jueves, mayo 26, 2022
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No a la Pirotecnia

Hoy fui convocada para debatir acerca del uso de la pirotecnia en las fiestas. Esto nos lleva a un debate aún más amplio que es la prohibición o no, por parte del Estado de la misma. Pensaba en el debate mismo ¿de donde debería partir esta prohibición? ¿Será el Estado quien deba prohibir aquello que resulta obvio, el daño? ¿Es necesario convocar a la concientización social sobre lo molesto que resultan algunos ruidos?

Me encuentro con que la respuesta a algunas de estas preguntas es SI. Pero la prohibición no tiene sentido sino se la internaliza, reconociendo que el Estado no es el presidente de turno, ni el Gobernador ni tampoco el Intendente; va a parecer una frase hecha (lo es), el Estado somos todos  y cada uno de nosotros; serán diferentes las responsabilidades que tenemos según los lugares que ocupemos.

Si no bastaron los daños físicos ocasionados por la pirotecnia, si ya se sanaron esas heridas y solo queda el recuerdo de esa fiesta que termino mal, hoy se convoca a pensar y mirar que le pasa al otro con  esos ruidos que uno escogió para “divertirse”.

Es aquí donde el debate se abrió a la pregunta ¿Cuál es el daño que le hacemos a otros con esta manera de “divertirnos”? Reducimos el interrogante a los animales y a todos aquellos niños que son diagnosticados de TEA (Trastorno del Espectro Autista).

Estos últimos sufren y padecen esta particular forma de “divertirse”; la hipersensibilidad que presentan los niños puede manifestarse a través de los diferentes órganos de los sentidos, como son los oídos, el tacto, el gusto, la vista y en menor medida el olfato. Frecuentemente suelen ser mas afectados los oídos y el tacto, lo que no quiere decir que los demás no se encuentren afectados. Cada niño con diagnostico de TEA es tan singular como cada niño que no posea dicho diagnóstico.

El ruido para ellos es intrusivo, aterrador, desorientador; tanto como si realmente les estuviera “explotando” a ellos la cabeza, como si dicho ruido se introdujera dentro de cada uno de ellos. Estos efectos son producto de su psiquismo, en cual no hay bordes que separen el adentro del afuera. Estos niño no cuentan con el recurso de poder realizar un análisis previo a esta situación como tal vez podemos hacerlo los adultos, saber que es un ruido que viene de afuera, no podría dañarnos si nos mantenemos alejados, etc.

*Licenciada en Psicología -M.P: 5205

 

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