Todos los martes a las 9, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, Sofía Guaragna lleva adelante Escuela para Padres, un espacio destinado a reflexionar sobre situaciones que atraviesan cotidianamente las familias.
En esta oportunidad, el eje estuvo puesto en una problemática cada vez más presente: el impacto del uso de celulares, redes sociales y otras plataformas digitales en niños y adolescentes.
La conversación tomó como punto de partida el proceso judicial desarrollado en Estados Unidos contra Meta, empresa propietaria de plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp, a partir de cuestionamientos relacionados con el diseño de sus productos y los posibles efectos sobre los menores.
Sofía Guaragna -Matricula Nacional 54813 y Provincial 5300- explicó que uno de los aspectos señalados es el denominado “diseño adictivo”, vinculado a herramientas como el scroll infinito, las notificaciones constantes y determinados recursos destinados a captar y retener la atención de los usuarios.
Según planteó, estas características adquieren una dimensión diferente cuando se trata de niños y adolescentes, debido a que se encuentran en una etapa de desarrollo en la que todavía están madurando mecanismos vinculados al autocontrol y la regulación de la conducta.
Menos descanso, más distracción y dificultades para aprender
Durante la columna, Guaragna relacionó el uso excesivo de dispositivos con distintas problemáticas que pueden afectar a los menores, entre ellas la privación del sueño, los trastornos de la conducta alimentaria, la ideación suicida y las dificultades de atención y aprendizaje.
Uno de los puntos centrales fue el descanso. El uso del celular durante la noche puede interferir con las horas necesarias de sueño, mientras que las notificaciones y la permanente disponibilidad de contenido mantienen a los jóvenes conectados.
La especialista también puso el foco en el impacto que esto puede tener dentro del aula.
“Los docentes pueden hacer lo posible desde su lugar, pero no pueden competir” con una exposición permanente a dispositivos y estímulos digitales, fue uno de los conceptos planteados durante el programa.
En ese sentido, llamó a evitar que las dificultades de aprendizaje sean atribuidas únicamente a la escuela, los docentes o el Estado.
La responsabilidad, sostuvo, también comienza en casa.
El ejemplo de los adultos
Uno de los mensajes más fuertes de Escuela para Padres fue que los adultos también deben revisar sus propios hábitos.
Guaragna remarcó que resulta difícil pedirle a un niño que deje el celular si sus padres permanecen constantemente pendientes de las notificaciones, las redes sociales o los mensajes.
La propuesta es comenzar por uno mismo: limitar el tiempo de uso, evitar revisar el teléfono delante de los hijos y recuperar espacios de conversación y actividades compartidas.
En ese punto, recomendó utilizar herramientas disponibles en los propios dispositivos, como las funciones de “Bienestar Digital”, que permiten establecer límites de tiempo para determinadas aplicaciones.
La idea no es solamente quitar el teléfono de las manos de los chicos, sino generar alternativas.
Juegos de mesa, bicicletas, deportes, paseos, actividades al aire libre, encuentros familiares y momentos de conversación cara a cara aparecen como opciones para recuperar espacios que muchas veces fueron desplazados por las pantallas.
“Estar aburrido no es estar triste”
Otro concepto destacado durante la conversación fue la importancia de permitir que los niños también puedan aburrirse.
Guaragna cuestionó la asociación permanente entre aburrimiento y necesidad de recurrir inmediatamente a una pantalla.
El aburrimiento, explicó, puede convertirse en una oportunidad para desarrollar la creatividad, imaginar juegos, moverse, explorar y encontrar nuevas formas de entretenimiento.
En una sociedad donde el celular aparece como respuesta inmediata ante cualquier momento de espera o falta de actividad, recuperar el valor del tiempo libre sin dispositivos se convierte en un desafío familiar.
Experiencias que muestran que es posible
Durante la charla también se mencionaron experiencias desarrolladas en pequeñas comunidades que buscaron generar acuerdos sociales alrededor del uso de los celulares.
La reflexión apunta especialmente a localidades donde existe una fuerte participación comunitaria y donde las familias, las escuelas y las instituciones pueden construir pautas comunes.
La propuesta no pasa necesariamente por prohibiciones individuales, sino por acuerdos colectivos que hagan más sencilla la tarea de las familias.
Si un grupo de padres establece pautas similares respecto del acceso de los niños a determinadas tecnologías, disminuye la presión que puede generarse cuando un menor observa que sus compañeros tienen dispositivos o acceso irrestricto a determinadas plataformas.
Una responsabilidad compartida
El programa también puso en valor el trabajo de docentes, directivos y auxiliares, quienes diariamente deben afrontar aulas atravesadas por múltiples factores: dificultades de atención, problemas de alimentación, situaciones familiares, neurodivergencias y ahora también una exposición cada vez mayor a estímulos digitales.
Por eso, la propuesta de Escuela para Padres apunta a no buscar culpables, sino asumir responsabilidades.
La tecnología forma parte de la vida cotidiana y difícilmente pueda desaparecer. El desafío consiste en aprender a utilizarla de manera responsable y acompañar especialmente a los niños y adolescentes durante ese proceso.
Guaragna insistió en que no se trata de retirar de manera abrupta los dispositivos y generar una confrontación familiar, sino de construir progresivamente nuevos hábitos y, cuando sea necesario, recurrir al acompañamiento de profesionales.
Una reflexión para las familias de Nueve de Julio
El cierre dejó una mirada especialmente vinculada con la comunidad.
Para Guaragna, 9 de Julio tiene condiciones que pueden favorecer acuerdos entre familias, escuelas, instituciones y organizaciones, aprovechando el valor del deporte, la cultura, los espacios al aire libre y la vida comunitaria.
La pregunta queda abierta para cada hogar: ¿cuánto tiempo pasan los chicos frente a una pantalla y cuánto tiempo comparten con otras personas?
Pero también aparece otra pregunta, quizás más incómoda: ¿cuánto tiempo pasan los adultos frente al teléfono?
Porque si los padres pretenden que sus hijos modifiquen sus hábitos, el primer paso será mostrarles, con hechos, que también es posible hacerlo.
“Escuela para Padres” vuelve así a poner sobre la mesa una cuestión que atraviesa a toda la sociedad: la tecnología puede ser una herramienta, pero cuando ocupa todos los espacios puede terminar desplazando el descanso, el juego, la conversación, la creatividad y el aprendizaje.
Y frente a ese desafío, la primera transformación puede comenzar en casa.



