Olavarría vive un nuevo caso de violencia de género

Un nuevo femicidio ocurrió en la ciudad de Olavarría. Ayer,una mujer fue asesinada por su ex pareja frente a su hija y el hijo de ambos, víctimas de la misma violencia que los deja huérfanos. Tamara Bravo, como se llamaba, había realizado varias denuncias y el asesino contaba con una orden de restricción. No se podía acercar a ella.

Desde 2002, se cuentan 7 mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas en Olavarría:

Karina Mairiani (13/10/2002); Olga Beatriz Yapour (05/03/2004); Dana Pecci (19/11/2007); Valeria Soledad Cazola (12/06/2008); María Aurora Rodríguez (05/03/2011); Nelly Luciana Garisoain Videla viuda de Patané (17/01/2012); Tamara Bravo (10/12/2012).

Además, en 2010 fue asesinada Mairel Mora. Una dominicana de 30 años que hacía 15 días que había llegado a la ciudad. Se encontraba en situación de prostitución. Fue asesinada a golpes y luego prendida fuego en una construcción. También  el caso impune emblemático de la localidad,  el asesinato de Mara (Esteban Navarro), es resultado de la violencia machista que margina y abusa. Y  la desaparición y asesinato de Andrea Trinchero, quien también ejercía la prostitución. Doblemente víctimas de la desigualdad social y del machismo, no es casual su condición de género.

A todo esto, desde el Programa Permanente de Estudios de la Mujer, de UNICEN se hace hincapié en se debe tener conciencia de lo que significa la violencia de género y se impulsan las denuncias a los fines de evitar situaciones extremas.

En Olavarría existe y se difunde un circuito de atención a la víctima de violencia familiar y de género que funciona correctamente y, sin embargo, no es suficiente.  En el código penal el femicidio será un agravante en una pena por homicidio y cada vez más estamos entendiendo que no basta con que existan “políticas para las mujeres”; sino que la perspectiva de género tiene que ser una política institucional. Sin embargo, ayer hubo una nueva muerte por violencia machista.

Porque a  las mujeres sí nos matan sistemáticamente por ser mujeres. Más de 200 femicidios por año dan cuenta de ello. Sí nos salen a matar y también nos matan en casa; porque las prostitutas, las madres, las esposas, las novias, las ex tenemos algo en común: somos propiedad de alguien más; alguien más cree que tiene derecho sobre nuestros cuerpos, nuestras vidas y nuestras muertes.

Cómo hacemos visible esta forma de violencia es muy importante. Desde las coberturas mediáticas, generalmente, se construye la noticia desde lo negativo, focalizando en la brutalidad de un caso particular, sin dar cuenta de la violencia como un problema estructural. Esto genera miedo e inseguridad a las mujeres que están pasando por la misma situación. Las coberturas tienen que correr el enfoque y abordar esta forma de violencia desde el marco de los derechos humanos. Buscando proteger a la víctima. Es importante que en las noticias se mencionen situaciones positivas en que las mujeres hayan podido salir del círculo de violencia y se de información sobre los lugares a los que se pueden concurrir.

Los derechos conquistados hasta ahora deben ser la base sobre la cual sigamos construyendo y exigiendo. El cambio está en acompañar a una mujer cuando es víctima de  violencia, brindarle apoyo y escucharla, ayudarla a valorarse; en denunciar situaciones de violencia cuando las vemos, porque la violencia doméstica es un problema público y social; en informarnos  y difundir los lugares a donde podemos acercarnos para pedir ayuda; en exigir a las instituciones equidad de género en todas las políticas; en educar ciudadanos y ciudadanas libres de prejuicios sexistas; en exigir justicia y el cumplimiento de las leyes ante cada vulneración de nuestros derechos.

Hasta que logremos que no haya ni una persona más víctima de la violencia machista.