
El Día Internacional de las Lenguas de Señas se conmemora cada 23 de septiembre por iniciativa de las Naciones Unidas, con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de estas lenguas para el pleno ejercicio de los derechos de las personas sordas.
La fecha fue establecida en relación con la fundación, en 1951, de la Federación Mundial de Sordos (WFD) y forma parte de una agenda internacional destinada a promover la inclusión, la accesibilidad y el reconocimiento de las comunidades sordas.
Las lenguas de señas son lenguas naturales, con una estructura y una gramática propias. No existe una única lengua de señas universal: cada comunidad puede desarrollar su propia lengua, vinculada con su historia y cultura.
En Argentina, la Lengua de Señas Argentina (LSA) constituye una lengua visual y gestual utilizada por gran parte de la comunidad sorda del país. Su reconocimiento como lengua propia de la comunidad sorda argentina representa un aspecto central en materia de identidad, educación y participación social.
La jornada también permite poner el foco en las barreras que todavía enfrentan muchas personas sordas en ámbitos como la educación, la salud, la justicia, los medios de comunicación, el empleo y la atención en organismos públicos.
La accesibilidad no se limita a disponer de intérpretes. También comprende la generación de información accesible, la incorporación de recursos visuales, la capacitación de la sociedad y el reconocimiento de la lengua de señas como parte de la diversidad lingüística y cultural.
Una fecha para promover derechos
El Día Internacional de las Lenguas de Señas invita a reflexionar sobre la necesidad de construir espacios donde las personas sordas puedan comunicarse y participar en igualdad de condiciones.
En ese sentido, aprender nociones básicas de lengua de señas, incorporar subtítulos y garantizar servicios de interpretación son algunas de las herramientas que contribuyen a reducir las barreras comunicacionales.
La fecha, además, busca fortalecer el reconocimiento de las comunidades sordas como parte de la diversidad de cada sociedad y recordar que la comunicación accesible es una condición fundamental para el ejercicio de derechos.
En cada escuela, institución, comercio, organismo público o espacio comunitario, generar condiciones para una comunicación más inclusiva constituye un paso concreto hacia una sociedad donde las diferencias lingüísticas no sean un obstáculo para participar.


