
La Catedral Santo Domingo de Guzmán de Nueve de Julio fue el ámbito de la celebración del Día de Precepto, una misa abierta a toda la diócesis y transmitida por Cadena Nueve, que permitió acompañar la celebración desde distintos lugares.
El párroco Adolfo Petti centró su reflexión en una de las enseñanzas más profundas del Evangelio: el llamado de Jesús a perdonar siempre.
Desde el comienzo de la celebración, el sacerdote vinculó el Día de Precepto con la posibilidad de acogerse al perdón de Dios y, a partir de allí, aprender a recorrer un camino de libertad que también implica perdonar a los demás.
“Todos vivimos de la misericordia de Dios”
La Palabra proclamada durante la misa llevó a la reflexión sobre el perdón. En el Evangelio según San Mateo, Pedro pregunta a Jesús cuántas veces debe perdonar a su hermano y plantea si alcanza con hacerlo siete veces.
La respuesta de Jesús es contundente: “No te digo siete veces, sino setenta veces siete”. Una expresión que, en la interpretación de Petti, representa un perdón que no tiene límites.
El párroco sostuvo que la misericordia no puede ser entendida solamente como algo que se recibe, sino también como una actitud que debe trasladarse a los vínculos cotidianos.
“Todos vivimos de la misericordia de Dios”, señaló, al remarcar que todas las personas necesitan ser perdonadas y, por esa misma razón, deben estar dispuestas a perdonar al prójimo.
El rencor que quita la paz
Uno de los aspectos centrales de la reflexión estuvo relacionado con las consecuencias del rencor.
Petti advirtió que cuando la rabia, la bronca y el resentimiento se instalan en el corazón, terminan afectando la paz y la libertad interior. El rencor, explicó, no permite vivir plenamente ni alcanzar la felicidad que propone la enseñanza de Jesús.
Por eso, planteó la necesidad de pedir la gracia de saber perdonar y de transformar el perdón en una práctica concreta de la vida diaria.
La reflexión tomó como referencia el libro del Eclesiástico, que advierte sobre el rencor y la ira y llama a perdonar las ofensas del prójimo. Para Petti, el perdón hacia los demás está directamente relacionado con el perdón de Dios.
Una enseñanza para la vida familiar y social
El mensaje no quedó limitado al ámbito religioso. El sacerdote señaló que saber perdonar es también un criterio fundamental para la vida comunitaria, familiar y social.
En esa línea, la parábola del servidor que recibe el perdón de una gran deuda pero luego se niega a perdonar a un compañero fue presentada como una imagen de la contradicción que muchas veces existe entre pedir misericordia y no estar dispuestos a ofrecerla.
La enseñanza apunta a reconocer que la misericordia recibida compromete también a quien la recibe.
Perdonar y sanar heridas
Durante las intenciones de la celebración se pidió por la Iglesia, para que pueda ser signo visible del amor misericordioso, y también por una sociedad capaz de perdonar y sanar heridas desde la verdad y la justicia.
La reflexión de Petti encontró allí una dimensión comunitaria: el perdón no aparece solamente como una decisión individual, sino como una herramienta para recomponer vínculos y superar situaciones que generan división.
Antes de avanzar hacia la celebración eucarística, el párroco invitó también a llevar esta enseñanza a la oración cotidiana. Propuso rezar el Padre Nuestro pidiendo luz y fortaleza para que pensamientos, intenciones y deseos puedan orientarse hacia la enseñanza de Jesús.
Una invitación concreta
La misa del Día de Precepto dejó así un mensaje sencillo y profundo: perdonar no significa olvidar lo vivido, sino evitar que el rencor termine ocupando el lugar de la paz.
Desde la Catedral de Nueve de Julio, y a través de la transmisión de Cadena Nueve para toda la diócesis, la celebración puso en el centro una pregunta que atraviesa la vida cotidiana: cuánto estamos dispuestos a perdonar a quienes nos han herido.
La respuesta, desde el Evangelio proclamado y la reflexión de Adolfo Petti, no tiene una medida determinada. El camino propuesto es el de un perdón sin límites, sostenido en la misericordia y orientado a recuperar la libertad interior.



