lunes, enero 24, 2022

A 33 años de democracia la transparencia es la mayor deuda de la clase política

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Se cumplen 33 años de aquel suceso histórico del 30 de octubre de 1983. La victoria electoral de Raúl Alfonsín ponía en marcha un proceso que no se ha interrumpido desde entonces.

Que la voluntad popular en las urnas se exprese libremente es el denominador que no tiene retorno.

Varios aspectos han caracterizado, negativamente las más de tres décadas. La inseguridad, los vaivenes en la economía, la ausencia de políticas de Estado, de tal manera que una obra que se inicia sea continuada hasta su fin por los sucesores de quien la impulsó, el pleno ejercicio de la independencia de Poderes, sobre manera el judicial y la transparencia de los actos de gobernabilidad.

Este último es la mayor deuda al pueblo o gobernados desde aquel 1983. También conlleva el cumplimiento de las normas.

Hace casi un año, Mauricio Macri ha iniciado una nueva etapa en la vida democrática Argentina. En todos estos meses se intenta recomponer la economía, se lucha contra la inseguridad y el narcotráfico, se tratan de sincerar algunos indicadores, con mediadas que pueden o no, ser cuestionadas, pero que cumple con su lema de campaña: cambiemos ya que todos juntos podemos.

Este Presidente si bien alienta como vientos que rotan la necesidad de trasluz de las acciones de su gobierno, tampoco es claro ejemplo de limpidez sobretodo  en los estamentos de Estados Municipales. Intereses que desde la distancia no alcanzan a comprenderse, sacan y ponen en los Tribunales nacionales y provinciales, los nombres de antecesores para que rindan cuenta en la justicia sus conductas impropias de ejemplo cívico.  Sin embargo, en el ‘pago chico’ no se conocen esas decisiones con fuste para que un magistrado ponga en su lugar, o habladurías que inindan a una sociedad o verdaderos hechos no transparentes en lo más alto, por la dignidad o castigo del sospechado. Si ello no se hace, esos que llevan el mote de desconfianza no se podrán levantar socialmente, con facilidad. Una de dos, o estuvo fuera de la ley o estuvo dentro. La incertidumbre no es buena consejera para quien lo vive, su familia, amigos, conocidos, pero por sobre todo, la institucionalidad y su fortaleza.

Con actos trasparentes en todos los estamentos se podrá comenzar a construir políticas seguras en la proyección que se indique ya que se sabrá de antemano que nadie desviará el camino correcto elegido y eso además consolidará de acopo los cambios que el común de los vecinos quiere que se afiancen para bien de todos.

Como la columna vertebral del ser humano, la transparencia permitirá que se articule con solvencia cualquier parte de ese cuerpo, en este caso el social, dando posibilidades a enmiendas rápidas cuando haya que corregir desbordes.

La necesidad de sacar lo opaca de las acciones oficiales es esencial para avanzar en los procesos de desarrollo y crecimiento. Además, se trasladará al resto de los actores de la comunidad en todos sus órdenes, y eso permitirá reconstituir en el tejido social la buena fe esencial de todo comportamiento humano.

Un material presenta transparencia cuando deja pasar fácilmente la luz. Esa claridad fortalecerá la conducta de políticos, jueces, fiscales, policías, y todo aquel que tenga una representación o cargo en los estamentos del Estado, ya sea, nacional, provincial o comunal.

Que la transparencia comience a internalizarse para hacerse carne como roca sólida para que con la democracia se cure, se coma y se eduque con solidez hacia una nación que lo tiene todo en potencia, y es hora que la ponga a andar y hacerla explotar en el rumbo correcto deseado.

En la historia de la humanidad el 33 ha marcado a fuego cambios trascendentes. Que para esta sociedad no sea solo un número. Se convierta en el símbolo de la innovación real!.

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