El intendente de Carlos Casares analizó junto a productores agropecuarios y a la Sociedad Rural el estado de los caminos y las dificultades que genera el agua en el distrito. Advirtió sobre la erosión de la red vial rural, explicó por qué sumar maquinaria no alcanza y puso el foco en la necesidad de obras de infraestructura y financiamiento para sostener los caminos y mejorar el escurrimiento hídrico.
La situación hídrica y el estado de los caminos rurales volvieron a ocupar un lugar central en la agenda de Carlos Casares. En diálogo con Despertate, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, el intendente Daniel Stadnik brindó detalles sobre las dificultades que enfrenta el distrito, las demandas de los productores y las limitaciones que tiene el municipio para sostener una red vial afectada por años de erosión y lluvias.
El jefe comunal explicó que mantuvo una reunión con Erica Moro, presidenta de la Sociedad Rural, productores agropecuarios del cuartel sexto y representantes de una escuela rural, en un encuentro donde se abordaron tanto las condiciones de transitabilidad como la accesibilidad a establecimientos educativos y las necesidades de la producción agropecuaria.
Aunque señaló que gran parte de la red vial se encuentra habilitada, reconoció que el mantenimiento de los caminos principales representa un desafío permanente, especialmente para la actividad lechera, que necesita garantizar la circulación de camiones y maquinaria aun después de las precipitaciones.
Caminos rurales: el principal problema es la falta de suelo
Uno de los puntos más relevantes de la entrevista fue la explicación de Stadnik sobre las limitaciones para recuperar la red vial. El intendente sostuvo que incorporar más maquinaria no resolvería por sí solo el problema, porque el distrito ya no dispone de suficiente tierra en los sectores laterales de muchos caminos para elevar sus niveles.
“Me pueden mandar 10 retroexcavadoras, 20 motoniveladoras y no es mucho lo que podemos hacer. El problema es la falta del insumo más importante que tenemos todos, que es la tierra”, señaló.
Según explicó, en los caminos principales ya se excavaron las cunetas y se realizaron alteos hasta donde fue posible. Sin embargo, el desgaste acumulado hizo que numerosos tramos quedaran entre uno y un metro y medio por debajo del nivel de los campos, una condición que dificulta la circulación del agua y acelera el deterioro.
El inconveniente se agrava con el tránsito frecuente de camiones, tractores y vehículos vinculados a la actividad tambera. Después de cada lluvia aparecen pozos y deformaciones que obligan a volver a nivelar los caminos.
Stadnik advirtió que esa tarea, aunque necesaria para mantener la circulación, también puede remover la capa compactada de la superficie y favorecer nuevos procesos erosivos.
Estabilizado granular: una solución costosa
Como alternativa para frenar el deterioro, el jefe comunal planteó la necesidad de avanzar con tratamientos mecánicos, especialmente mediante la colocación de estabilizado granular.
Explicó que Carlos Casares cuenta con unos 40 kilómetros de caminos realizados con ese sistema, donde la cobertura de piedra permite proteger la superficie y reducir la erosión.
No obstante, remarcó que extender esa solución a una red vial extensa demanda inversiones que exceden las posibilidades económicas del municipio.
El intendente también describió las dificultades para conseguir suelo en sectores donde los caminos necesitan ser elevados. En algunos casos, propuso a productores el corrimiento de alambrados para obtener una franja de terreno que permita realizar los trabajos, aunque reconoció que esos acuerdos no siempre prosperan.
En ese sentido, consideró que deberán evaluarse mecanismos legales de adquisición o expropiación de terrenos, con las indemnizaciones correspondientes y la intervención de los organismos competentes, para disponer del material necesario para futuras obras.
La situación hídrica y el comportamiento del agua en la región
Durante el diálogo, Stadnik también explicó cómo se comporta el agua dentro del partido y su relación con las precipitaciones registradas en distritos vecinos.
Al referirse a la zona de Quiroga, señaló que existen divisorias naturales de aguas y aclaró que no corresponde atribuir automáticamente a Carlos Casares los anegamientos registrados en ese sector, ni considerar que toda el agua de Quiroga escurre hacia su distrito.
