viernes, octubre 22, 2021

La primavera ha generado las más diversas historias desde la antigüedad

El ciclo rejuvenecedor despierta energías propias de las temperaturas agradables

La primavera, o las primaveras porque hay dos —según el hemisferio—, son la época en la cual la vida reverdece después del arduo y matador invierno: se inicia el deshielo, los brotes salen de su letargo y hay otra vez flores, el verde sustituye la monotonía de la nieve, el ciclo rejuvenecedor continuará durante el verano y comenzará a morir en el otoño.
Los astrónomos han expresado que la primavera en Argentina empieza este miércoles 22 de septiembre, a las 10.30, para algunos y a las 16,21, para otros.
Desde los tiempos más primitivos los seres humanos tuvieron que notar el cíclico cambio de climas y como era lógico, dado su poco conocimiento trataron de explicarlos mediante el pensamiento mágico. 
Así pues crearon mitos, dioses y diosas para tratar de explicarse lo que estaba ocurriendo, y de todas las estaciones (aunque no sean las de Vivaldi), la más notoria es la primavera, pues representa el cambio de la dureza a algo más dulce y sus efectos son notorios.
Ello era así, también en la pampa húmedad, cuando los climas estaban más diferenciados, ya que últimamente, otoño e invierno no tienen las temperaturas de otras décadas.
De hecho durante mucho tiempo sólo se consideraron dos estaciones en el año, la cálida que se inicia con la primavera y la fría que da comienzo con el otoño, y en la realidad así es en bastantes sitios del planeta.
Así pues no debe extrañar a cualquiera que ese cambio de clima hacia temperaturas más amigables, fuera relacionado con la fertilidad. Y dado que son las hembras las que paren y las que en el pensamiento mágico tienen el poder de dar vida, fueron inventadas diosas de la fertilidad.
        
Por supuesto, los homenajes a las diosas tenían que ver con el sexo, y por consiguiente con la alegría y también eran practicados por jóvenes.
        
Y si las parejas jóvenes se ayuntaban porque estaban dándole un impulso a la naturaleza:mágicamente estaban ayudando a la vida, no sólo en lo que tenía que ver con ellos sino con todo su entorno.
    
De acuerdo con la magia homeopática, lo que los humanos hagan incide sobre las fuerzas de la naturaleza y de ahí que los ritos de fertilidad se efectuaran en los tiempos en los que la naturaleza salía del letargo invernal. Por supuesto estas sanas costumbres paganas, no fueron muy bien vistas —obvio—, por los cristianos, cuya principal y única característica ha sido siempre la de padecer un aburrimiento severo y permanente.
        
 Del cual pretenden todos lo compartan.
       
 Los “universales” son peores, además de su tedio endémicoson represores y quieren obligar atodos a sufrir como ellos o sea: te vas al cielo buey, aunque no quierasClaro que si hablamos de represión, los musulmanes les ganan en todos los sentidos.
        
Incidentalmente los paganos tienen su origen en la palabra latina pagus que significa campo.
Cuando el cristianismo e inmediatamente el catolicismo, se volvió la religión oficial de Roma, los creyentes en los antiguos dioses se refugiaron en los campos para continuar ahí sus cultos.
Al hacerlo así, recibieron el nombre de “paganos”.
En la actualidad muy pocos conocen el origen de la palabra y algunos excursionistas no dejan de preguntarse si ellos, por esto de ir al campo, no serán también “paganos”.
Pero, como con muchas cosas, fueron los griegos quienes dieron su verdadera dimensión a los ritos de la primavera.
Y esa dimensión tuvo que ver con el sexo pero también con los primeros ritos realmente importantes hechos con drogas alucinógenas.
El camino de Eleusis tenía que ver directamente con la primavera, con la fertilidad, el sexo, la alegría del renacimiento y las mujeres, básicamente las mujeres.
Las mujeres en la Grecia antigua carecían prácticamente de cualquier derecho, excepto el de dar hijos, atender a sus maridos y permanecer en sus casas cuidando que todo estuviera bien.
Pero a pesar de que los griegos no tomaban en cuenta a las féminas existían diosas en el Olimpo y el mismísimo Zeus era asediado a veces por los celos (bastante justificados) de su esposa Hera, la cual por su parte parecía tener bastante mal carácter, además de que no fue la única esposa, hay que aclararlo, el buen Zeus era polígamo y algo travieso.
Las diosas, como es de suponer, no eran lo que se dice muy solidarias con las mujeres mortales, en realidad no parecían importarles, ellas estaban únicamente interesadas en sus propios asuntos.
Y había diosas para muchas cosas (los griegos eran muy imaginativos), en especial para asuntos muy femeninos como la belleza, la pasión, los celos y las bellas artes…
 
Deméter
Deméter
Entre esa variedad de diosas destacaba la buena Deméter (la madre tierra) diosa de la fertilidad de los cereales, la tierra y de los granos, dispensadora de alegría y buenas vibraciones. Ella se encargaba de que las cosas marcharan bien en un mundo muchas veces atribulado por debilidades y desgracias.
Deméter regulaba el clima y mantenía las cosas marchando cual relojito.
 
