Feliz Día: Todos Somos Periodistas!

Hace un año, Cadena Nueve señalaba que ‘Somos Todos Periodistas’ ya que desde las redes sociales cada persona se expresa libremente, sin medir las consecuencias y pensando que lo hace como si fuese periodista. La sátira con la expresión ‘somos todos periodistas’ está dada en que se recordaba el rol de un medio de comunicación que, en su responsabilidad de informar, nada tiene que ver con los sueltos de las prestaciones que desde Internet permiten que cada uno se pronuncie alegremente, sin medir, injurias, calumnias o emociones encontradas, reconociendo que hay aportes enriquecedores.

Se trata de quienes no necesitan contrastar informaciones, ya que desconocen el rol e importancia de cada noticia; se centran en reafirmar sus creencias y consideran vital hacerlas públicas en redes sociales como verdades axiomáticas, lo que es un problema contemporáneo que crece, se profundiza y será aún más acuciante, sino se apela a la responsabilidad individual y colectiva.

Se suele carecer de la capacidad de escuchar al otro, que piensa diferente a él. Esta conducta con el efecto multiplicador de las redes sociales, expande verdades a medias o falsas.

Este año, la celebración la haremos recordando a los ‘tres monos sabios japoneses’ cuyas enseñanzas datan desde el año 1636.

En este juego que ‘Somos todos periodistas’ cada uno sabrá cómo interpretar el mensaje y actuar en consecuencia.

Los tres monos, también son conocidos como los “tres monos místicos”.

Sócrates, sin mencionar a los simios nipones, enseñaba la importancia de los filtros como cuidado personal y social. Y lo señalaba donde la transmisión de las cosas, cualesquiera fuere el tema, se hacía por la oralidad con mucho más fuerza e importancia que la escritura, la cual era patrimonio de pocos. Con el tiempo, la oralidad sigue más vigente ante la escritura.

Si combinamos la enseñanza de los tres monos sabios con los filtros de Sócrates aprenderemos a valorar en su justa medida cada cosa que decimos, oímos o vemos.

La clásica historia de “los tres monos sabios” del santuario de Toshogu encierra una sencilla enseñanza que nunca pasa de moda: DEBEMOS SER CUIDADOSOS CON LO QUE DECIMOS, CON AQUELLO QUE ESCUCHAMOS Y TAMBIÉN CON LO QUE VEMOS.

Este santuario se encuentra en Japón, y la escultura que lo encumbra con los tres clásicos monos (uno tapándose la boca, otro los ojos y el último los oídos) data de aquel año referido, 1636.

Pocas imágenes han traspasado tantas fronteras y tantas décadas para llegar hasta nosotros casi a modo de ícono.

Y como siempre ocurre con estas cosas, a menudo, se olvida un poco su significado para combinarse con otras ideas o explicaciones que en encaso tienen que ver con su raíz original.

Para los japoneses, por ejemplo, hace referencia a un código filosófico y de conducta donde ensalzar la necesidad de ser prudentes:

“NO VEAS, NO ESCUCHES NI HABLES INÚTILMENTE, NO HABLES NO OIGAS NI MIRES LO PERJUDICIAL”

Una enseñanza que proviene de las escrituras de Confucio y que, para muchos, ofrece cierta imagen de “rendición”.

Sin embargo, los historiadores ven en la imagen de los tres monos un paralelismo con el relato de los “tres filtros de Sócrates”.

Así, sin duda, nos transmite un mensaje mucho más útil para nuestra vida moderna, alejada quizá del antiguo servilismo oriental donde se invitaba a la población a rendirse ante el sistema bajo la recomendación de no ver ni oír las injusticias.

Los tres filtros de Sócrates

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Para entender la similitud entre los 3 monos sabios y los 3 filtros de Sócrates, es interesante conocer primero la lección que el sabio ateniense quiso darle a un discípulo suyo cuando este llegó a su casa dispuesto a explicarle que alguien había estado criticándolo.

Antes de que el nervioso alumno abriese la boca, Sócrates le planteó estas tres preguntas, estos tres “filtros” en los que debía reflexionar antes de dirigirse a él.

1. EL FILTRO DE LA VERDAD: lo que vas a decir ¿es realmente cierto? ¿Has contrastado con acierto, detenimiento y mesura cada cosa que vas a decir para saber que todo es cierto?

