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Cáncer de mama: la prevención no es solo octubre, el mensaje de la paciente Débora Martinelli

La mujer de 40 años, atleta y docente de Mercedes, compartió en Cadena Nueve su historia de vida atravesada por la enfermedad recordando cómo recibió el diagnóstico, el acompañamiento de su familia y la importancia de los controles y la prevención durante todo el año

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En una entrevista en Despertate el programa matutuino de Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, Débora Martinelli habló sobre su experiencia con el cáncer de mama y repasó distintos momentos de un proceso que atravesó con el acompañamiento de su familia, su fe y el deporte como parte de su historia de vida.

El diagnóstico llegó en un día que, para ella, había comenzado como cualquier otro. Tenía previsto concurrir a misa y se dirigía a la consulta médica. Incluso ese día se le rompió la bicicleta, por lo que tuvo que trasladarse caminando.

La médica que le comunicó el diagnóstico tomó la decisión de acompañarla personalmente hasta su casa y le indicó que al día siguiente debía concurrir a una nueva consulta.

“Mami, tengo cáncer”

Uno de los momentos más fuertes fue cuando tuvo que comunicarle la noticia a su madre.

Martinelli contó que la llamó por teléfono y, casi sin elaborar todavía lo que acababa de recibir, le dijo: “Mami, tengo cáncer, pero la médica me consiguió un turno médico mañana”.

Después de esa conversación, no regresó inmediatamente a su casa.

Según relató durante la entrevista, se dedicó a recorrer iglesias. Continuó con su recorrido y visitó distintos templos antes de volver finalmente a su hogar, alrededor de las 21.

Cuando llegó, encontró que parte de su familia ya estaba buscando médicos y alternativas para comenzar a afrontar el tratamiento. Ella, en cambio, intentaba mantener la calma y transmitir que ya estaba todo encaminado.

Su hermano fue uno de los primeros en advertir que la situación requería otro tipo de acompañamiento. Le dijo que la acompañaría a las consultas y que sería él quien formularía las preguntas, porque entendía que ella todavía estaba procesando lo que había sucedido.

El hermano y una escena de profundo acompañamiento

Martinelli destacó especialmente el papel de su hermano, cinco años menor, durante todo el proceso.

El vínculo quedó reflejado también en uno de los momentos más sensibles de la quimioterapia: la caída del cabello.

Después de la primera quimioterapia, y cerca de su cumpleaños, comenzó a sentir los efectos del tratamiento sobre el cuero cabelludo. Entonces apareció su hermano con una máquina para cortarle el cabello.

La intención era acompañarla en el comienzo de una nueva etapa. Y el gesto fue todavía mayor: él también decidió raparse para estar a su lado.

Entre risas, Martinelli recordó que intentó convencerlo de que no lo hiciera, si bien comprendía que era un gesto de acompañamiento.

Una trayectoria ligada al atletismo

La vida de Débora también está profundamente vinculada al deporte.

Desde los 11 años representó a Mercedes y participó en distintas competencias. Con el tiempo también representó a universidades, entre ellas la Universidad Nacional de Luján, con la que fue campeona, y la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, donde alcanzó el título de campeona argentina universitaria.

Su trayectoria incluye distintas disciplinas del atletismo, entre ellas lanzamiento de disco, bala y martillo.

Durante la entrevista también recordó a deportistas con quienes compartió experiencias, como Rocío Comba y Germán Lauro, atleta olímpico argentino, además de mencionar a Julio Cámpora, quien también la acompañó desde Mercedes.

Para Martinelli, el deporte no solo significó competencia y entrenamiento, sino también la posibilidad de construir vínculos y conocer personas que trascendieron lo deportivo.

La fe como parte de su historia

La fe ocupa un lugar central en su vida y también estuvo presente desde el momento del diagnóstico.

Martinelli recordó que, después de recibir la noticia, buscó refugio en la oración. En una de las iglesias a las que llegó encontró un espacio para quedarse sola frente a Jesús.

Contó que se arrodilló, lloró y habló desde el dolor y la incertidumbre que atravesaba. En ese momento interpretó que, si Dios había permitido aquella situación, también tendría que encontrar fuerzas para atravesarla.

Su relación con la fe también la llevó a recordar un encuentro que tuvo en 2014 con el entonces papa Francisco, durante un congreso internacional. En aquella oportunidad llevó consigo una imagen de la Virgen de Luján y pudo rezar junto al pontífice.

Aquel recuerdo fue relatado con el mismo humor que caracteriza su manera de contar su historia.

Enseñar Religión desde la reflexión

Martinelli también es docente de Religión y explicó cómo aborda actualmente la materia con los jóvenes.

Según relató, la enseñanza ya no se plantea como años atrás, cuando predominaba el aprendizaje memorístico, sino que se trabaja desde talleres, reflexiones y situaciones vinculadas con la vida cotidiana.

En el aula se abordan cuestiones relacionadas con la convivencia, la vocación, las relaciones con los demás y las distintas situaciones que atraviesan los jóvenes.

La propuesta busca generar espacios de diálogo y reflexión para que los estudiantes puedan analizar su propia realidad desde la fe.

Un mensaje para todo el año

Al finalizar la entrevista, Martinelli dejó un mensaje especialmente dirigido a la prevención.

Pidió que las personas se realicen los controles correspondientes y recordó que el cáncer de mama no afecta únicamente a las mujeres, sino que también puede presentarse en hombres.

En su propio entorno familiar volvió a encontrarse con esta enfermedad después de finalizar su tratamiento, cuando un familiar recibió un diagnóstico de cáncer de mama.

Por eso insistió en la importancia de prestar atención al propio cuerpo, realizar los controles médicos y consultar ante cualquier señal que genere dudas.

Su historia deja así un mensaje que excede al mes de octubre: la prevención y los controles deben sostenerse durante todo el año.

Y, detrás del diagnóstico, queda el relato de una mujer que atravesó una enfermedad, encontró apoyo en su familia y en su fe, y decidió contar su experiencia con una mirada cargada de humanidad, fortaleza y también humor. Fue en un libro. ‘El cáncer no es mala palabra’ que ella misma puede ayudar a conseguirlo desde la linea de contacto +54 9 2324 68-0165.

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