argentinas a los escenarios y, al mismo tiempo, formar nuevas generaciones de bailarines. (H. Cámara de Diputados)

«El Chúcaro», un nombre que quedó en la historia

Santiago Ayala fue conocido popularmente como «El Chúcaro», un apodo que terminó convirtiéndose en parte inseparable de su identidad artística.

A lo largo de su extensa trayectoria desarrolló un estilo propio, basado en las danzas tradicionales pero abierto a nuevas formas de composición y puesta en escena. Su trabajo permitió llevar al escenario historias, costumbres, paisajes, leyendas y personajes vinculados con las distintas regiones del país.

Su aporte no se limitó a interpretar danzas. Ayala también creó coreografías y desarrolló una concepción artística en la que el folklore podía contar historias y transmitir emociones, sin perder su raíz popular.

Desde la Secretaría de Cultura de la Nación destacan justamente su capacidad para desarrollar nuevas líneas argumentales inspiradas en hechos históricos, geografías, mitos y leyendas, un legado que continúa formando parte del repertorio del Ballet Folklórico Nacional.

Una vida dedicada a la danza argentina

Durante su carrera, «El Chúcaro» compartió una parte fundamental de su camino artístico con Norma Viola, con quien conformó una histórica pareja de baile y con quien posteriormente impulsaría uno de sus grandes sueños: la creación de un Ballet Folklórico Nacional.

Ayala fundó su propia compañía durante la década de 1950 y durante años trabajó para jerarquizar las danzas argentinas y otorgarles un lugar destacado dentro de la escena cultural nacional.

Su trayectoria también incluyó experiencias como actor teatral y participaciones en distintas películas y programas de televisión, ampliando así la llegada de su figura mucho más allá de los escenarios dedicados exclusivamente al folklore.

El sueño del Ballet Folklórico Nacional

Uno de sus grandes objetivos fue crear un elenco que representara oficialmente las danzas tradicionales de todas las regiones argentinas.

Ese proyecto comenzó a hacerse realidad en la década de 1980 y, mediante el decreto-ley firmado en 1986 durante la presidencia de Raúl Alfonsín, se concretó la creación del Ballet Folklórico Nacional.

El elenco tuvo finalmente su debut el 9 de julio de 1990, en el Teatro Colón de Buenos Aires, bajo la dirección de sus maestros fundadores, Santiago Ayala y Norma Viola. Su repertorio incluyó cuadros coreográficos inspirados en mitos, costumbres, historias, leyendas y paisajes de las distintas regiones del país.

El Ballet continúa actualmente con aquella misión y mantiene vigente el legado de sus fundadores. El elenco está integrado por bailarines provenientes de distintas provincias y desarrolla presentaciones y actividades destinadas a acercar las danzas argentinas a públicos de todo el país y también del exterior.

El 13 de septiembre: una fecha que nació de su legado

Santiago Ayala falleció el 13 de septiembre de 1994, en Buenos Aires, a los 75 años.

Esa fecha quedó asociada para siempre con su nombre y con la celebración de quienes mantienen viva la danza folklórica argentina. En 1998, a partir de una iniciativa legislativa, se estableció el 13 de septiembre como jornada de homenaje a los bailarines de folklore.

Por eso, cada año, academias, ballets, profesores, músicos y bailarines de distintos puntos del país se suman a la conmemoración con peñas, espectáculos y encuentros culturales.

Mucho más que un baile: identidad y memoria

El folklore no es solamente una sucesión de pasos, zapateos o coreografías. En cada danza sobreviven historias, costumbres, formas de celebrar, de encontrarse y de expresar la identidad de distintas comunidades.

En ese sentido, el legado de «El Chúcaro» continúa presente cada vez que un niño aprende sus primeros pasos, cuando una pareja sale a bailar una zamba, cuando un malambo llena de energía un escenario o cuando un grupo de bailarines representa, mediante el cuerpo, una historia que pertenece a la memoria colectiva.

La danza folklórica convierte así al escenario en un espacio de encuentro entre generaciones.

Y quizás allí se encuentre una de las mayores enseñanzas que dejó Santiago Ayala: que la tradición no significa quedarse en el pasado, sino conocer las raíces para poder mantenerlas vivas y transmitirlas hacia el futuro.

Un homenaje que se renueva cada año

A más de tres décadas de su fallecimiento, el nombre de Santiago Ayala continúa ligado a la formación y al desarrollo de la danza argentina.

El Ballet Folklórico Nacional, creado junto a Norma Viola, sigue llevando a los escenarios obras y propuestas que recuperan las expresiones culturales de las distintas regiones del país. Su legado también permanece en las escuelas, academias y agrupaciones que, en cada pueblo y ciudad, enseñan y practican nuestras danzas.

Este 13 de septiembre, el Día del Bailarín Folklórico vuelve a ser una oportunidad para reconocer a quienes hacen del baile una forma de preservar la cultura.

Y, sobre todo, para recordar a aquel cordobés que hizo de la danza una bandera.

Santiago Ayala, «El Chúcaro», vive en cada pañuelo que se levanta, en cada zapateo y en cada escenario donde el folklore argentino vuelve a contar su propia historia.

Nueve de Julio presenta excelentes bailarines y bailarinas folclóricos que llevan la danza y la cultura a distintos esenarios, incuido Cosquìn como máxima expresión. Desde Cadena Nueve los saludamos y alentamos aseguir en ese camino del fomento de nuestras raíces. Felicidades!

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