La diosa era asimismo la patrona del pan (del de trigo, no de acción nacional) y fue bautizada por los romanos como Ceres.
Hoy su nombre lo lleva una luna de Saturno, para los interesados en la astronomía.
       
La Deméter fue, incidentalmente, la cuarta de las esposas del Zeus y con él tuvo una hija, muy bella, muy gentil chulísima la condenada, llamada Core (doncella) y después Perséfone, por razones que veremos en breve.
Y con ella se inicia la leyenda, tal y como la contó el buen Homero —el griego no el de los Addams y los Simpson—, en el siglo VII a.C.
La Core se deleitaba paseándose por los campos floridos que su madre hacía reverdecer, porque en esa época no existía más que una estación idílica y los hombres eran felices con este estado de cosas.
Pero andando por el campo, la nena fue vista por su tío Hades, señor de los infiernos y amo del inframundo.
El tal Hades, enamorado de su sobrina, frenó su carro tirado por caballos de color serio y, más rápido de lo que se cuenta la atrapó y subió al carro y se la llevo.
El rapto de Perséfone
El rapto de Perséfone
Las súplicas de la niña cayeron en oídos sordos o sirvieron para excitar más al Hades y, como quien dice, el asunto consumose y repitiose ad libitum.
       
Deméter mientras tanto buscaba como loca a su hija sin buen éxito y luego de nueve días de esto, mientras el torvo Hades se despachaba a gusto con la niña en el sótano, el sol se apiadó de Deméter y le contó el chisme.
     
La diosa enfureciose, desesperose y trató de rescatar a su hijita, pero esto ya no fue posible porque el pérfido Hades había hecho que la ahora conocida como Perséfone, comiera diario la fruta de los infiernos (la granada, no la que seguro pensaron) y, ya bien drogada la chicuela no podía abandonar los infiernos ni al lúbrico de su tío.
       
Deméter, ahogada por la pena, abandonó todo, incluido el Olimpo, y el clima idílico desapareció.
Después de un lapso algo largo y bastante desagradable, Zeus habló con Hades y luego de algún tiempo llegaron a un arreglo: Perséfone visitaría a su madre en el mundo de los vivos por una temporada (algunos dicen que medio año) y pasaría el resto del tiempo con su esposo en el inframundo.
  
Obvio, al regresar su hija, Deméter mostró su alegría haciendo reverdecer el mundo a la manera antigua, pero al regresar la ex nena a cumplir con sus deberes conyugales, la acongojada madre caía en la apatía y venía el clima feo. De cualquier manera el mundo se las arregló: se había salvado, aunque con su racha difícil.
Por consiguiente el regreso de Perséfone a la tierra era festejado con todos los ritos de fertilidad posibles y la alegría subsiguiente.
 
Dentro de estos festejos destacan por su carácter único en la sociedad griega las festividades que han llegado hasta nosotros con la denominación de “El camino de Eleusis”, y es así porque estas fiestas y actividades exclusivamente femeninas tuvieron un carácter único en aquellos días.
       
A la llegada de la primavera, las usualmente sometidas mujeres griegas realizaban una peregrinación al templo de Eleusis, para honrar ellas a su manera a Deméter y Perséfone.
Al sitio no podían entrar hombres bajo pena de algunas cosillas peores que la muerte, que les harían las indignadas féminas con unos cuchillos afiladísimos. Al parecer la amenaza era tan en serio que aún siendo tan machos, los griegos ni se acercaban. Las bacantes al parecer heredaron la desagradable costumbrita.
Lo interesante es que durante los ritos las mujeres consumían el cornezuelo del trigo, el cual es una droga potente y es obvio que debían pasársela muy bien. El asunto parece ser, hasta donde se sabe, el único ejemplo de uso de drogas con fines rituales en la Grecia antigua.
Mucho de lo que ahí ocurría (ritos obviamente relacionados con la fertilidad, pero muy posiblemente también con la homosexualidad femenina), sigue siendo hasta ahora un completo misterio.
En las duras condiciones de Siberia, los ritos relacionados con la primavera tenían bastante que ver con los chamanes, los cuales ingerían el hongo amanita muscaria y luego de funcionar ellos como una especie de filtro, daban a beber su orina a los adeptos, convertida después del proceso orgánico en una droga potente que ha sido conocida por la palabra griega como soma. En América los chamanes de por acá también usaban hongos alucinógenos, pero aquí hay variedades para dar y prestar, no así el amanita,pues la variedad americana no es alucinógena sino venenosa.
Este es el hongo característico (muy bonito por cierto) que suele asociarse con los duendes, lospitufos no panistas y otras criaturas de la imaginación antigua y moderna.
 
