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Vecinos reclaman controles, pero también mayor compromiso de quienes circulan en motos y de sus familias

Autoconvocados de Nueve de Julio renovaron su pedido al Municipio y a la Policía para que intensifiquen los operativos durante la madrugada contra motos con escapes adulterados, advierten que el problema afecta el descanso, la salud y la calidad de vida de miles de vecinos, especialmente de niños, adultos mayores, personas con autismo, trabajadores y estudiantes

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Los reclamos por los ruidos molestos provocados por motocicletas con caños de escape adulterados volvieron a hacerse escuchar en Nueve de Julio. Un grupo de vecinos autoconvocados difundió un nuevo documento en el que expresa su rechazo a una conducta que, aseguran, se repite noche tras noche y que termina alterando el descanso de cientos de familias.

El planteo apunta principalmente a grupos de jóvenes que circulan durante la madrugada con motos que emiten ruidos por encima de los niveles permitidos, muchas veces acelerando de manera intencional y recorriendo distintos sectores de la ciudad.

Los vecinos sostienen que esta situación ya dejó de ser una simple molestia para convertirse en un problema que afecta la salud física y mental de la comunidad. En ese sentido, remarcan que los principales perjudicados son los niños pequeños, los adultos mayores, las personas con trastorno del espectro autista, además de trabajadores y estudiantes que deben levantarse temprano y ven reducido su tiempo de descanso.

El documento hace especial hincapié en las consecuencias que el ruido provoca en muchas familias. Menciona a niños que lloran y se asustan en plena madrugada, abuelos que no pueden dormir, chicos con autismo que atraviesan crisis desencadenadas por el estruendo de los escapes y padres que deben hacer verdaderos malabarismos para contener esas situaciones. También señala el agotamiento de trabajadores y estudiantes que, tras noches interrumpidas, deben afrontar sus actividades cotidianas.

Los autoconvocados destacan que las denuncias se realizan de manera permanente, aunque consideran que las respuestas no alcanzan para revertir el problema. Por ello solicitan al Municipio y a la Policía que los operativos de control también se desarrollen en el horario de mayor circulación de estas motos, entre las 22 y las 6 de la mañana.

Entre los pedidos concretos figuran la realización de controles nocturnos con sonómetros para medir el nivel de ruido, el secuestro de los vehículos que infrinjan la normativa, el cumplimiento efectivo de la Ordenanza Municipal Nº 5248/17 y la creación de una línea de denuncias con respuesta inmediata.

Los vecinos recuerdan además que existe un marco legal vigente que contempla este tipo de infracciones. Citan la Ordenanza Municipal Nº 5248/17, que prohíbe en todo el Partido de 9 de Julio la emisión de ruidos molestos que excedan los niveles permitidos, especialmente entre las 22 y las 7 horas. También hacen referencia al artículo 33 de la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449, que obliga a que los vehículos no emitan ruidos superiores a los establecidos, y al Código de Faltas de la Provincia de Buenos Aires, que prevé sanciones para quienes perturban el descanso nocturno.

En el mensaje, los vecinos aclaran que no cuestionan el uso de la motocicleta como medio de transporte. Por el contrario, consideran que se trata de un vehículo de gran utilidad cuando circula en condiciones reglamentarias, con escape original o silenciador, luces, dominio colocado y casco reglamentario.

Al mismo tiempo, extienden el llamado de atención a las familias de quienes protagonizan estas conductas. Entienden que la educación y el respeto por las normas comienzan en el hogar, por lo que invitan a los padres a transmitir a sus hijos la importancia de utilizar la moto con responsabilidad y dentro de lo que establecen las leyes de tránsito.

Finalmente, reconocen el trabajo que realizan las autoridades en distintos operativos de control, aunque entienden que el esfuerzo resulta insuficiente frente a una problemática que se repite cada fin de semana y durante buena parte de las madrugadas.

“9 de Julio no es una pista de carreras. Es nuestra casa”, concluye el documento difundido por los vecinos autoconvocados, que vuelven a pedir una solución definitiva para recuperar el descanso y la tranquilidad de la ciudad.

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