domingo, julio 25, 2021

A 256 años del natalicio de Juan José Castelli

Nacido en Buenos Aires el 19 de julio de 1764, fue abogado, político y periodista al que se lo denominó el 'Orador de Mayo'

Juan José Antonio Castelli fue uno de los integrantes de la Primera Junta de Gobierno.

Primo de Manuel Belgrano, había nacido de Buenos Aires el 19 de julio de 1764.

Fue un abogado y funcionario del Virreinato del Río de la Plata.

Participó activamente en el movimiento que desembocó en la Revolución del 25 de mayo, habiendo sido su discurso en el Cabildo Abierto del día 22, tan sobresaliente que se le atribuyó el sobrenombre de «el Orador de Mayo». Fue designado por el Cabildo como vocal de la junta de gobierno del 24 de mayo y de la Primera Junta de gobierno de la actual República Argentina.

Fue también el representante de la Junta en el Ejército Auxiliar del Perú. Tras la derrota en la batalla de Huaqui, el 20 de junio de 1811, fue destituido y se le ordenó regresar a Buenos Aires, donde el llamado Primer Triunvirato le inició un juicio que nunca finalizó, ya que falleció el 12 de octubre de 1812 durante el proceso debido a un cáncer en la lengua, habiendo estado detenido, un tiempo en el Cabildo de Luján.

El cabildo abierto se celebró el 22 de mayo de 1810. En él se discutió si el virrey debía seguir o no en su cargo y en caso negativo quién lo debería reemplazar. El primero en opinar fue el obispo Benito Lué y Riega, quien sostuvo el principio de indivisibilidad que ya había propuesto Cisneros en su autorización a celebrar el cabildo abierto. Según un testigo, que escribió el 25 de mayo, sus palabras fueron: “aunque hubiera quedado un solo vocal de la Junta Central y arribase a nuestras playas, lo deberíamos recibir como a la soberanía [Fernando VII]”. Sin embargo, en su voto, reconoció la ya probable inexistencia de la Junta Central, por lo que propuso la continuidad del virrey “sin más novedad que la ser asociado [en sus funciones] […] con el “señor regente y [el] señor oidor de la Real Audiencia don Manuel Velazco”.

​Castelli tomó la palabra para responderle al obispo y basó su argumentación en la doctrina de la retroversión de la soberanía de los pueblos e Insistía con la idea de que, a falta de una autoridad legítima, la soberanía regresaba al pueblo y este debía gobernarse a sí mismo.

Más adelante se impuso la idea de destituir al virrey, pero como Buenos Aires no tenía autoridad para decidir unilateralmente la nueva forma de gobierno, se elegiría a un gobierno provisorio, en tanto se solicitaban diputados a las demás ciudades para tomar la decisión definitiva.

Sin embargo, hubo diferencias sobre quién debía ejercer ese gobierno provisorio: algunos sostenían que debía hacerlo el cabildo, y otros que debía elegirse una junta de gobierno. En su voto, Castelli se plegó a la propuesta de Saavedra añadiendo una moción, que al momento de emitir su voto, tenía ya 38 adherentes y tendría más al finalizar el escrutinio: “con calidad de tener voto decisivo durante el gobierno, en el Excelentísimo Cabildo, el señor Sindico”.

Al final agregó que “la elección de los Vocales de la Corporación o Junta se haga por el pueblo junto, en Cabildo General, sin demora”. Esta última propuesta, que excluía al Cabildo en la elección de los miembros de la Junta, no tuvo ninguna adhesión.

Terminado el recuento de votos el día 23, el resultado fue que “a pluralidad con exceso” el virrey debía cesar en el cargo y, provisionalmente, asumir el cabildo en su calidad de Cabildo Gobernador.

También por mayoría, y para darle más ejecutividad al Cabildo, se había otorgado al Síndico Procurador General la capacidad de tener “voto decisivo” o sea, poder desempatar en caso necesario en las votaciones de los diez integrantes del Cabildo.

También por mayoría quedó establecido que esa institución “en la medida que estime conveniente”, nombraría los integrantes de la Junta provisoria que gobernaría hasta tanto los diputados de las provincias interiores se reunieran y determinaran la forma de gobierno definitiva.

En el oficio dirigido a Cisneros donde se comunicaba el cese de sus funciones, etc. el Cabildo proponía que, para “conciliar el respeto de la autoridad con la tranquilidad pública”, había deliberado, como único medio, su nombramiento en dicha Junta provisoria acompañado de consocios. Cisneros respondió que aceptaba la propuesta o se allanaba a no tener participación alguna pero que consideraba, recordando lo ocurrido el día en que se reunió con los militares, que debía consultarse a estos porque la propuesta del Cabildo no le “parecía conforme con los deseos del pueblo”. Los militares fueron convocados y tomaron conocimiento de todo lo anterior y dijeron que el “pueblo” se aquietaría publicando la cesación del virrey. El cabildo emitió entonces el bando del día 23.

De esta manera, el día 24, el cabildo determinó quienes serían los consocios o vocales que acompañarían a Cisneros en su calidad de vocal presidente.

La elección seguía la idea de distribución corporativa enunciada en el voto del doctor Bernardo de la Colina: un representante del estado militar (Saavedra), otro del judicial (Castelli), otro del clero (Juan Nepomuceno Solá) y otro del comercio (José Santos de Inchaurregui).

El Cabildo convocó por segunda vez a los militares (entre los cuales estaba Saavedra) quienes dieron su aprobación. Los elegidos fueron citados a las tres de la tarde. A la “hora señalada” juraron ante Dios y Fernando VII. El Cabildo dispuso que se comunicara el suceso en seis bandos manuscritos que fueron colocados al anochecer en los lugares acostumbrados.

El grueso de los criollos rechazó el proyecto: no aceptaban que Cisneros permaneciera en el poder ni siquiera bajo otro título; desconfiaban de las intenciones de Saavedra y estimaban que Castelli, solo en la junta, poco y nada podría lograr.

Castelli y Saavedra juraron su incorporación a la junta pero renunciaron ese mismo día, y la Junta organizada por Leyva no llegó a gobernar.

Mariano Moreno compartía varios puntos de vista con Castelli.

Esa misma noche los dirigentes criollos ―entre los que se encontraban Domingo French, Feliciano Antonio Chiclana y Eustoquio Díaz Vélez― se reunieron en la casa de Rodríguez Peña, mientras que French, Beruti, Donado y Aparicio ocuparon con gente armada la plaza y sus accesos. Lezica informó finalmente a Cisneros que había dejado de mandar.

En su lugar asumió una nueva Junta presidida por Cornelio Saavedra e integrada por representantes de las distintas extracciones de la política local

 

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