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El misterio de Pedro Luro: un piloto nuevejuliense estuvo en aquella carrera y LT33 siguió el episodio desde el ACA

Un nuevo documento policial vuelve a poner en escena el extraño episodio de 1978. En aquella competencia internacional participó el nuevejuliense Rodolfo “Chichito” Schneiter Plini, mientras LT33 Radio 9 de Julio realizaba la cobertura desde el centro operativo del Automóvil Club Argentino. Décadas después, los testimonios y documentos recuperados vuelven a alimentar uno de los enigmas más recordados del automovilismo sudamericano

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El caso ocurrió hace 48 años, pero todavía conserva los ingredientes de una historia difícil de encasillar: una competencia automovilística internacional, dos pilotos chilenos, una luz intensa, un recorrido que no pudieron explicar, una denuncia policial y un automóvil que, según el relato de sus protagonistas, habría aparecido decenas de kilómetros más adelante.

Ahora, la aparición y recuperación de documentación original vuelve a poner el episodio en el centro de la escena. Este sábado 26 de septiembre se presentará en Pedro Luro la denuncia policial realizada en 1978 por los pilotos chilenos Carlos Acevedo y Miguel Ángel Moya, protagonistas del episodio ocurrido durante la Vuelta a la América del Sud.

Pero la historia también tiene un vínculo particular con Nueve de Julio. Aquella competencia fue seguida de cerca por el automovilismo de la región y contó entre sus participantes con el nuevejuliense Rodolfo “Chichito” Schneiter Plini, por entonces protagonista de las grandes competencias nacionales de automovilismo.

Schneiter Plini ya tenía una trayectoria reconocida en el deporte motor. Registros de la temporada 1978 del Turismo Nacional lo ubican compitiendo con un Peugeot 504 TN 2000 y sumando puntos en aquel campeonato.

Además, la historia del automovilismo nuevejuliense y la de LT33 Radio 9 de Julio estuvieron estrechamente relacionadas. La emisora, fundada en 1973, realizó durante décadas transmisiones de grandes premios de automovilismo y siguió a pilotos de la ciudad, entre ellos Rodolfo “Chichito” Schneiter Plini.

LT33, desde el centro operativo del ACA

En esa época, la radio nuevejuliense llevaba la cobertura mucho más allá de los límites de la ciudad. Para las grandes competencias automovilísticas, la información se obtenía desde los centros operativos y las salas de periodistas habilitadas por el Automóvil Club Argentino.

De acuerdo con el recuerdo aportado para reconstruir esta historia, Gustavo Tinetti, por entonces vinculado a la cobertura periodística de LT33, se encontraba en el centro operativo y Sala de Periodistas del Automóvil Club Argentino siguiendo el desarrollo de la competencia.

Fue allí donde, según ese testimonio, comenzó a llamar la atención la situación de los pilotos chilenos.

Tinetti recordó que en la central del ACA comenzó a comentarse un supuesto avance difícil de explicar de Acevedo y Moya en la clasificación de la competencia. Los pilotos chilenos aparecían con una ubicación que generaba sorpresa entre quienes seguían el desarrollo de la carrera.

No se trataba todavía de una historia de extraterrestres ni de una denuncia policial: era, en principio, una situación deportiva que despertaba preguntas entre los periodistas y participantes que seguían la carrera.

El dato adquiere otra dimensión al conocerse posteriormente el relato que los propios pilotos realizaron sobre lo sucedido en el trayecto entre Viedma y Bahía Blanca.

“Se había comentado en los parques cerrados”

Otro recuerdo que se suma ahora a la reconstrucción corresponde al propio Schneiter Plini.

Al regresar de aquella competencia, “Chichito” Schneiter habría contado que el episodio ya era tema de conversación en los parques cerrados del recorrido.

Es decir, la historia comenzó a circular entre los propios participantes de la competencia antes de convertirse, con el paso de los años, en uno de los casos OVNI más conocidos de la región.

La referencia resulta especialmente significativa porque permite reconstruir el episodio desde otra perspectiva: no solamente desde el relato posterior de los dos pilotos chilenos, sino también desde el ambiente interno de una competencia en la que participaban numerosos corredores sudamericanos y argentinos.

La presencia de Schneiter Plini en aquella carrera y el seguimiento realizado por LT33 incorporan así una pieza nuevejuliense a una historia que durante décadas fue contada principalmente desde Pedro Luro y desde el relato de los protagonistas chilenos.

Una competencia extraordinaria

La Vuelta a la América del Sud de 1978 fue una competencia de dimensiones excepcionales. Recorrió aproximadamente 29.000 kilómetros y atravesó diez países, con etapas que en algunos casos superaban los mil kilómetros diarios. Los vehículos eran automóviles de calle preparados para competir.

El episodio que dio origen al misterio ocurrió durante la madrugada del 23 de septiembre de 1978.

Carlos Acevedo conducía un Citroën GS y llevaba como acompañante a Miguel Ángel Moya. Circulaban aproximadamente a 30 kilómetros al norte de Viedma cuando Acevedo observó una luz detrás del automóvil.

Según el relato que posteriormente brindaron, primero pensaron que podía tratarse de otro competidor. Pero la luz comenzó a acercarse y terminó envolviendo el habitáculo.

