Es el Día de la Masonería en la Argentina

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Se recuerda la fundación de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones

freimaurer_initiationLa masonería es una sociedad filantrópica, filosófica y progresista, cuyos objetivos son  la exaltación y el perfeccionamiento de las más elevadas virtudes humanas. Siempre se ha señalado que se trata de una sociedad secreta de ámbito internacional y estructura jerárquica basada en la fraternidad entre sus miembros.

Es filantrópica porque practica el altruismo, desea el bienestar de todos los seres humanos y no está inspirada en la búsqueda de lucros personales de ninguna clase. Sus esfuerzos y sus recursos están dedicados al progreso y felicidad de la especie humana, sin distinción de nacionalidad, razas, sexo ni religión, para lo cual tiende a la elevación de los espíritus y a la tranquilidad de las conciencias.

Es Filosófica porque orienta al hombre hacia la investigación racional de las leyes de la Naturaleza.

Y es progresista porque enseña y practica la solidaridad humana y la absoluta libertad de conciencia. La Masonería tiene por objeto la búsqueda de la verdad, desechando el fanatismo.

En la Masonería caben todos los hombres libres y honrados y de buenas costumbres sin distinción de razas, religión, ideas políticas y sociales, profesiones, categorías y posición en el mundo ante la vida.

En argentina, el fundador en 1857, un 11 de diciembre,  de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones fue José Roque Pérez,  destacado hombre público que había nacido en Córdoba el 15 de agosto de 1815 y falleció por la fiebre amarilla durante la epidemia de 1871.

Se graduó en Derecho en 1836, y se desempeñó como Defensor de Pobres en lo Civil y Censor en la Academia de Jurisprudencia hasta que Juan Manuel de Rosas dispuso su traslado al servicio de las armas bajo acusación de contar con vinculaciones políticas incompatibles con el gobierno.

El Ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Arana, lo designó entonces oficial de ese ministerio. Después de Caseros, pasó a ocupar el cargo de Censor 1° de la Academia, ascendido de inmediato a Oficial Mayor.

En 1852, Vicente Fidel López  lo nombró Canciller, pero como simpatizante de Urquiza se exilió en Montevideo durante un mes.

El doctor José Roque Pérez se especializó en Derecho Penal. Fue Juez de primera instancia en lo criminal, profesor de Derecho Natural y de Gentes (UBA) y redactor  de un Código Penal para esos años.

El 11 de diciembre de 1857 fundó la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones con la unión de las logias de Buenos Aires y del Interior, fue elegido Gran Maestre en dos oportunidades (1857/61, y 1864/67). Más tarde, también fundó el Supremo Consejo del Grado 33° para la República Argentina del que fue su primer Gran Comendador.

En el ámbito público, José Roque Pérez fue convencional a la Asamblea Constituyente para reformar la Constitución (1860); seis años después integró el Consejo de Instrucción Pública. Fue también director del Banco de la Provincia de Buenos Aires, presidente de la Municipalidad de Buenos Aires y en 1870 asumió la dirección de la Academia de Jurisprudencia.

En 1871 se desató una epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires. Numerosos habitantes se trasladaron hacia el norte de la ciudad, pero Roque Pérez decidió quedarse en el sur para colaborar con las personas de menores recursos imposibilitadas de mudarse a lugares de riesgo más acotado. Fue electo presidente de la Comisión Popular encargada de  ayudar a la normalización de la situación.

Falleció el 26 de marzo de 1871 contagiado de  fiebre amarilla.

Este abogado fue iniciado masón en la Logia Unión del Plata número 1 (1856) de la que fue su Venerable Maestro (Presidente) al año siguiente. En Paraguay organizó la Logia Unión Paraguaya número 30 (1869).

La Masonería Argentina recuerda a su fundador, primer Gran Maestre y primer Gran Comendador, el hermano que abrió en nuestro país el camino institucional de la construcción social y personal a través de los ideales filosóficos que se habían instalado en el mundo a comienzos del siglo XVIII.

José Roque Pérez fue un hombre de bien que descolló por sus méritos intelectuales y capacidad de entrega a sus semejantes sin dogmatismos ni fanatismos.

El Código Moral Masónico quiere a todos los hombres como si fueran tus propios hermanos.

Y establece que se estime a los buenos, que se ame a los débiles, que se huye de los malos, y que no se odie a nadie.

No adules a tu hermano, porque es una traición; si tu hermano te adula, teme que te corrompa.

Escucha siempre la voz de tu conciencia.

Evita las querellas, prevé los insultos, procura que la razón quede siempre de tu lado.

No seas ligero en airarte, porque la ira reposa en el seno del necio.

El corazón de los sabios está donde se practica la virtud, y el corazón de los necios, donde se festeja la vanidad.

Si tienes un hijo, regocíjate; pero tiembla del depósito que se te confía. Haz que hasta los diez años te admire, hasta los veinte te ame y hasta la muerte te respete. Hasta los diez años sé su maestro, hasta los veinte su padre y hasta la muerte su amigo. Piensa en darle buenos principios antes que bellas maneras; que te deba rectitud esclarecida y no frívola elegancia. Haz un hombre honesto, antes que un hombre hábil.

Lee y aprovecha, ve e imita, reflexiona y trabaja, ocúpate siempre en el bien de tus hermanos y trabajarás para ti mismo.

Sé entre los profanos libre sin licencia, grande sin orgullo, humilde sin bajeza; y entre los hermanos, firme sin ser tenaz, severo sin ser inflexible y sumiso sin ser servil.

Habla moderadamente con los grandes, prudentemente con tus iguales, sinceramente con tus amigos, dulcemente con los pequeños y eternamente con los pobres.

Justo y valeroso defenderás al oprimido, protegerás la inocencia, sin reparar en nada de los servicios que prestares.

Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, no atenderás más que al mérito personal, sean cuales fueren el rango, el estado y la fortuna.