
El uso de la bicicleta como medio de transporte crece en distintas ciudades, al igual que la cantidad de mensajeros y servicios de entrega que la utilizan para trabajar. Sin embargo, esta tendencia también pone en primer plano la seguridad de quienes circulan sobre dos ruedas.
A nivel mundial, alrededor de 1,16 millones de personas mueren cada año como consecuencia de siniestros viales y más de una cuarta parte de las víctimas corresponde a peatones y ciclistas. Las tendencias regionales también muestran un escenario de creciente preocupación.
En Argentina, se estima que cerca de 380 ciclistas pierden la vida cada año. En la Ciudad de Buenos Aires, durante 2024 fallecieron 11 ciclistas, una cifra que marcó un incremento significativo.
Frente a esta situación, la movilidad sostenible requiere ciudades que incorporen infraestructura segura y espacios adecuados para quienes utilizan la bicicleta. También resulta fundamental contar con redes de conexión eficientes entre los distintos medios de transporte, fortalecer la educación vial y realizar controles efectivos.
Los ciclistas constituyen uno de los sectores más vulnerables del tránsito y, por ese motivo, las medidas de prevención deben involucrar tanto a quienes utilizan la bicicleta como al resto de los usuarios de la vía pública.
Recomendaciones para circular con mayor seguridad
Entre las principales medidas para reducir los riesgos se encuentran:
- Respetar los semáforos y todas las señales de tránsito.
- Dar prioridad al peatón.
- No consumir alcohol antes ni durante la conducción.
- No utilizar celular ni auriculares mientras se circula.
- Utilizar siempre casco.
- Circular por la calzada en el mismo sentido que el tránsito y nunca en contramano.
- Utilizar la ciclovía o senda para bicicletas cuando exista.
- Señalizar con anticipación las maniobras de giro y frenado.
- Utilizar ropa clara, elementos reflectantes y las luces reglamentarias para facilitar la visibilidad.
- Evitar zigzaguear o realizar piruetas.
- No sujetarse de otros vehículos para desplazarse.
- Reducir la velocidad y adecuar el uso de los frenos cuando el pavimento está húmedo.
- Mantener una distancia segura respecto de otros vehículos, tanto en circulación como estacionados.
La seguridad de los ciclistas depende de una combinación de infraestructura adecuada, cumplimiento de las normas, controles y responsabilidad compartida. Mejorar las condiciones de circulación es un desafío central para avanzar hacia una movilidad más segura y sostenible.


