Un príncipe británico con amante argentino

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El príncipe George, duque de Kent, fue miembro de la familia real británica, cuarto hijo de Jorge V del Reino  Unido y de la princesa Marina, duquesa de Kent.
Inteligente, dinámico, atractivo y de una rica formación intelectual que asombraba para la época y juventud, había nacido el 20 de diciembre de 1902.
Académicamente brillante, a los 13 años fue enviado a la Universidad Naval para una carrera en la Royal Navy,.0 al tiempo que ocupó puestos en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, como buen piloto se incorporo ala Armada Británica con el rango de Contralmirante.
El 12 de octubre de 1934 fue nombrado duque de Kent, conde de St. Andrews y barón Dominpatrick.
George era según Warwick “el miembro mas interesante, inteligente y culto de su generación”, pero tenia un gusto “peligroso” por la aventura.
Como era de esperar, dada su afición por la vida nocturna y el entorno artístico, junto a su hermano, el príncipe de Gales, era un vestidor puntiagudo.
Conocido como el “prìncipe de la fiesta”, disfrutaba de las relaciones tanto con mujeres como con hombres. vivió una vida en total contraste con la realeza. Aparentemente le gustaba disfrutar del dúo sexo y drogas. Famoso su trío:  George, Jorge Ferrara, hijo de un diplomático argentino, y Kiki Preston, conocida como “la niña con la jeringa de plata”. Era un ‘ménage à trois’ (“hogar de tres). Poliamor o arreglo doméstico donde las tres personas compartían relaciones románticas o sexuales entre ellas.
Por entonces se dijo que el duque de Kent tuvo un hijo con Kiki Preston, cuyo real nombre era Alice Gwynne, americana muy conocida en la alta sociedad, cuyo amor compartió, como se dijo, con el hijo bisexual del embajador de Argentina en el Reino Unido.
Se sabia ampliamente que George tenia una guía de asuntos con ambos sexos, y supuestamente fascinado -con una estrella de cabaret afroamericana, Florence  Mill.
Entre sus numerosos amantes se conocen a la estrella musical inglesa Jessie Mathews, la heredera bancaria Poppy Baring, la duquesa de Argyl y la novelista Barbara Cartland, quien fuese la madrastra de la princesa Diana.
Hubo rumores de una aventura a los 19 años con el actor Noel Coward, con quien termino preso por supuesta prostitución, cosa que la Casa Real se encargo de ocultar. En esos años se insistió con frecuencia que George se entretuvo con su primo lejano, el príncipe de Prusia, Louis Ferdinand y mas tarde con el espía soviético Antony Blunt.
 En 1931, año del golpe de Estado que llevo a Uriburu al poder, George Kent llegó a la Argentina en supuesto viaje diplomático.
Pero su visita causo conmoción no por su presencia diplomática, sino por que venia a disfrutar de los placeres de un viejo amor, el nieto del presidente José Evaristo Uriburu, hijo del Embajador en Londres, quien lo había conocido en un ágape en la capital británica.
Para aquellos años la homosexualidad no solo era un pecado sino que en ámbitos castrenses era un delito; tengamos en cuenta que en Inglaterra hasta 1960 la homosexualidad era penado con la castración química,  y delito en Escocia hasta 1981 y en Irlanda del Norte hasta 1982.
Aborrecido por la religión, perseguido por la policía, condenado por su propia familia y tratado como enfermo por la medicina, George siguió adelante con su vida escandalosa.
Enterada la familia argentina de estos amores furtivos prohibió al joven Uriburu estas “relaciones bilaterales” y sus viajes a Inglaterra.
En su estada en Argentina, recorrió algunas estancias bonaerenses. Entre ellas estuvo en La Corona, ubicada en cercanías de Facundo Quiroga. Tiempo atrás, su hermano, Príncipe de Gales había estado en Huetel.
Esta visita fue recordada por otro escándalo. El huésped fue objeto del robo de valiosas joyas por parte, se dijo, de un “aristócrata argentino” desatando un conflicto internacional que fue superado con la recuperación de las mismas.
Se decía que el autor de semejante bochorno habría sido un personaje perteneciente a una de las más distinguidas familias de Buenos Aires. Con insistencia se señalaba que había sido un joven quien sustrajo sus alhajas, acaso, como cobro de sus favores y servicios sexuales.
Su azarosa vida inspiró películas y documentales; según parece, fue un insaciable fauno que no hacía distingo en cuanto a relaciones sexuales; también se destacó por sus escandalosas amistades y sus adicciones.
George posteriormente se casó el 29 de noviembre de 1934 en la Abadía de Westminster. La novia era hija del Príncipe Nicolás de Grecia y Dinamarca. Con Marina, princesa de Grecia y Dinamarca, tuvo tres hijos y formaron una pareja que deslumbro a la sociedad de Londres. Fue el último matrimonio entre el hijo de un soberano británico y un miembro de una casa real extranjera hasta la fecha.
El 25 de agosto de 1942, meses antes de cumplir 40 años, el duque de Kent se estrello en su nave en el norte de Escocia cuando se dirigía a Islandia. La conspiración sobrevoló a este trágico accidente. Sostuvieron que el duque estaba en los controles.
Algunos sugirieron que la inteligencia británica, por orden del Primer Ministro Churchill fue quien habría causado el accidente.
Dentro y fuera del Palacio Real, se lo sigue recordando.
Para Cadena Nueve, Miguel A. Banegas Rojas