Acevedo sostuvo que el automóvil se elevó y que durante un determinado lapso ambos perdieron la noción de lo que ocurría. Cuando volvieron a encontrarse en condiciones de continuar, aseguraron estar en las proximidades de Pedro Luro, aproximadamente 70 kilómetros por delante del punto en el que habían advertido la luz.

El combustible y las horas que faltaban

El episodio tuvo además otro elemento que alimentó el misterio.

Según el relato de Acevedo, antes de salir de Viedma había cargado combustible y llevaba además una reserva. Al llegar a Pedro Luro habría comprobado que esos aproximadamente 40 litros adicionales ya no estaban.

Los pilotos también afirmaron haber perdido la noción del tiempo y no poder explicar parte del recorrido.

Las reconstrucciones periodísticas posteriores ubicaron el tramo inexplicado en alrededor de 70 kilómetros. El caso quedó durante décadas rodeado de interrogantes y distintas interpretaciones.

La versión más extraordinaria fue la de un supuesto traslado involuntario provocado por una luz o un objeto desconocido. Otras interpretaciones pusieron en duda el relato y plantearon la posibilidad de que se tratara de una situación vinculada con la propia competencia.

Lo cierto es que el episodio nunca tuvo una explicación aceptada de manera unánime.

La denuncia en la comisaría de Pedro Luro

Después de llegar a la localidad, los pilotos se dirigieron a una estación de servicio y posteriormente dejaron constancia de lo ocurrido ante la Policía.

El expediente policial original constituye hoy una de las piezas documentales más importantes del caso.

La Agencia DIB reconstruyó que el documento fue recuperado años después por investigadores vinculados al estudio del fenómeno OVNI. Según esa reconstrucción, alrededor de 2012 el investigador Daniel Lecomte se contactó con Silvia Pérez Simondini y le entregó expedientes que habían sido conservados por un policía retirado y que estaban destinados a ser descartados. Entre ellos se encontraba la denuncia original de los pilotos.

Ahora, décadas después, ese documento vuelve a Pedro Luro.

Un expediente que vuelve al lugar donde comenzó todo

La investigadora Andrea Pérez Simondini, integrante fundadora de la Comisión de Estudios del Fenómeno OVNI de la República Argentina (CEFORA), anticipó que la presentación incluirá la denuncia policial original, nuevos testimonios y documentación reunida durante la investigación.

También está prevista la participación virtual de familiares de Carlos Acevedo y la entrega de una copia certificada del documento para que permanezca en Pedro Luro.

La presentación se realizará este sábado 26 de septiembre, desde las 18, en el Hotel Termas de Pedro Luro, con entrada libre y gratuita. El salón tiene una capacidad aproximada para 50 personas.

La historia que también se contó en los caminos

El episodio adquiere una dimensión diferente cuando se incorporan los recuerdos del automovilismo de aquellos años.

Mientras los dos pilotos chilenos relataban haber sido envueltos por una luz y trasladados inexplicablemente durante parte del recorrido, la competencia continuaba y los resultados eran seguidos por las centrales deportivas y periodísticas.

En ese contexto estaba el nuevejuliense Rodolfo “Chichito” Schneiter Plini, uno de los protagonistas del automovilismo nacional de la época.

Y estaba también LT33 Radio 9 de Julio, que había convertido las grandes competencias automovilísticas en parte de sus transmisiones. La emisora recuerda entre sus coberturas a pilotos nuevejulienses como Raúl Gougy, Rodolfo “Chichito” Schneiter Plini, “Cacho” Piazza, Guillermo “Yoyo” Maldonado y Daniel Cingolani, entre otros.

Según el recuerdo transmitido por Schneiter a su regreso, lo sucedido con los chilenos ya había sido comentado entre corredores en los parques cerrados del recorrido.

Y desde la central del ACA, de acuerdo con el testimonio de Gustavo Tinetti, también había llamado la atención el avance que registraban los competidores chilenos.

Son recuerdos que no prueban qué ocurrió aquella madrugada, pero sí permiten reconstruir algo que suele quedar fuera de las versiones más difundidas: el episodio no nació solamente años después alrededor de una historia de OVNIs; también fue un comentario que circuló dentro de la propia competencia.

Un misterio que sigue abierto

Casi medio siglo después, la documentación permite volver a mirar aquel episodio con nuevas herramientas.

La denuncia policial, los registros de la competencia, las referencias al combustible, los horarios, los testimonios de los protagonistas y los recuerdos de otros participantes forman parte de un mismo rompecabezas.

La documentación puede ayudar a establecer qué ocurrió efectivamente en términos de recorrido, tiempos y declaraciones realizadas en aquel momento. Pero la interpretación sobre la causa de lo sucedido continúa abierta.

Para Pedro Luro, se trata además de recuperar una parte singular de su historia. Para el automovilismo, representa volver sobre una de las anécdotas más extrañas asociadas a una competencia excepcional. Y para Nueve de Julio, la presencia de Rodolfo “Chichito” Schneiter Plini y la cobertura de LT33 Radio 9 de Julio permiten incorporar una voz local a un misterio que, durante décadas, trascendió las fronteras de la Argentina.

La historia, en definitiva, vuelve al lugar donde comenzó: una noche de septiembre de 1978, una ruta patagónica, un Citroën GS, dos pilotos chilenos y una luz que todavía no tiene una explicación definitiva.

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