Las Bacantes
Las Bacantes
Los romanos, herederos de los griegos en muchos aspectos, siguieron con estas tradiciones primaverales pero ya adaptando o modernizando el asunto. Para ellos las estaciones eran tres a las cuales llamaban horae, palabra de la cual luego se desprendió el término hora, que no tiene tanto que ver con los romanos y su sistema decimal sino con el sistema sexagesimal de los caldeos y babilonios, los mismos que inventaron las babosadas del horóscopo en las que tantos aún creen, pero esa es otra historia.
Las tres horae, tal y como las conocían los griegos, eran hijas de Zeus, conocido por los romanos como Júpiter (y quien parece haber tenido genes dominantes X, o sea sólo tenía hijas), y la sexy Temis, al parecer apodada en griego Thermis, de Thermo: caliente. Las niñas se llamaban Eunomia, Dice y Eirene, lo cual significaba disciplina, justicia y paz.
Los atenienses, quizá para fastidiar y confundir a los demás, las llamaban Talo, Auxo y Carpo, palabras que significan brotar, crecer y fructificar.
Para ellos las diosas presidían la naturaleza en todas sus funciones y siendo las encargadas de regular las cosas, las consideraban como generadoras del orden social.
Ahora bien, para hacer honor a sus mentores griegos y poner algo de pimienta al asunto, los romanos crearon el mito de Flora.
Esta era una ninfa que paseaba por el campo (suena familiar) cuando la vio Céfiro (el dios del viento, aquí en los EUM sería Ehécatl, el Quetzalcoatl del viento) quien rápido como tal –el Céfiro—, y al calificado estilo de Hades se fue sobre la chiquinena, con claras intenciones pedofilas, que le hubiera envidiado un fundador de los L.C.
Atrapola, jalola, llevola a un sitio oscurito y… Telón.
Consumado el acto, y para consolar a la ex doncella, el dios le concedió el honor y placer de reinar sobre las flores y de ser la encargada de hacer reverdecer todo.
Los romanos dieron a Flora el mes de abril de su calendario para sus festividades.
LAS FLORES DE ORIENTE
         Los ritos y tradiciones de la primavera se han celebrado en todas las culturas antiguas y el Oriente no es la excepción.
Para los japoneses la flor de la primavera es la camelia (tsubaki en japonés), y hasta la fecha siguen allá las discusiones sobre el origen de la palabra y la tradición. Unos se empeñan en afirmar que todo tuvo su origen en Japón, otros dicen que en China, algunos señalan a Corea, para furia de japoneses y chinos. Los lingüistas buscan y buscan y dan todo tipo de explicaciones que sería bastante inútil repetir, porque además ni a ellos ni a nosotros explican algo.
        
En lo único en lo cual si están de acuerdo es que la bella camelia es el símbolo de la primavera y también de la longevidad, los lazos de amor, del feliz matrimonio, de la fortuna, la victoria y la felicidad. Todo ello para una flor.
El kanji (símbolo chino, en japonés el mismo, pero con diferente sonido) significa la unión de árbol y primavera: tsubaki. Incidentalmente uno de los nombres femeninos más bonitos es Hanako, que significa “niña flor”, hana: flor; ko: niña, y que resultaría de lo más primaveral.
Unas camelias serían un bonito regalo para la mujer amada, previa explicación de lo que esto significa, claro.
Desde los años treinta del siglo pasado nuestros vecinos del norte tienen la costumbre (por lo menos los estudiantes) de tomarse unas breves vacaciones de primavera a las que llaman spring breack. Estas han sido anatemizadas por los viejos y conservadores como algo obsceno, llevadas al cine y comentadas en todos los tonos, pero la verdad, aunque es como un remanente de las festividades griegas, son bastante inocentes. Hoy muchos de esos vacacionistas nos caen a nosotros para gozar de nuestras playas y demás, y de paso dejarnos algunos dólares.
       
Lo que sí se ha vuelto una costumbre es ir a recibir a la primavera o equinoccio a la ciudad deTeotihuacan el 21 de marzo (día del natalicio de Juárez) con las consiguientes aglomeraciones. Cada quien recibe a la primavera como cree o como puede, pero los grupos de la mexicanidad suelen ser los primeros en llegar a la cúspide de la Pirámide del Sol para celebrar sus ritos.
 
Primevera en Teotihuacan
Primevera en Teotihuacan
Hace unos años, cuando estábamos haciendo la siembra de nombres (el equivalente mexicatl del bautizo) a varios bebés, llegaron algunos individuos citadinos, con turbantes blancos a solicitar que se desalojara el sitio porque ellos querían homenajear al “gran Baba”, a Lopsang Rampa, y el Ramhagranuja, la yogina Chidhanalga Bhramaputa, y los infinitos hijos de Rajputana, o algo así.
Los representantes de la nación mexicatl los miramos feo, la verdad.
Y enseguida se levantaron algunas voces, entre ellas la nuestra: solicitando- sugiriendo-exigiendo perentoriamente, que se agarrara enseguida, de ser posible ayer, a algunos de los enturbantados esos y…
En buena hora y onda chida pudiéramos ofrecer algunos corazones frescos al buen Señor Huitzilopoxtli, el cual sabíamos que andaba algo sediento a esas horas.
Los seguidores del Rampa del Baba y de la Chidhanalga, abandonaron el sitio en cero segundos cerrados, o sea hicieron mutis no muy discretamente; usando las escaleras casi como rampa, sin la más mínima atención a sus traseros, pero definitivamente sí en bien de su salud, cuando vieron relucir los cuchillos de obsidiana mexicatl.

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