
Las panaderías de barrio de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires comenzaron la semana con dificultades para acceder a harina. Según informó el Centro de Industriales Panaderos de Merlo, algunos molinos proveedores comunicaron que por el momento no realizarán nuevas entregas, en un contexto de incremento del precio del trigo.
La situación genera preocupación entre los comerciantes del sector, que aseguran no tener previsibilidad sobre cuándo podrán reponer la materia prima ni a qué valor.
Martín Pinto, presidente del Centro de Industriales Panaderos de Merlo, entidad que reúne a unas 700 panaderías del oeste bonaerense, describió el escenario como de “total incertidumbre”. También señaló que los comercios afrontan dificultades para trasladar al precio final los aumentos registrados en sus costos.
El precio de la harina, en el centro de la preocupación
Uno de los principales puntos señalados por los panaderos es la evolución del precio de la harina.
Según los valores mencionados por el sector, una bolsa de 25 kilos que en octubre de 2023 costaba alrededor de $2.300 actualmente se comercializa entre $17.000 y $22.000, dependiendo del proveedor y las condiciones de compra.
El incremento de la materia prima se suma a las subas registradas en otros costos de funcionamiento, como energía, gas, alquileres, salarios y servicios.
Al mismo tiempo, los comerciantes sostienen que trasladar todos esos aumentos al precio de los productos resulta difícil debido a la menor capacidad de compra de los consumidores.
El trigo tuvo una fuerte suba en agosto
Los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario muestran una aceleración reciente en el valor del trigo.
La tonelada pasó de $335.250 el 21 de agosto a $356.200 el 27 de agosto. Esto representa un incremento superior al 6% en cuatro ruedas y una suba cercana al 17% respecto de los valores registrados a fines de julio.
El dato genera particular preocupación en las panaderías porque el trigo constituye la principal materia prima para la elaboración de pan y numerosos productos de elaboración diaria.
Sin embargo, el sector también destaca que la campaña triguera 2025-2026 registró una cosecha récord, con estimaciones de entre 25,5 y 27,8 millones de toneladas recibidas por los molinos, más de 8 millones por encima de la campaña anterior.
Menor consumo en las panaderías
A las dificultades de abastecimiento y al aumento de los costos se suma una marcada reducción de las ventas.
Según relevamientos de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), las ventas de pan tradicional acumulan una caída cercana al 60% en los últimos años. En el caso de las facturas y productos de pastelería, la retracción estimada se ubica entre el 80% y el 85%.
El fenómeno se vincula principalmente con la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y el aumento de los gastos destinados a servicios y otros bienes esenciales.
Los datos oficiales sobre consumo minorista también muestran una contracción. En julio, las ventas de comercios vinculados al rubro Alimentos y Bebidas registraron una baja interanual del 5,4%, de acuerdo con el relevamiento de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Cierre de comercios y menos puestos de trabajo
El deterioro de la actividad también se refleja en la cantidad de establecimientos que continúan funcionando.
Desde CIPAN estiman que en los últimos años dejaron de operar alrededor de 3.000 comercios del sector y que se perdieron unos 17.000 puestos de trabajo a nivel nacional.
En la provincia de Buenos Aires, el sector señala que durante 2025 cerraron más de 620 panaderías de barrio.
Para los comerciantes, el desafío inmediato pasa por garantizar el abastecimiento de harina y contar con mayor previsibilidad sobre sus costos, en un mercado donde la evolución del precio de las materias primas impacta directamente sobre el funcionamiento de los pequeños establecimientos.
¿Qué puede pasar con el precio del pan?
Por el momento, la evolución del precio dependerá principalmente de tres factores: el costo de la harina, la disponibilidad de materia prima y el nivel de consumo.
Si los molinos trasladan las subas del trigo a la harina, las panaderías deberán evaluar cómo absorber ese incremento sin profundizar la caída de las ventas.
Desde el sector advierten que la situación puede generar nuevos aumentos en los productos de panadería si la tendencia de los costos continúa, aunque remarcan que la capacidad de trasladarlos al consumidor es limitada.
Para quienes compran diariamente, esto significa que pueden encontrarse diferencias de precios entre panaderías, ya que cada comercio enfrenta distintos costos de harina, alquiler, energía, salarios y logística.
En este contexto, los panaderos reclaman mayor previsibilidad en el abastecimiento para poder sostener la producción y evitar faltantes en uno de los alimentos de consumo cotidiano de los hogares.