En cambio, explicó que el norte y el sur de Carlos Casares presentan características particulares, con cubetas e intermédanos que condicionan el escurrimiento.
Según detalló, en el norte el agua tiende a desplazarse hacia Pehuajó, mientras que en el sur también ingresa agua proveniente de sectores de Pehuajó, Magdala y Girondo.
El intendente remarcó que se trata de un comportamiento vinculado con las condiciones hidrológicas naturales de la región, que deben contemplarse al planificar obras y analizar los problemas de cada sector.
Este escenario refuerza la necesidad de coordinar las intervenciones hidráulicas entre los distritos, ya que el agua responde a las características del terreno y no a los límites administrativos de cada municipio.
Obras en la cuenca del Salado y preocupación por el financiamiento
Consultado sobre las obras anunciadas por el Gobierno bonaerense, Stadnik expresó dudas respecto de la capacidad financiera para concretar intervenciones de gran magnitud, entre ellas la continuidad de los trabajos en la cuenca del río Salado y las obras previstas en el área de Bragado.
El jefe comunal vinculó esas dificultades con la situación económica de la Provincia y la reducción de recursos que, según manifestó, repercute también en las administraciones municipales.
“Las condiciones en las que está la provincia de Buenos Aires son complejas, y eso también se traslada a los municipios”, planteó.
En su análisis, la caída de la actividad económica y de la recaudación repercute en los recursos que reciben las comunas, lo que limita la posibilidad de afrontar obras estructurales que requieren inversiones sostenidas.
Aun así, manifestó su expectativa de que puedan avanzar los proyectos hidráulicos pendientes, dada su importancia para la región productiva.
El acueducto French–Carlos Casares, una obra prioritaria
Además de la situación de los caminos rurales, Stadnik destacó la importancia de concretar el acueducto French–Carlos Casares, una obra que consideró fundamental para garantizar el abastecimiento de agua potable.
Según explicó, el sistema actual presenta pérdidas importantes y dificultades de funcionamiento. Como consecuencia, el caudal que llega resulta muy inferior al necesario: de los 800 metros cúbicos por hora previstos, afirmó que actualmente llegan alrededor de 100.
El intendente señaló que la obra ya fue licitada y adjudicada, y que quedaban por resolver permisos vinculados con productores y Vialidad. También indicó que el inicio de los trabajos había sido anunciado para antes de finalizar el año, aunque su concreción dependía del avance de las gestiones pendientes.
Asimismo, mencionó otras obras de agua potable previstas para localidades del sur del partido.
Una agenda que combina producción, infraestructura y servicios
En el tramo final de la entrevista, el jefe comunal repasó otras intervenciones y proyectos vinculados con la gestión municipal y provincial, entre ellos trabajos de cordón cuneta, infraestructura educativa, la planta de oxígeno medicinal del hospital y la entrega de escrituras.
También se refirió a los reclamos por obras en la Ruta Nacional 5 y sostuvo que viene solicitando que se retomen los proyectos previstos para la traza, incluida la autopista hasta Bragado y la ruta segura hacia Santa Rosa.
De esta manera, la conversación con Despertate permitió exponer una problemática que excede el mantenimiento cotidiano de los caminos: la disponibilidad de suelo, la erosión, el escurrimiento hídrico y la falta de recursos para desarrollar infraestructura duradera.
El planteo central de Daniel Stadnik es que la respuesta no puede limitarse a sumar maquinaria o reparar los daños después de cada lluvia. Para el intendente, hacen falta soluciones estructurales, disponibilidad de materiales y financiamiento que permitan sostener la red vial y garantizar la circulación de la producción agropecuaria.
La situación de Carlos Casares vuelve a poner en primer plano un desafío compartido por el interior bonaerense: cómo sostener caminos rurales y obras hidráulicas en una región donde las condiciones naturales del terreno, las lluvias y las necesidades productivas exigen planificación e inversiones de largo plazo.



