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ACV: el neurólogo Roberto Saizar advirtió sobre la importancia de reconocer los síntomas y controlar el consumo de azúcar

El médico especialista en Neurología explicó cómo prevenir los accidentes cerebrovasculares, cuáles son las señales de alarma que requieren atención inmediata y de qué manera la hipertensión, la diabetes, el colesterol y los hábitos alimentarios pueden aumentar los riesgos. Además, puso el foco en el consumo de azúcar oculto en los alimentos y su impacto en la salud vascular

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Los accidentes cerebrovasculares (ACV) representan uno de los problemas de salud que pueden dejar mayores secuelas cuando no se actúa a tiempo. Reconocer sus síntomas, consultar de inmediato y trabajar sobre los factores de riesgo son algunas de las principales herramientas para prevenir sus consecuencias. Así lo explicó el doctor Roberto Saizar, médico especialista en Neurología, durante una entrevista en la que abordó la importancia de la prevención, el cuidado de las arterias y, especialmente, el control del consumo de azúcar.

En primer lugar, el profesional hizo hincapié en que ante la aparición de síntomas compatibles con un ACV no hay que perder tiempo buscando explicaciones alternativas ni esperar a que el cuadro evolucione. La rapidez de la consulta puede marcar una diferencia fundamental en el pronóstico del paciente.

“Cuanto antes lo trates, menos daño y menos secuelas deja”, explicó Saizar. En ese sentido, remarcó que, frente a una señal de alarma, lo indicado es acudir inmediatamente a un servicio de emergencia. Incluso si finalmente se determina que el origen del síntoma era otro, la consulta temprana permite no perder una ventana de oportunidad para el tratamiento.

Cuáles son las señales de alerta de un ACV

El neurólogo detalló que los síntomas pueden variar de acuerdo con la zona del cerebro afectada. Sin embargo, existen manifestaciones que deben despertar una alerta inmediata.

Entre ellas mencionó:

  • Dificultad o imposibilidad para mover un brazo, una pierna o un lado de la cara.
  • Pérdida de fuerza o debilidad repentina de una mitad del cuerpo.
  • Dificultades para hablar, expresarse o comprender lo que dicen otras personas.
  • Alteraciones en el habla, como tener la lengua trabada.
  • Pérdida repentina de la visión o de una parte del campo visual.
  • Inestabilidad, mareos importantes o sensación de que el cuerpo se desvía hacia un costado.
  • Dolor de cabeza intenso y repentino, que también puede estar asociado a una hemorragia cerebral.

Saizar aclaró que no es necesario que aparezcan todos los síntomas juntos. Una persona puede presentar solamente dificultades para mover un brazo, una alteración en la cara o un problema repentino en el lenguaje.

Por eso, insistió en que cualquier manifestación neurológica repentina debe ser considerada una posible emergencia.

También explicó que la ubicación de la lesión determina las manifestaciones clínicas. Si se compromete una región del cerebro relacionada con la visión, pueden aparecer alteraciones visuales; si se afecta una zona vinculada con la motricidad, puede haber pérdida de fuerza, mientras que otras áreas pueden provocar alteraciones de la sensibilidad o del lenguaje.

ACV isquémico y hemorrágico: dos mecanismos diferentes

Durante la entrevista, el especialista explicó que existen dos grandes tipos de accidentes cerebrovasculares.

El ACV isquémico se produce cuando una arteria se obstruye y la sangre deja de circular correctamente hacia una parte del cerebro. Como consecuencia, las neuronas dejan de recibir oxígeno y glucosa, elementos fundamentales para su funcionamiento, y comienzan a dañarse.

En cambio, el ACV hemorrágico ocurre cuando se rompe un vaso sanguíneo y se produce una hemorragia cerebral.

En este último caso, Saizar hizo referencia a los aneurismas, que describió como una especie de dilatación o “globito” que se forma en la pared de una arteria debido a una debilidad en esa estructura. Muchas personas pueden tener un aneurisma sin saberlo y transcurrir años sin presentar complicaciones. Sin embargo, cuando se rompe, puede provocar una hemorragia de extrema gravedad y poner en riesgo la vida.

El médico también explicó la importancia de las arterias carótidas, ubicadas a ambos lados del cuello, que transportan una parte fundamental de la sangre que llega al cerebro. Su buen estado resulta esencial para mantener una adecuada circulación cerebral.

Hipertensión, diabetes y colesterol: los factores que hay que controlar

Para Saizar, el ACV muchas veces constituye el último eslabón de una cadena de problemas de salud que se desarrollan silenciosamente durante años.

Entre los principales factores de riesgo modificables mencionó:

  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes.
  • Colesterol y triglicéridos elevados.
  • Tabaquismo.
  • Sedentarismo.
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Alimentación inadecuada.
  • Consumo excesivo de sal y azúcar.
  • Estrés sostenido.
  • Descanso insuficiente.

El especialista señaló que muchas veces las personas desconocen que tienen hipertensión o diabetes, lo que dificulta tomar medidas preventivas. Por eso, consideró fundamental realizar controles periódicos y conocer los propios valores de presión arterial, glucemia y grasas en sangre.

También recordó que existen factores que no pueden modificarse, como la edad, el sexo y determinadas condiciones genéticas. Sin embargo, trabajar sobre los hábitos cotidianos permite reducir una parte importante del riesgo.

