La Catedral volvió a ser escenario de la celebración de la Santa Misa dominical que, a través de la transmisión de Cadena Nueve y en el marco del segmento “Día de Precepto”, permite acercar la celebración a quienes no pueden concurrir de manera presencial.
La misa fue presidida por el padre Oscar Mentimurro, quien centró su homilía en el Evangelio de San Mateo y, particularmente, en la parábola del banquete de bodas. En el relato, un rey prepara la celebración de las bodas de su hijo e invita a numerosos hombres y mujeres. Sin embargo, algunos rechazan la invitación y otros encuentran distintas razones para no asistir. Finalmente, el llamado se extiende a todos los que se encuentran en los caminos.
A partir de este pasaje, el sacerdote propuso trasladar el mensaje del Evangelio a la vida cotidiana. Recordó que Dios continúa invitando a cada persona a participar de su Reino y que esa invitación requiere una respuesta.
“Dios está invitando a las bodas de su Hijo a toda la humanidad”, señaló el padre Mentimurro, destacando que el llamado no está reservado para unos pocos, sino que alcanza a todos.
Uno de los puntos centrales de la reflexión fue la manera en que cada persona responde a esa invitación. El sacerdote planteó que, así como ocurre en la parábola, muchas veces en la vida cotidiana aparecen excusas y prioridades que terminan desplazando el encuentro con Dios.
En ese sentido, invitó a preguntarse si verdaderamente se acepta al Señor en la vida diaria o si también se encuentran razones para postergar ese encuentro.
La reflexión permitió poner el Evangelio en diálogo con las situaciones concretas de cada día: las obligaciones, los problemas, las preocupaciones y todo aquello que puede hacer que una persona deje para después aquello que considera verdaderamente importante.
Para el sacerdote, sin embargo, la respuesta de Dios no es el abandono. Frente al rechazo de algunos invitados, la parábola muestra a los servidores saliendo nuevamente a los caminos para convocar a otros. Allí aparece, según explicó, una nueva oportunidad.
“Hay una oportunidad que nos da el Señor”, afirmó Mentimurro, invitando a cambiar los condicionamientos humanos y a no anteponer nada al amor de Dios.
“¿Hay algo más importante que encontrarnos con el Señor?”
Durante la homilía, el padre Oscar también puso el acento en la importancia del encuentro personal con Dios.
“Está todo a punto”, señaló al referirse al banquete preparado por el Señor, y planteó una pregunta para la reflexión de los fieles: “¿Hay algo más importante que encontrarnos con el Señor en este día?”.
La imagen del banquete fue presentada como una mesa abierta para todos: familiares, amigos y toda la comunidad. El sacerdote explicó que allí también pueden depositarse las cargas que cada persona lleva consigo, los miedos, los dolores y las dificultades.
En esa línea, invitó a llevar al altar los problemas cotidianos y las situaciones que generan tristeza, sufrimiento o abatimiento, confiando en la gracia de Dios.
El “traje de fiesta”: vivir la fe con hechos
La segunda parte de la parábola también ocupó un lugar importante en la reflexión. El Evangelio presenta a un hombre que participa del banquete sin llevar el traje de fiesta.
El padre Mentimurro utilizó esa imagen para señalar que no basta solamente con aceptar la invitación de Dios. También es necesario transformar la propia vida y asumir el compromiso de vivir de acuerdo con las enseñanzas de Cristo.
Explicó que para los discípulos ese traje de fiesta significa “revestirnos de Cristo el Señor”, de sus dones y de aquello que Él enseña con su vida.
“Revestirnos de sus dones, de lo que Él nos enseña con su vida, de la justicia, de la santidad”, expresó el sacerdote, convocando a los fieles a vivir y actuar desde esos valores.
De esta manera, la homilía no se limitó a una interpretación de la parábola, sino que propuso una revisión de la vida personal y comunitaria: aceptar la invitación de Dios, abrir el corazón y hacer que la fe se traduzca en acciones concretas.
Una invitación para todos
Sobre el cierre de la homilía, el padre Oscar pidió también evitar una mirada cerrada sobre la comunidad de fe. La fiesta del Señor, remarcó, tiene lugar para todos.
Invitó a abrir el corazón para que todos puedan sentirse llamados e invitados a entrar en el banquete y a vivir en comunión con Dios.
Así, la celebración dominical transmitida desde la Catedral dejó como mensaje central una invitación a revisar las propias prioridades, superar las excusas y responder con el corazón al llamado de Dios.
La propuesta de transmisión cumple además una función comunitaria: acercar la celebración a quienes no pueden participar presencialmente y permitir que, desde sus hogares, puedan acompañar la misa, escuchar la Palabra y compartir un momento de oración.
Próximas celebraciones y transmisiones
En el marco de las próximas actividades religiosas, se informó además que a partir del 19 de octubre las misas de la tarde comenzarán a celebrarse a las 20 horas.
Asimismo, el martes 13 se realizará una misa a las 19 horas desde el Santuario Nuestra Señora de Fátima, con motivo de la celebración de ese día dedicado a la Patrona de la Diócesis de Santo Domingo.
Finalmente, el 11 de noviembre, la comunidad podrá acompañar la Misa del Papa desde Luján, que será reproducida en pantalla ampliada dentro de la Catedral, de manera que todos los presentes puedan seguir la celebración cómodamente.




