
Para la provincia de Buenos Aires, la evolución del fenómeno deberá seguirse especialmente a través del comportamiento de los ríos y arroyos vinculados a la cuenca del Plata, además de las condiciones de precipitaciones que se registren durante los próximos meses.
El avance de El Niño no implica por sí mismo que todas las localidades bonaerenses vayan a registrar inundaciones. Sin embargo, un escenario de lluvias superiores a lo normal y mayores aportes de agua sobre las cuencas regionales puede incrementar la vulnerabilidad de las zonas ribereñas y de los sectores bajos.
En el norte bonaerense, particularmente en las localidades vinculadas al Paraná y sus islas, la evolución de los niveles resulta un indicador clave. También deberán observarse las condiciones en el corredor del Río de la Plata y en las zonas donde los cursos de agua puedan responder con mayor rapidez ante lluvias intensas.
El escenario adquiere relevancia además porque el fenómeno climático se encuentra, según la especialista, en una etapa inicial y podría alcanzar mayor intensidad entre octubre y febrero.
Por ese motivo, el monitoreo de los niveles de los ríos, las precipitaciones y los pronósticos meteorológicos será fundamental para anticipar posibles complicaciones.
Por ahora, el foco está puesto en la crecida que atraviesa el Litoral y en el pico esperado para estos días. Pero la advertencia de los especialistas apunta más allá de la situación inmediata: los próximos meses podrían estar marcados por caudales elevados y una mayor presión sobre las cuencas de la región, con especial atención en las zonas ribereñas de la provincia de Buenos Aires.


