Alberto de Agostini, el escalador de boina y sotana

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Fotógrafo, cartógrafo e incansable explorador, el padre salesiano Alberto De Agostini recorrió parte de la Patagonia y dejó un inmenso legado.
Alberto María de Agostini había nacido el 2 de noviembre de 1883 en Tollone, un pequeño poblado de la región Piamontesa, norte de Italia, al pie de los Alpes.
Ingresó a la Orden Salesiana en 1909, a los 26 años recalaría en Punta Arenas donde se especializa en el oficio de escalador y en el arte de la fotografía.
Con otros sacerdotes, entre los que estaba Monseñor Fagnano, protegió las comunidades nativas: Yàmanas, Onas, Selknam y Alacalufes que era esclavizados por los terratenientes europeos.
Fue un apasionado explorador y alpinista, un gran fotógrafo, documentalista, geógrafo y antropólogo, que dedicó su vida a la investigación de sitios recónditos de una región ya de por sí recóndita.
Recorrió como pocos Tierra del Fuego, las Tierras Magallánicas, desde la cordillera Darwin a los Grupos de Balmaceda y el Paine, cerca de Puerto Natales.
    Cincuenta años pasó transitando los senderos de una Patagonia ultra indómita, descubrió fiordos, montañas y zonas inhóspitas de Tierra del Fuego,
bautizo carros y glaciares. Dejó una veintena de libros, crónicas de varias en revistas de Italia, Argentina y Chile. Y una película “Tierras Magallánicas”.
Siempre acompañado de gauchos y baquianos, escalaba con sotana y su boina negra.
Entre 1913 y 1914 hizo expediciones en Ushuaia, ascendió el Monte Olivia, logró hacer cumbre en Belvedere. entre 1916 y 1917 emprendió viaje a un territorio desconocido, la cuenca del Paine y Sierra de los Baguales. En 1930 anduvo por los fiordos Mayo y Spegazzini.
El cura escribió ” Son las primeras miradas humanas que contemplan estas soledades de hielo entre arrebatos de alegría y atónito recogimiento”.
Entre 1932 y 1935 fue al Cerro Fitz Roy, provincia de Santa Cruz. En 1937 llegó a Lago San Martín donde escaló el Monte Milanesio, avistando los glaciares O’Higgins y Chico.
A los sesenta años, alcanzó su cima como alpinista: escaló San Lorenzo en el límite de Argentina y Chile -3706 metros-.
En Argentina, donde su trabajo ha sido poco difundido, se realizó una muestra con sus fotografías en el Centro Cultural Borges en el año 2005.
Fue pionero en la toma de fotografías aéreas, que han sido de gran importancia para el levantamiento cartográfico, sus películas son un legado de valor incalculable, puesto que son los primeros y únicos registros cinematográficos de los pueblos magallánicos, sus imágenes hicieron conocida la Patagonia en todo el mundo.
 El padre De Agostini es un ejemplo de tradición y modernidad unidos en un solo ser, lo inundaba un espíritu de pionero, un ansia de conocimiento y una necesidad casi fisiológica de espacio innominado.
Durante 1937 este cura aventurero sobrevoló parte de la cordillera en un mono plano, el “Saturno”, en un vuelo que duró cuatro horas.
En su honor la cumbre más alta -2850 mts- de Torres de Paine, se llama Alberto María De Agostini, además, en Tierra del Fuego un Parque Nacional con una superficie de 14600 km cuadrados también lleva su nombre. Un monumento ubicado en la Av. Costanera y Ladrillos, en la ciudad de Puerto Willians, Chile, fue inaugurado en el 2011, una bella escultura de roca y concreto, representándolo junto a un aborigen de Tierra del fuego.
Existe un interesante libro que narra la historia de este aventurero fuera de lo común, cuyo autor, Germán Sopeña, tituló “Monseñor Patagonia”.
El padre De Agostini murió el 25 de diciembre de 1960 en la Casa Matriz de los Salesianos en Turín dejando este legado: “¿Quieren ver a Dios, saber de su misterio infinito?, miren la naturaleza, la geografía, las cumbres nevadas, allí está todo”
Para Cadena Nueve, Miguel Angel Banegas Rojas
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