sábado, octubre 16, 2021

Día Nacional del Gaucho

Se celebra cada 6 de diciembre y fue oficializado el 15 de diciembre de 1993 por la sanción de la ley Nº 24303

El Día Nacional del Gaucho se celebra en todo el país cada 6 de diciembre.

Una iniciativa del entonces Diputado Nacional Alberto Albamonte, oriundo de Junín, con la colaboración del Presidente de la Confederación Gaucha Argentina, Juan Jose Güiraldes, dio nacimiento a la ley 24.303. La celebración se oficializó el 15 de diciembre de 1993. ​

La normativa establecía la creación de una Comisión Nacional del Gaucho.

Esta comisión tiene por objeto la promoción de los eventos conducentes a la celebración del Día Nacional del Gaucho, rescatando y difundiendo las manifestaciones culturales gauchescas.

Son cinco los integrantes de la mencionada comisión y ellos son designados por la Secretaría de Cultura, están en el ejercicio de sus cargos dos años con carácter ad-honorem.

En relación a la fecha se busca tener presente al hombre de campo, que lo caracteriza.

Ya sea a través de un jinete a caballo, un hombre rural independiente, y nómade.

Los primeros gauchos aparecieron en la zona del Litoral a principios del siglo XVII y, en las desiertas llanuras pampeanas, había gran cantidad de vacas y caballos salvajes, sin dueños, denominados “cimarrones”.

Así comenzó a configurarse la imagen del gaucho. Se dedicaba a la caza de ganado silvestre para su alimento, posterior extracción de cuero y comercialización.

El gaucho, en su tiempo de ocio, tomaba mate amargo, comía asado a las brasas, empanadas, locro, guisos, pastelitos de membrillo o dulce de batata. Realizaba una típica competencia llamada “corrida de sortija”, un juego que consistía en introducir un puntero en una sortija que cuelga de un aro a tres metros de altura. Este juego gauchesco era a caballo con el jinete parado sobre los estribos, y a toda velocidad, ¡un verdadero espectáculo! El gaucho también dedicaba su tiempo a tocar la guitarra, realizar payadas, y bailar el pericón o el malambo, danzas típicas argentinas.

El gaucho siempre fue distinguido por su vestimenta. Impusieron las denominadas “bombachas de campo”, pantalones amplios para cabalgar, poncho para abrigarse del frío, cinturón de faja de lana y otro cinturón de cuero adornado con monedas, botas altas o alpargatas, camisa con chaleco y pañuelo en el cuello, sombrero o boina, rebenque, y su tradicional “facón”, cuchillo que le servía para defenderse, matar animales, cuerear, cortar leña, realizar artesanías, entre otras cosas.

Si se quisiera hacer una radiografía del gaucho, simplemente hay que leer el Martín Fierro, escrito por José Hernández, un clásico de la literatura gauchesca. También una caracterización similar hace ‘Don Segundo Sobre’ de Ricardo Güiraldes.

Se narran sus experiencias, su estilo de vida, sus costumbres, su lengua, su sabiduría, y códigos de honor.

Si se tuviera que definir al gaucho con tres características serían: orgullo, lealtad, y valentía.

El gaucho era un hombre de palabra y respeto, reconocido por su solidaridad y hacer favores. De ahí se instituyó  la frase “hacer gauchadas”, como símbolo de favor especial, y de cuyo pedido se suele decir, que sí.

Tan fuertes fueron sus rasgos que hoy en día los argentinos siguen manteniendo las costumbres del gaucho de antes.

Se hace a través de su vestimenta típica, sus tradiciones, y costumbres. Entre ellas el asado que se disfruta de distintos cortes de carne vacuna a fuego lento.

Se suman el mate, el juego a la taba, las guitarreadas, el sentido de familia y comidas como  empanadas, el locro, los guisos, los pastelitos de membrillo o dulce de batata.

 

 

 

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