lunes, febrero 6, 2023
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A tres años de la primera muerte por Covid-19

Fue el 9 de enero de 2020 en China, desde entonces se desató una pandemia que está controlada pero no terminada

La Comisión de Salud Municipal de la ciudad china de Wuhan anunció el 9 de enero de 2020 la primera muerte por Covid-19, enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2 que finalmente desataría una pandemia.

Con la primera víctima fatal por Covid-19, un hombre de 61 y asiduo comprador del mercado de Huanan, se inició el derrotero de la enfermedad que desconcertó a los médicos por su mortalidad y su rápida transmisión y generó un estado de alarma que se expandió rápidamente por todo el mundo.

Este lunes se llega a su tercer año de la primera muerte en el mundo como consecuencia del nuevo coronavirus, un hito sucedido en China apenas nueve días después de que el país reportara a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que en esa ciudad de Wuhan – desconocida para el resto de la humanidad – casi una treintena de personas padecía una extraña neumonía de origen desconocido.

Esa primera víctima fatal era uno de los miles de compradores que recorrían habitualmente el mercado mayorista de Huanan, el establecimiento más importante de venta de mariscos, pero donde también era posible conseguir animales exóticos que los propios comerciantes sacrificaban en el momento.

Previamente, entre esos 50.000 metros cuadrados atiborrados de puestos, una vendedora de mariscos, Wei Guixian, de 57 años, ya había empezado a sentirse mal casi un mes antes, el 10 de diciembre de 2019.

Seis días después de visitar varios hospitales sin diagnóstico certero y al límite de su energía, decidió acudir al Wuhan Union, uno de los más grandes centros de salud de la ciudad.

Allí descubrieron que la mayoría de los enfermos que presentaban síntomas similares estaban vinculados con el mercado de Huanan, donde los expertos creen que empezó a circular el virus al transmitirse de un animal a un ser humano.

El 31 de diciembre de 2019, las autoridades chinas habían reportado a la OMS 27 casos de neumonía viral con origen desconocido y, para el 9 de enero, cuando el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades identificó que la causa provenía de un nuevo tipo de coronavirus, los casos confirmados ya habían ascendido a unos 40.

Ese mismo 9 de enero se declaró la primera muerte por el nuevo coronavirus.

El origen de la enfermedad no era Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) o Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS), y los investigadores chinos, tras secuenciar el genoma del virus, el 12 de enero, también descartaban influenza, influenza aviar, adenovirus y otros patógenos respiratorios comunes.

La enfermedad desconcertó a los médicos por su mortalidad y su rápida transmisión y se generó un estado de alarma que se expandió rápidamente por todo el mundo, a la par de especulaciones frente la escasez de rigor científico.

El 30 de enero de 2020, con más de 9.700 casos confirmados en China y 130 decesos, y 106 casos confirmados en otros 19 países, la OMS declaró que el brote era una emergencia de salud pública de interés internacional y el 11 de marzo, finalmente, la calificó como una pandemia.

Desde entonces, ya es historia universal que al 31 de diciembre 2022,  ya ha dejado más de 6,6 millones de muertos en todo el mundo. Falta computar la primera semana de enero 2023.

Y hoy a tres años, donde los rebrotes de la enfermedad siguen causando decesos, la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es la de seguir vacunándose, aquellos que no lo hicieron o no cumplieron con todos los esquemas de vacunas y mantener vigente los cuidados de higiene y uso de barbijo.

La ciencia aún intenta responder incógnitas sobre el inicio de una enfermedad que continúa desarrollando mutaciones y sigue provocando muertes.

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