Hace 39 años el hundimiento del ARA General Belgrano fue una violación al derecho de la guerra y se mató innecesariamente

El hundimiento del crucero ARA General Belgrano se produjo el 2 de mayo de 1982, durante la guerra de las Malvinas, hace 39 años.

Fue a consecuencia del ataque del submarino nuclear británico HMS Conqueror.

El hundimiento del crucero argentino permitió a los británicos la superioridad naval en la zona del Atlántico Sur.

El ataque causó la muerte de 323 argentinos, prácticamente la mitad de las bajas totales que tuvo Argentina en todo el conflicto que fueron de ​649.

El hecho generó una polémica en ambos países, al haberse producido fuera del área de exclusión establecida por el Gobierno británico alrededor de las islas. Además, se analizó en el campo del Derecho Internacional en universidades de Europa y América.

Es el único caso de un barco hundido en guerra por un submarino nuclear.

Con el tiempo surge con claridad que los anglosajones violaron el Derecho Internacional, en relación a las normas de la guerra.

Desde marzo de 1.982, el crucero ARA General Belgrano estaba en reparación en cercanías de Bahía Blanca, en Puerto Belgrano.

Después de anular dos veces su salida, el día 16 de abril de ese año partió bajo las órdenes del comandante Héctor Bonzo. Su dotación fue conformada por oficiales, suboficiales, cabos, marineros, conscriptos y dos civiles, encargados de la cantina del buque, voluntarios en la misión. Eran 1.093 tripulantes.

Después de permanecer unos días patrullando en la zona de Isla de los Estados, el 22 de abril a las 18:30, el Belgrano tomó el puerto de Ushuaia, para reabastecerse y cambiar un lote de munición. Este puerto se convirtió así en el último lugar argentino donde estuvo el crucero.

La mañana del 24 de abril, la embarcación abandonó el puerto. Cuatro días más tarde, el día 28, se reunió al norte de Isla de los Estados con los destructores ARA Piedrabuena y ARA Bouchard y el petrolero de YPF Puerto Rosales, conformando así el Grupo de Tareas 79.3 (GT 79.3). Los destructores tenían la función de protegerlo, formar una cortina y tratar de ponerlo a salvo, tanto de enemigos de superficie, como aéreos o submarinos. El General Belgrano, como nave capitana del grupo, se debía mantener en espera en la zona entre los meridianos de Isla de los Estados y el Banco Burdwood. Para la segunda fase se introduciría el concepto de la interceptación de unidades enemigas y/o neutralización, actuando en coordinación con otros grupos de tareas.

El día 29 de abril entre las 9:00 y las 16:00, completó de manera satisfactoria el reabastecimiento de 125 toneladas de combustible en maniobra de navegación (conocida como «operación LOGOS») por parte del petrolero Puerto Rosales.

Isla de los Estados.

La tarde del sábado 1 de mayo, minutos después de las 20:00, el crucero recibió nuevas órdenes.

Para entonces, las alternativas evaluadas por el comandante Bonzo y su plana mayor incluían la entrada a la denominada Zona de Exclusión Total (ZET), contacto táctico con los buques británicos, rechazo de posibles ataques aéreos y soportar posibles ataques de submarinos nucleares en la zona de operaciones.

El 2 de Mayo de 1982, siendo aproximadamente las 4 de la tarde, en momentos en que el Crucero Gral. Belgrano de la Armada Argentina navegaba fuera del área de exclusión de 200 millas que los británicos habían trazado alrededor de las Islas Malvinas y en dirección a las islas de los Estados, o sea, que no iba en dirección a esa zona de exclusión, es alcanzado por unos torpedos que dispara un submarino británico, dispara sin advertencia, dispara sumergido y con una tal precisión e intensidad lleva adelante este ataque, que el Crucero se hunde en menos de una hora. El Crucero llevaba 1093 personas, de las cuales 323 mueren, en ese solo acto.

Es el hecho de mayor gravedad y que produce el mayor número de bajas en un solo acto de toda la guerra.

El Derecho de la Guerra apunta a regular la guerra. Tiende a prevenir la matanza innecesaria y la causa de sufrimientos superfluos, es decir, los daños colaterales que exceden la estricta necesidad militar. Este es el quid del Derecho de la Guerra.

Y en el caso del Crucero “Gral. Belgrano”, no representaba un peligro, pero en el supuesto e hipotético caso que los británicos hubieran pensado que era un peligro, a esa distancia el submarino podría haberlo inutilizado, no había ninguna necesidad de matar a 323 personas.

Se le podría haber roto el timón, o haber roto cualquier otra parte del barco, o disparado con torpedos que lo pusieran fuera de combate, como efectivamente poseía el “Conqueror”.

Fue salvaje y pudieron haber muerto 1.093 soldados argentinos!

El ataque fue llevado a cabo de un modo que hundió el Crucero “Gral. Belgrano” en tan solo una hora.

La forma como se apuntó, la cantidad y calidad de proyectiles que se dispararon, estuvieron destinados a cumplir una orden taxativa de HUNDIR y es por eso que el comandante del “Conqueror” se hizo repetir por tres veces la orden. Sabía lo que debía ejecutar. Un acto por fuera de lo normado en la guerra!… Salvaje por matanza masiva de quien no estaba en combate!

Se tira a matar, y eso no tiene justificación, aun cuando se aceptase la hipótesis de que podía representar un peligro, esa nave en el Atlántico Sur.

Entonces, el no respeto por los principios de necesidad y de proporcionalidad, el que se haya hundido fuera de la zona de exclusión, la sumatoria de una cosa y la otra, es la que  lleva a un tercer señalamiento, que fue, además, una violación de los derechos humanos.

A la luz de una serie de documentos que fueron apareciendo en todos estos años, se llega a pensar que la decisión del hundimiento del Crucero ‘Gral. Belgrano” tuvo propósitos siniestros.

Y se cumplieron. No en vano el comandante del “Conqueror” se hizo repetir por tres veces la orden de hundir, es decir, matar.

A 39 años, honremos a los soldados que quedaron en alta mar.

Queda el consuelo del deber cumplido y ese gesto heroico y de patriotismo pone al desnudo que el padre del Derecho Internacional, no respeta las mismas normas que impulsa, como tampoco las resoluciones de la ONU que claramente reconocen que las Malvinas son argentinas!.