2. EL FILTRO DE LA BONDAD: ¿lo que vas a decir ahora es bueno?

3. EL FILTRO DE LA NECESIDAD: ¿lo que vas comunicar es imprescindible? ¿Es tan necesario que lo digas?

Estos tres filtros nos guían, sin duda, a ser mucho más prudentes, cautos y exigentes con cada cosa que decimos.

Esta enseñanza, para muchos se relaciona con la de los 3 monos sabios del santuario de Toshogu.

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EL MONO QUE SE TAPA LA BOCA: IWAZARU.

-Para la filosofía nipona, esta figura – Iwazaru es el pequeño mono – representa la necesidad de no transmitir el mal, e incluso ahora se relaciona también con la recomendación de no poner en voz alta el propio malestar o insatisfacción.

-La prudencia, se relaciona también con no evidenciar demasiado el propio mundo emocional, con ser templado y, ante todo, comedido.

Por su parte, según la enseñanza de los tres filtros de Sócrates, tiene mucho que ver con la necesidad de no propagar chismes.

Y es que estos, no son siempre ciertos, ni son buenos ni tienen una necesidad práctica a la hora de ponerlos en voz alta.

EL MONO QUE SE TAPA LOS OÍDOS: KIKAZARU.

En Japón, se suele ver de forma muy negativa a las personas que suelen difundir críticas, rumores o noticias negativas. De ahí, que prefieran taparse los oídos ante determinado tipo de informaciones para preservar su equilibrio.

Esta idea, de raíces tradicionales, puede chocarnos un poco en el mundo occidental, donde las noticias negativas, así como los chismes y las críticas, sobrevuelan nuestros entornos como algo común y siempre presente.

Si aplicamos en esta idea los 3 filtros de Sócrates nos daremos cuenta de que hay algunos matices:

A veces, aunque la información sea negativa es necesario transmitirla porque es información útil (yo te informo de que tus clientes no están contentos y de que debes esforzarte para afianzarlos).

Si la información no es útil y, además, es dañina, lo recomendable es seguir la lección del mono Kikazaru: taparnos la boca.

EL MONO QUE SE TAPA LOS OJOS: MIZARU.

Para el código filosófico y moral santai, la injusticia es mejor no verla, no escucharla ni hablar de ella. Esta idea, en la actualidad, no se sostiene; lo sabemos.

Sin embargo, si enfocamos la imagen de este tercer mono desde la visión socrática, nos damos cuenta de que es una invitación directa a cerrar los ojos ante lo que no sirve, ante lo que no es útil, ni bueno…

Lo recomendable es cerrar los ojos a la oscuridad para alzar nuestras miradas hacia ese lado más luminoso, más esperanzador y significativo.

Para concluir, la enseñanza que nos deja la imagen de los 3 monos, esa donde uno calla, el otro se tapa los oídos y el otro se cubre los ojos, tiene que ver con nuestras propias necesidades y con la recomendación de ser siempre cautos y prudentes:

“Cuida tus palabras, tapa tus oídos hacia lo que no te sirve o no te ayuda y cubre tu mirada ante lo que te hace daño para buscar solo lo que te confiere paz».

En resumen, no sólo nos alimentamos de lo que comemos, de lo que bebemos o respiramos, también nos alimentamos de lo que vemos oímos hablamos y todo lo que podamos percibir incluyendo nuestros pensamientos, además también nos alimentamos de elementos que están fuera de nuestra percepción consciente, al final la energía de la que nos alimentamos se convierte en parte de nosotros, hay que alimentarse con prudencia.

Los mensajes de redes sociales no siempre suelen tener relación con las reglas del periodismo, las que caracterizan a un medio de comunicación.

Sin embargo, estos filtros o enseñanzas de los sabios nipones, deben invitar a reflexionar ante de la emisión de cualquier mensaje, ya sea en redes sociales, un medio de comunicación o cuando nos convertimos en ‘historiadores de vidas ajenas’, sin conocimiento de hechos, causas, circunstancias y demás que hacen a la privacidad de una persona. Muchas veces, sin medir los daños que se hacen, por carencia de data cierta, concreta y precisa.

Feliz Día del Periodista!

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