viernes, junio 14, 2024
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Cardenal Eduardo Pironio es recordado a 25 años de su muerte

Fue el 5 de febrero de 1998 en Roma, sus restos están en la Basílica de Luján donde había pedido descansar y se lo recuerda por ''No contagiemos pesimismo o desaliento”

El arzobispo de San Juan de Cuyo y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), monseñor Jorge Eduardo Lozano, realizó una semblanza de la vida y los dichos más relevantes del venerable cardenal Eduardo Pironio, con ocasión del 25º aniversario de su muerte y de la misa celebrada también hoy en Luján, por su pronta beatificación.

En ese sentido, el arzobispo expresó: “La predicación, los gestos y las actitudes del cardenal Eduardo Francisco Pironio expresan de modo permanente estas dos palabras: alegría y esperanza”, para recordar a continuación que sus restos descansan en el Santuario Nacional de la Virgen de Luján y que fue declarado el año pasado “venerable” por el papa Francisco, al reconocer sus virtudes heroicas.

Luego de repasar los hechos más importantes de la biografía del extinto purpurado (que nació en la localidad de Nueve de julio, provincia de Buenos Aires, en 1920 y falleció en 1988 en el Vaticano), monseñor Lozano recordó también algunos párrafos de sus escritos y predicaciones, “para meditar”.

Por ejemplo, citó: “Sean testigos de esperanza. No profetas de calamidades. Ciertamente que el momento que vivimos es difícil. Pero está lleno de la presencia del Señor Resucitado y de la potencia transformadora del Espíritu… No tengamos miedo. No contagiemos pesimismo o desaliento”.

También trajo a colación esta otra exhortación del cardenal Pironio: “Las exigencias urgentes del momento reclaman, de todos los miembros de la Iglesia, generosidad de presencia y de servicio, el gozo de la austeridad y la valentía del testimonio.”

Y también la siguiente reflexión: “La alegría no es dispersión, disipación o bullicio. Eso indica el vacío interior y lo produce. Las almas dispersas o agitadas pueden ser divertidas (en el sentido de ‘apartarse’ o ‘quebrarse’), pero no alegres. La verdadera alegría va siempre precedida del silencio y lo desea.”

Finalmente, para cerrar su mensaje, el prelado sanjuanino  invitó a que “recemos por los frutos del viaje misionero del Papa en África”.

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