El azúcar oculto en los alimentos: una preocupación para la salud

Uno de los puntos centrales de la charla estuvo relacionado con el consumo de azúcar y su impacto metabólico.

Saizar explicó que existe un consumo visible, que es el azúcar que agregamos al café, al mate o a distintas preparaciones, y otro consumo que muchas veces pasa inadvertido: el azúcar y los hidratos de carbono que ya están presentes en numerosos alimentos industrializados.

En ese sentido, recomendó prestar atención a los octógonos negros de advertencia que aparecen en los envases y que informan sobre el exceso de azúcar, sodio o grasas.

Pero el especialista fue más allá y explicó que no solamente hay que observar el azúcar que se consume directamente. También es necesario considerar los hidratos de carbono presentes en alimentos como el pan, las galletitas, las pastas y las papas.

“Para el cuerpo el azúcar es glucosa”, explicó, al señalar que muchos de esos alimentos terminan transformándose en glucosa durante el proceso metabólico.

La glucosa es indispensable para el organismo, ya que constituye una fuente de energía para las células y también para las neuronas. El problema aparece cuando existe un consumo excesivo y el organismo no utiliza toda esa energía.

Según detalló, cuando el exceso de glucosa no se metaboliza, el cuerpo puede transformarlo en triglicéridos y almacenarlo como tejido graso. Esa acumulación puede favorecer el sobrepeso, la grasa abdominal y problemas metabólicos como el hígado graso.

Por eso, advirtió que no alcanza con reducir los alimentos grasos para controlar los triglicéridos: también es necesario revisar el consumo de azúcares y harinas.

La actividad física, una herramienta fundamental

Otro de los ejes destacados por el neurólogo fue la importancia de abandonar el sedentarismo.

La actividad física regular no solamente ayuda a controlar el peso, sino que también contribuye al tratamiento y la prevención de la hipertensión, la diabetes y las alteraciones de los lípidos.

Saizar explicó que caminar, andar en bicicleta o realizar ejercicios aeróbicos son alternativas beneficiosas, pero recomendó incorporar también ejercicios de fuerza y resistencia.

En ese sentido, destacó el papel del músculo en el metabolismo y explicó que el tejido muscular tiene una función activa en el organismo, favoreciendo procesos que ayudan a utilizar la energía y mantener un mejor equilibrio metabólico.

Además, vinculó la actividad física con la salud emocional y el manejo del estrés.

Sobre este último punto, sostuvo que el estrés sostenido puede generar alteraciones en el funcionamiento del organismo y actuar como un desencadenante en personas que ya presentan otros factores de riesgo. Lo comparó con un vaso que se va llenando progresivamente: cuando está cerca del límite, una situación de tensión puede terminar desencadenando un problema de salud.

La importancia de controlar la presión arterial y la glucosa

El profesional también se refirió al consumo de sal y explicó que su exceso está ampliamente relacionado con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, aclaró que no se trata de eliminar completamente el sodio, ya que el organismo necesita mantener determinados niveles de minerales para funcionar correctamente. La recomendación es evitar los excesos y prestar atención tanto a la sal que se agrega durante las comidas como a la que ya contienen muchos productos elaborados.

En cuanto a la presión arterial, explicó que una persona que durante años tuvo presión baja puede desarrollar hipertensión con el paso del tiempo, debido a los cambios que se producen en las paredes arteriales y en los mecanismos de regulación de la presión.

Por eso, insistió en la necesidad de realizar controles, especialmente a medida que aumenta la edad.

Algo similar sucede con la glucemia. La diabetes puede permanecer sin diagnóstico durante mucho tiempo y aparecer de manera inesperada en un control médico o en una consulta de urgencia.

El neurólogo recordó que durante noviembre, considerado el Mes de la Diabetes, suelen realizarse campañas de concientización y detección para que más personas puedan conocer sus niveles de glucosa y acceder a un diagnóstico temprano.

Una isquemia transitoria también es una señal de alarma

Otro aspecto importante abordado durante la entrevista fue el ataque isquémico transitorio (AIT), que el especialista describió como un episodio en el que aparecen síntomas similares a los de un ACV, pero que desaparecen en poco tiempo.

Aunque la persona se recupere rápidamente, no debe interpretar esa mejoría como una señal de que el problema terminó.

Se trata de un episodio que requiere evaluación médica urgente, porque puede ser una advertencia de un accidente cerebrovascular posterior.

Prevenir hoy para evitar consecuencias mañana

En el cierre de la entrevista, Roberto Saizar volvió a remarcar que la prevención comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas.

Conocer los valores de presión arterial y glucosa, controlar el colesterol y los triglicéridos, evitar el cigarrillo, moderar el consumo de sal y azúcar, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y descansar adecuadamente son medidas que contribuyen al cuidado de las arterias.

El mensaje principal del especialista fue claro: no hay que esperar a sentirse mal para comenzar a cuidarse. Muchas de las enfermedades que pueden desembocar en un ACV avanzan de manera silenciosa y, cuando finalmente se manifiestan, el daño puede ser importante.

La detección temprana de los factores de riesgo y la consulta inmediata ante cualquier síntoma neurológico repentino son fundamentales. En materia de accidentes cerebrovasculares, cada minuto cuenta.

DR. Roberto Saizar-Neurología

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