jueves, agosto 5, 2021

Desde hace 204 años la Bandera de Belgrano es oficialmente símbolo patrio

El Congreso de Tucumán lo dispuso el 20 de julio de 1816 para todos los actos oficiales civiles

Doce días después de la Declaración de la Independencia, el Congreso de Tucumán, resolvió con fecha 20 de julio de 1816, que la Bandera creada por Manuel Belgrano, se adopte oficialmente como símbolo patrio.

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Las reseñas de lo que debatían los representantes de las Provincias Unidas en Tucumán, se iban publicando en El Redactor del Congreso. Ese periódico era redactado por el diputado por Buenos Aires fray Cayetano Rodríguez.

De esa manera de daba publicidad a los actos de Gobierno, principio republicano esencial, ya que desde sus lecturas los ciudadanos podían estar informados de los temas que trataban sus representantes reunidos en el ‘Jardín de la República.

En su publicación número 10, del 3 de octubre de 1816, se lee, en referencia a la sesión del 20 de julio de ese año: “El señor diputado Gascón hizo presente que sería muy oportuno que entretanto se publicaba por la prensa el competente número de ejemplares del manifiesto, acta y fórmula del juramento de independencia y que deben esparcirse por todos los pueblos del continente americano, se circulasen por el correo inmediato a los gobiernos y municipalidades de los que se hallan libres del enemigo, incluso el Paraguay y Banda Oriental, copias de acta y fórmula como el sello respectivo. Pidió asimismo que se autorizase por un decreto la bandera menor del país, azul y blanca, que actualmente se usa, sin perjuicio de acordarse después la bandera grande nacional, según la forma de gobierno que se adoptase, cuyo decreto pidió también se circulase. Quedó resuelto por uniforme acuerdo”.

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Esteban Agustín Gascón era un abogado altoperuano de 52 años de edad (los había cumplido el mismo día en que, con sus pares, declaró la independencia argentina). Fue funcionario real en el Alto Perú. Se graduó de la Universidad de Charcas y participó de la Revolución de Chuquisaca, el 25 de mayo de 1809. Fracasada ésta, fue encarcelado por los realistas. Liberado por Juan José Castelli, luego de la batalla de Suipacha, fue designado funcionario, en el Alto Perú, por los revolucionarios. Luego del desastre de Huaqui, se vio obligado a emigrar de su tierra y siguió al derrotado Ejército del Norte.

Luchó luego bajo las órdenes de Manuel Belgrano, en la batalla de Salta, en febrero de 1813, y sintió pronto una gran afinidad hacia el creador de la bandera. Ambos eran contemporáneos, abogados y se habían visto obligados a tomar las armas por las circunstancias apremiantes en que se encontraban. En Salta, Gascón vio flamear la enseña albiceleste, que se alzó, victoriosa, por primera vez, en el campo de batalla.

Esteban Agustín GascónEsteban Agustín Gascón

Es decir, en la sesión del 20 de julio de 1816, Gascón propuso que, hasta tanto se les remitieran las ediciones impresas del Acta de Declaración de la Independencia a todas las provincias desde Buenos Aires, sería conveniente circularizar a todas (incluso a la Banda Oriental y al Paraguay, segregadas de hecho de las Provincias Unidas) copias certificadas de ésta, así como de la Fórmula del Juramento de la Independencia. Aprobada esta moción, el diputado secretario (y abogado altoperuano como él), José Mariano Serrano, se encargó de transcribir el texto de dichos documentos a mano, en varios ejemplares, que luego certificó con su firma y remitió a las distintas provincias.

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Es por eso que hoy varias provincias cuentan en sus archivos históricos con estos preciosos instrumentos, emanados del Congreso de Tucumán, que son verdaderas copias certificadas del Acta de la Declaración de la Independencia Argentina. Estas copias fieles adquirieron un mayor valor y relevancia por haberse extraviado el acta original, en la que los veintinueve diputados estamparon sus firmas.

Declarada la independencia, razonaba Gascón, ya no existía motivo alguno para disimular su expandido uso y el apego en los corazones de los rioplatenses. Correspondía que el mismo cuerpo que había declarado la independencia, a los pocos días hiciera esta reparación histórica a la creación de Belgrano, en presencia del mismo mentor del emblema patrio. Fray Cayetano Rodríguez

Se entendía por “bandera menor” aquella de uso civil, sin contar con las armas de la nación que representaba. En efecto, en esos momentos, el Congreso se encontraba abocado a debatir sobre la forma de gobierno a adoptar.

En consecuencia, se cuidaban muy bien de no colocar escudo alguno en la bandera hasta tanto no se definiera si irían allí las armas de algún monarca, ya que, para entonces, la propuesta que tenía mayor número de adeptos en el Congreso era la de implantar en el Plata una monarquía constitucional, según los consejos que había dado el propio Belgrano días antes, en una reunión secreta del Congreso. Es por eso que Gascón se cuidó de introducirse en un tema encrespado y prefirió que se aprobara en el carácter de “bandera menor del país, azul y blanca, que actualmente se usa, sin perjuicio de acordarse después la bandera grande nacional, según la forma de gobierno que se adoptase”.

El buen tino y los argumentos esbozados por este diputado altoperuano convencieron a todos sus pares, quienes aprobaron su moción por unanimidad (“Quedó resuelto por uniforme acuerdo”, diría El Redactor del Congreso).

Sin embargo, no fue hasta cinco días después que el Congreso efectivizó la moción propuesta por Gascón y aprobó el siguiente decreto, que daba los fundamentos formales a la decisión adoptada el 20 de julio: “Elevadas las Provincias Unidas en Sudamérica al rango de una nación, después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente, y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los ejércitos, buques y fortalezas, en clase de bandera menor, ínterin, decretada al término de las presentes discusiones la forma de gobierno más conveniente al territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la bandera nacional mayor. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. (Firmado): Francisco Narciso de Laprida, diputado presidente. Juan José Paso, diputado secretario”. Sesión del 25 de julio de 1816.

Los argentinos tendríamos que esperar hasta el 25 de enero de 1818 para que el mismo Congreso (que ya sesionaba en Buenos Aires) aprobara la “bandera mayor” o “de Guerra”, con la inclusión del “sol de mayo” en el medio de la franja central blanca de nuestra insignia, que nos distingue hasta hoy entre las demás naciones del globo.

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