Repudian el aval del Intendente a una carroza en los Corsos de Patricios que agravia a la Presidenta.

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Varios vecinos hicieron llegar su indignación y el Justicialismo elabora un documento

Un carroza que circula por la Avda. principal de Patricios las noche del Corso, originó indignación y rechazo de vecinos al mostrar en la misma una sátira al fallecido ex –Presidente Néstor Kirchner y a la actual mandataria Cristina Fernández. Las representaciones incluyen la leyenda “Cristina Presidiaria”.

Vecinos que asistieron a “La capital de los Corsos” lejos de tomar la representación con humor, entendieron que se estaba agraviando a lo institucional. Se invocaba a un hombre que ya no vive y fue Presidente por mandato popular y a su vez con la leyenda se trata a la Jefa de Estado de “presa”.

Es de hacer notar que “presidiario/a” significa lisa y llanamente “persona que cumple su condena en prisión”. Cristina Fernández, no cumple condena – no la tiene – y está en pleno ejercicio del mandato que le instituyó el pueblo, agregó uno de los asistentes molestos por lo que vió. A su vez, la palabra presidiaria tiene en lo social un alto sentido descalificante ya que se está ante el peor de los delincuentes.

Por su parte, el Justicialismo está analizando la forma que hará su rechazo y repudio generalizado máxime cuando no solo cuenta con el aval de la administración Battistella – los Corsos de Patricios tienen el patrocinio de la Municipalidad de 9 de Julio – sino que además, la foto fue difundida por la Dirección de Prensa de esa comuna.

“Se pasó de la raya” acotó un vocero del vice gobernador Gabriel Mariotto a Cadena Nueve no descartándose un planteo del Presidente del Senado bonaerense.

El humor político es parte de las expresiones populares alentando o señalando a un dirigente. Los medios de comunicación saben los límites para hacer reír y que la sátira no haga caer a la prensa en figura penal condenatoria. Cuando lo popular tiene el aval y respaldo económico del dinero público de una determinada administración, se rompe el sentido del humo y se cae en la quebradura institucional la que deben hacer cumplir los funcionarios en el ejercicio de sus cargos.