viernes, enero 28, 2022

Crece la ludopatía en toda la provincia

Ludopatia

Una familia de un pueblo del distrito de Nueve de Julio viajó a Mar del Plata a pasar sus vacaciones. En el grupo iban primos, ya que todos eran adolescentes de entre 15 y 18 año. Paraban en la casa de la abuela. Amplia, cómoda, confortable y a pocas cuadras del mar.

A poco de arribar, habían viajado de madrugada, los jóvenes marcharon a la playa. Uno de ellos no fue y pensaron que se queda a dormir. Típico de la edad, pensaron. Al regresar, pasada la media tarde, de la casa faltaban todos los cuadros. Las paredes habían quedado ‘peladas’.

En realidad el ‘pelado’ fue el joven ‘dormilón’ de 17 años que se había ido al casino. Tras perder los recursos de sus vacaciones se llevó los cuadros y vendió en la entrada al casino marplatense para seguir con las apuestas. Tenía que ‘recuperar’ el dinero y los cuadros. Escándalo de familia!.

Esta y otras historias se repiten a diario entre jugadores compulsivos y de todas las edades. Apuestan hasta quedar sin nada y, préstamos mediante, vuelven a jugar para recuperar lo perdido, y todo se convierte en una espiral que no parece tener fin. No es un tema se sexo. Una abogada perdió la casa familiar y le costó el divorcio. Ahora vive en el departamento que puso a nombre de su hija y como bien de familia, pero no puede salir del círculo vicioso. Buscó una protección de su techo para no repetir la historia…pero sigue jugando.

La provincia de Buenos Aires tiene en marcha una campaña para atender esta adicción. Se proyecta extenderla en territorio.  Casi el 70% de quien busca iniciar un tratamiento es el propio jugador. Más de 1800 ya pidieron en la Provincia que no los dejen ingresar a las salas de juego. De hecho, el obispo de Nueve de Julio sabe que cuando se hagan los centros barriales, la droga no es solo lo que se atenderá. Serán las adicciones. La ludopatía está incluida/ 3

El programa específico atiende a más de 600 jugadores compulsivos por año. Y mientras los expertos en adicciones aseguran que los casos aumentan porque creció la cantidad de salas de juegos y hay ofertas de apuestas en Internet, las autoridades del programa bonaerense confirman que más de 1800 personas ya pidieron que nos las dejen entrar más a los bingos o casinos y, además, que el número de jugadores que llaman para consultar por su adicción o pedir un tratamiento aumentó en los últimos dos años.

En las salas de juego se apuesta sin controles ni horarios, atraen a mucha gente que sin ese estímulo no se habría interesado por el juego: jubilados, amas de casa, chicos muy jóvenes y desocupados. Los hay en todos los distrito, muchos de ellos de dudosa procedencia o clandestinos.

Según los datos oficiales, entre los jugadores la mayor adicción está referida a las máquinas tragamonedas con el 64% de los casos, seguida de lejos por la ruleta electrónica con el 13,5% y, más atrás, con el 8,1%, la ruleta común.

El desafío es realizar un trabajo interdisciplinario y en equipo, debido a la complejidad de la problemática ya que se debe pensar en dispositivos efectivos de acuerdo a la singularidad del caso y a los diferentes momentos que el paciente transita en su proceso de habilitación: individuales, grupales, familiares. Este trabajo se viene realizando en los diez centros de atención gratuita con los que cuenta el programa.

Los expertos afirman que los ludópatas no juegan para divertirse, ni siquiera para ganar. Juegan para jugar. Y aunque suene paradójico, juegan para perder: pierden plata, pero también tiempo y la confianza de sus seres queridos. Estas pérdidas reafirman su sentimiento de culpabilidad, que luego tratan de aliviar con una nueva apuesta.

Hoy varios municipios se están animando y comenzar a considerar en la gama de asistencia en adiciones, la del juego. Se animan a sabiendas que pueden ser criticados ya que hay salas de juego en sus jurisdicciones, pero saben que tienen que atender a al vecino por encima de las apuestas.

Hombres que lo perdieron todo. Mujeres que no pueden dejar de ir cada noche a la sala de bingo y apostar y apostar como si en aquellos se les fuera la vida. Cada vez son más los pedidos de ayuda que pueblan la línea del Programa bonaerense, donde todos los meses se recibe un promedio de cien llamadas de hombres y mujeres que buscan una solución a su adicción compulsiva al juego.

En la provincia llegan a tratamiento un abanico de pacientes que va desde los 18 hasta los 80 años, pero son los cuarentones la franja más vulnerable a la ludopatía. Los más jóvenes, se apunta, son los que se vuelven adictos mediante Internet, un factor que preocupa cada vez más a los especialistas.

Un trabajo reciente presentado por la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar), de hecho, asegura que cerca de la cuarta parte de los que juegan online pueden desarrollar un uso patológico y alerta, a la vez, sobre la incidencia de estos juegos entre los más jóvenes. “Estamos detectando que el segundo problema es el juego online y cada vez estamos viendo a más jóvenes de 20 años que llegan a las asociaciones en busca de tratamiento”, apunta Máximo Guitérrez, titular de Fejar y uno de los responsables del estudio.

Para quienes estudian el tema, la proliferación de bingos y casinos y el fácil acceso a los juegos online, donde se apuesta sin controles ni horarios, atraen a mucha gente que sin ese estímulo no se habría interesado por el juego: jubilados, amas de casa, chicos muy jóvenes y desocupados que encuentran en una máquina tragamonedas una manera de matar el tiempo y, por qué no, evadirse de otras frustraciones y problemas.

La ludopatía ha sido definida como un impulso de carácter irreprimible que se concentra en el juego de apuestas. Se manifiesta aunque exista conocimiento de los perjuicios que origina y es más fuerte que el deseo de inhibirlo. Por lo tanto, se trata de una perturbación en la capacidad de control del sujeto que tiene semejanza con las adicciones, si bien en este caso no hay ingestión de sustancias

En 1992, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su clasificación internacional de Enfermedades, reconoció la Ludopatía o “Juego compulsivo” como un trastorno. El Manual Diagnóstico y Estadístico (DSMIV) de la Asociación Americana de Psiquiatras (APA) lo clasifica como un trastorno del control de los impulsos y define como el comportamiento de juego des-adaptativo, recurrente y persistente que afecta la vida personal, familiar o laboral. Según se explica, el adicto al juego desarrolla una incontrolable necesidad de desafiar al azar y experimentar a la vez la adrenalina que le brinda la posibilidad de perderlo todo. Se trata de una patología que afecta a quienes son vulnerables y tienen la creencia de que le pueden ganar al azar. Los estudios sobre el tema indican que entre el 1 y el 2% de la población está predispuesta a sufrir este trastorno.

Nueve de Julio no es una ciudad ajena a esta problemática.

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